Artilugios del Viento de Arturo Chicano en Vimeo.

Una pregunta acerca de la energía y la forma

Se trata de una experiencia iniciada hace  muchos años atrás en la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV. El año 1986, el taller de segundo año de diseño industrial dirigido por el Diseñador profesor Ricardo Lang viaja al sector de Caldera, cuarta región de Chile, en el desierto. Dentro de muchas actividades propias de la travesía, lanzan al viento lo que posteriormente nombrarán “Volan – rodas”, (ruedas volantes), confeccionadas de papel periódico enrollado y pintado para mejorar sus capacidades de resistencia (originalmente desarrolladas para la travesía del lago Titicaca en Bolivia), estas estructuras albergaban superficies de papel que trabajaban al modo de velas impulsoras. Los elementos construidos se pensaron como cartas que portarían un poema escrito sobre los elementos estructurales. Así al ser puestos en la arena y sometidos al viento del desierto comenzaron una carrera sin final previsible que terminaría al ser recogido y leído por algún paseante del desierto, ello para cumplir el mandato poético que ilumina toda acción de la travesía y que en esa ocasión se celebraba con la fiesta que el viento venía a regalar. De este hecho solo queda el registro de algunas fotografías y la memoria de quienes participaron de dicha travesía.

Del mismo modo las muchas actividades emprendidas en aquellos años por el Arquitecto profesor Manuel Casanueva en torno a diversos aparatos movidos por el viento,  volantines, mantos eólicos para juegos poéticos, figuras geométricas rodantes para torneos del curso de Cultura del Cuerpo y finalmente el objeto de nombre Eolo ,concebido al igual que los volan – rodas; pero en dimensiones y materiales de alta resistencia que tendría por objetivo portar a una persona para recorrer largas extensiones en la suma de esfuerzos de hombre y energía eólica, experiencia que se registra en investigaciones de la universidad Católica de Valparaíso y que generó una patente de invento.

Todas estas experiencias serán recogidas muchos años después y darán inicio a lo que hoy llamo el taller de los artilugios del viento, desde donde desarrollaremos proyectos de etapa, de titulo así como obras de travesía vinculadas a este tema.
En la actualidad estas obras vistas en retrospectiva nos han llevado a pensar en posibles desarrollos y aplicaciones específicas, las que tendrán que ser comprobadas en futuros proyectos de investigación.

Taller de los artilugios del viento

El sentido de estas experiencias radica en la pregunta por la relación entre Expresión y estructura de la forma, se trata de encontrar en los elementos estructurales, sean ellos los materiales, los energéticos o los requerimientos técnicos específicos para enfrentarlos al campo expresivo que la visión de un diseñador puede reconocer en la acción del viento, ya no solo entonces la pura capacidad motriz de la energía eólica, sino también las dimensiones que expresan tales o cuales rasgos resultantes de su acción.

Un diseñador trabaja siempre con la energía, conciente o no de ello todo proyecto que se materializa estará afecto a esta dimensión. Todo objeto mueble se vera sometido permanentemente a las energías que lo afectaran generando en él deformaciones a su estructura inicial.

La naturaleza de estas deformaciones pueden ser entendidas como problemas a solucionar o por el contrario a través del conocimiento de sus causas y efectos pueden ser comprendidas de un modo positivo que permita incorporarlas como virtudes potenciales de la forma a plantear.

El conocimiento de la física y sus principios fundamentales puestos en verdadera magnitud a través de la realización de modelos de prueba que se encontrarán con la observación (o elogio de la realidad expresiva, en este caso de la energía en juego) nos permitirán llegar a la formulación de propuestas formales nacidas de esta dualidad o contraposición de las realidades estructurales que la energía de suyo posee así como de sus manifestaciones temporales y espaciales.

El conocimiento antes señalado trae junto a la experiencia, el gobierno necesario del mundo físico, pues solo gobernando esto se podrá desentrañar aquellos no visibles u oculto, es decir lo que la observación del diseño trata de desvelar.

El diseño así entendido se da en este debate entre materia, energía y expresión. Estas tres coordenadas abran de estar presentes en todo el proceso experimental de la originación de los artilugios, medios estos para revelar la acción expresiva que el viento posee.

Para hablar de la energía es necesario entenderla tanto en su ser físico como en sus evidencias y efectos, tarea que supera con creces la extensión de este artículo y que en propiedad corresponde a otras disciplinas. En lo que al diseño se refiere me extenderé en aquellos aspectos que tocan centralmente al tema de la expresión o del mundo de lo sensible, aquello que percibimos a través de los efectos que las energías generan.

Es de todos conocimiento que cualquier cuerpo físico que erijamos, se verá afectado desde el primer momento de su existencia por el medio que lo rodea, así la existencia de un cuerpo material se verá sometido por ejemplo a la fuerza de gravedad, la que actuará siempre empujando la materia hacia el centro de la tierra y por ende doblegando a las partes materiales más débiles hacia una deformación persistente dependiendo de la resistencia de cada material, pero el efecto a lo largo de los años será en todos el mismo, cada objeto construido se vera transformado y deformado por esta energía implacable.

