TRAVESÍA A LA PAZ

En la ciudad de La Paz, un niño lustra zapatos negros, con pasta negra, a la sombra de la iglesia de San Francisco.

En el negro del zapato se dibujan tres hilos de luz blanca que se mueven al ritmo del paso de la escobilla. Una pasada en dirección a la persona que se lustra los zapatos dibuja unas líneas en dirección perpendicular al trazo, cuando retorna la escobilla, la misma línea se mueve en dirección opuesta. En el zapato negro un gesto dibujado por una seña de luz. En el zapato negro, un negro sin espacialidad, un brillo en sí mismo.

La naturaleza ocre que invade todo

En Tiahuanaco mi sombra se quiebra entre las piedras de los muros, paso rápido y mi sombra tiembla entre ellas. En las piedras, Tiahuanaco, el horizonte de cerros, el sol, una fila de personas recorriendo las ruinas y mi sombra tiritando entre las piedras.

Mujer de La Paz

Se trata entonces de esta doble connotación de la luz, aquella que como pura seña queda contenida entre la oscuridad, que a modo de trazo se dibuja en la sombra que la contiene. Por otro lado la sombra que acompaña la gestualidad de cada uno de nosotros, como duplicado móvil que adquiere su expresión desde el espacio que la recoge. Así nuestra gestualidad siempre es acompañada por estas dos connotaciones luminosas, una que hace aparecer la sutil fugacidad de los brillos, que dibujan y re dibujan nuestros movimientos, y aquella sombra que remarca cada uno de nuestros gestos. Hablo aquí de aquello que ocurrirá siempre, sea en Quito, en Buenos Aires, en La Paz, o en la mezquita de Córdoba, no depende del lugar, sino que nos acompaña, pertenece a la construcción humana, brillo y sombra son propios de la figura del hombre, pertenecen a su naturaleza.

Gentes del altiplano

Y entonces qué de los brillos y qué de las sombras habría de recoger del lugar ¿qué corresponde al diseño hacer para desvelar tal condición? Afortunadamente no vamos solos a la Paz, vamos con un poeta (Carlos Covarrubias), es allí en la poesía donde tal brillo o tal sombra cobra sentido, es una palabra la que puede modificar la naturaleza de la luz que acompaña al hombre, el poeta esta vez pone al diseño en el cauce, dice que ha de cantar, esta vez, los cuatro puntos cardinales, y la luz que está ahí, como brillo y sombra que vienen a fijarse en un algo que esta vez podemos llamar objeto….

La Paz desde las alturas, al fondo un cielo escrito

Se trata de bajar el sol, aquel astro que dice de los cuatro puntos cardinales. En la travesía, Carlos declama el poema de la Estela de La Paz, “Estela”, ¿qué de la estela?, ¿qué es una estela?, interpreto, aquel trazo que se construye entre dos puntos. Así bajar el sol que dice de los puntos cardinales, llevarlo hasta las manos, como un brillo dorado que se mueve entre dos puntos, del mismo modo como las tres líneas de luz se movían en el zapato negro entre los movimientos de la escobilla de lustrar. Bajar el sol hasta las manos y hacerlo recorrer entre dos puentes como brillos que aparecen y desaparecen. Ya no la pura naturaleza de la luz, se trata ahora del artificio que hace dejar el sol entre las manos, se trata de construir la estela del sol entre los dedos.

Gentes de La Paz

¿Y qué de la sombra?, ¿qué abstracción ha de concurrir para hacer presente aquello tan cotidiano, la propia sombra que nos acompaña todos los días?, antes dije que nuestro estudio se debate entre el brillo y la sombra, dicho de otro modo, brillo y opacidad, se trata aquí de aquella opacidad, que sólo existe porque hay un espacio donde se posa, y dependiendo de tal espacio, será la expresión que adquiera. Se trata entonces del espacio y luz, en la plaza, su largo y su ancho, dos trazos que adquieren posición, se trata del cuerpo, nuestro cuerpo que se dobla en geometría y luz, figura corporal y sombra que la remarca, pero ¿qué cuerpo, el de cada uno por separado o lo que entendemos por cuerpo como un total…?

Pensando en la figura de todos en el acto de la estela de La Paz

Vuelvo a la estela como comprensión de la línea que une dos puntos, se trata de construir una sombra que modifica la de cada cual, una estela de sombra que recorre el espacio de la plaza, así como mi sombra en Tiahuanaco recorría temblando entre las piedras del muro. Hemos de construir esa sombra en movimiento, que recorre el largo de la plaza y la atraviesa. Son nuestros cuerpos, nuestra figura corporal potenciada en un manto que recorre la plaza. Una gran superficie luminosa que posiciona nuestro cuerpo y lo anuncia y su sombra que duplica nuestra presencia en ella. Se trata así de las sombras como acentuación. Un trazo blanco sobre su propia sombra se hace más blanco, pero a su vez se lee como una única figura. Para que ello ocurra, se ha de construir la figura que unifica el trazo blanco y su sombra. Esta es nuestra constitución gestual. Una figura humana que adquiere la sutileza de los gestos en pos de construir el movimiento de las sombras.

Dibujos y esquemas preparatorios para el acto Estela de la Paz

Hemos de renovar nuestra gestualidad desde la luz y así afinar nuestros movimientos para que la luz se haga continua, ya no la sombra temblando entre las piedras de Tiahuanaco, sino el paso continuo suave y deslizante que no depende de la superficie que recoge la sombra sino de la construcción gestual que hace posible que las sombras se independicen de la superficie que las recoge.

Pensando la forma del manto luminoso para el acto de la estela de La Paz

La ciudad de La Paz se vuelve así estela continua y deslizante entre brillos y sombras. Ambas dimensiones quieren revisar nuestra gestualidad, nuestra figura humana conocida hacia aquella por conocer, se trata de desvelar aquello que es lo más próximo y cotidiano, nuestra naturaleza gestual, que dice de cómo habitarla, para ir hacia aquella gestualidad por verificar. Aquel nuevo gesto que nacido de la luz habrá de constituirse en la necesaria experiencia, anterior a toda forma por proponer.

Para renovar las formas del mundo, primero habrá de renovarse nuestra propia expresión gestual.

Arturo Chicano Jiménez Diseñador Industrial PUCV

Comentarios

  1. hola!, soy estudiante de arte de la universidad de chile y he tratado de conseguir la ruta de la primera travesia desde punta arenas a santa cruz, bolivia y me ha sido imposible….. seria maravillozo si me pudiesen dar algun lugar donde la encuentre con seguridad…. seria feliz!

  2. Estimada Camila
    No existe un dibujo detallado de la primera travesía de 1965. Pero su dibujo general lo encuentras en las páginas 186 y 187 del volumen primero del libro amereida. Para saber con exactitud los sitios visitados y el recorrido de esta travesía debes remitirte a la bitácora, escrita por el escultor Claudio Girola y que aparece a partir de la página 159 del volumen segundo del libro amereida. Estos libros están disponibles on line en el Catálogo Constel de nuestro Archivo Histórico. La bitácora de la travesía está publicada en forma especial como un acápite aparte. (http://www.ead.pucv.cl/wiki/index.php/Catálogo#Amereida).

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