A diferencia de esta energía (gravedad terrestre) el viento por ejemplo es una energía discontinua, que afecta de manera intermitente y en distintas magnitudes a los cuerpos que se ven sometidos a su acción, dependiendo de las condiciones geográficas, climáticas o simplemente del cuanto de energía eólica generado de manera artificial. Más que las deformaciones que esta energía genera sobre los cuerpos artificiales, lo que nos interesa desentrañar es aquellos rasgos que suscita el viento sobre algún objeto especifico y que por ser precisamente cambiantes, obliga a tener un dominio y conocimientos de sus leyes y efectos, pero que a su ves traen consigo un mundo oculto en su potencia expresiva a través del efecto que causan en la aparición y desaparición de los cuerpos físicos sobre los que actúa o en sus cambios de velocidad que afectan el carácter de estas apariciones o desapariciones.
Un ejemplo de ello lo constituye el velamen de un barco, que pasa de ser un plano rugoso a uno terso por la acción del viento, o de la irrupción de un paracaídas que pasa de ser un bulto a una cúpula en un instante.

La energía y su expresión

Paso ahora a referirme al viento y su carácter, ya no a su condición energética puramente física, se trata ahora de aquello que lo hace materia de estudio del diseño, a sus expresiones, desprendidas siempre del campo de lo sensible, de lo que vemos por el desatado, tanto en sus efectos visibles, audibles o de los sentidos en general.

Esta expresión contenida en la acción del viento dependerá de los cuantos de energía implicados y se verá siempre relacionada con la velocidad de generación de la acción misma. Aquello que irrumpe siempre lo hace velozmente, por ello es una irrupción. El viento, de naturaleza inmediata, se desata de un instante a otro y siempre con cierta brusquedad. Una brisa es una brisa y no viento, entonces, llamamos viento a aquella fuerza de magnitud mayor que una brisa. La brisa será así el fondo continuo y atenuado que el aire siempre provoca, muchas veces lo anterior al viento en sí.

Cuando el viento se desata, su velocidad hace desaparecer un cúmulo de acciones pequeñas y discretas que guardan los rasgos fundamentales de su acción sobre algún cuerpo físico. En el ejemplo de las velas de un barco, el viento agita violentamente el velamen, tensando la tela y sometiéndola a su figura curva tan característica. Lo que no alcanzamos a observar a simple vista es que tras tal irrupción violenta se oculta un sinnúmero de pequeñas acciones reveladoras de la forma final y que si estas pequeñas acciones no existiesen, no obtendríamos la forma del velamen y finalmente el barco no se movería por la acción del viento. Esta irrupción es entonces una expresión de la energía del viento que al actuar sobre el objeto vela, es este objeto que por su configuración formal, ordena cada micro instante del viento que irrumpe y que tal orden esta concebido en la forma de la vela que en cada una de sus partes contiene el total de los micro momentos en cada uno de sus componentes y partes.

¿Como es entonces que una vela alcanza la mejor forma posible y como se traduce en la forma este rasgo del viento desde su irrupción hasta la energía motriz que la vela desata?
Este es el campo de observación que persigue la experiencia de desentrañar cada momento de la constitución del velamen. Detenerse y observar, proponer una forma experimental que permita verificar cada paso de lo observado, comprobar y volver a modificar y cambiar hasta llegar a la forma deseada. Este proceso es el que se pretende desarrollar a través de la construcción de estas máquinas eólicas.

Gobierno de la energía y aparición de la expresión contenida

Cuando señalamos el camino para gobernar una energía en pos de desentrañar sus potenciales expresivos, nos referimos al proceso a través del cual una acción puramente mecánica como el efecto de una fuerza motriz se traduce en un movimiento continuo, sinuoso, lento o discontinuo. Se trata de una transformación de la fuerza motriz en un tiempo sensible. Es propio de la ingeniería el estudio de la energía, sus usos y aprovechamientos así como su utilización eficiente y eficaz. En el caso del diseño, lo que lo compromete y anima es preguntarse cómo esta energía motriz puede transformarse en energía expresiva que por efecto del diseño adquiere un rasgo que cambia su pura condición de fuerza (un ejemplo de ello lo son los juegos olímpicos y la destreza contenida en cada acción emprendida por un gimnasta, el dominio de sus fuerzas motrices en función de la perfección de su salto, que define el logro de su meta pero siempre desde la fineza de sus gestos que transforman lo puramente físico – energético en expresión y belleza). El gobierno de los principios básicos de estas acciones a través de la invención de una maquina expresiva desvelará algún instante especial de su ciclo. Toda maquina es un ciclo, este ciclo se inicia, desarrolla y finaliza. La disposición del cuanto de energía disponible, su dosificación y su potencia podrán ser modificadas y adecuadas por un algoritmo propuesto. Este algoritmo estará construido en virtud de evidenciar alguno de los tiempos señalados anteriormente, así la transformación del tiempo, por ejemplo la demora de un instante, evidenciará la sutileza de una acción, la irrupción de un cuanto de energía concentrado y disipado en un instante nos llevaran a visualizar brusquedad y violencia, etc. Esta maquina de expresiones es así un algoritmo que modifica el sentido de un cuanto energético a través de la invención de artilugios mecánicos que pongan en evidencia las distinciones sensibles de la acción emprendida en el espacio tiempo.

Se trata entonces de la pregunta por la expresión que hoy contiene toda forma que el hombre propone. La maquina, desterrada de su pura función, cobra cada vez más su pertenencia al mundo de los hombres. Así por ejemplo el automóvil, es una búsqueda permanente de esta renovación, todo lo que esta maquina hace y tiene como ser es fruto del debate entre energía y expresión, es decir la forma del hombre en debate con la velocidad. La gestualidad humana, es mucho más que sus puras medidas antropométricas, es en realidad el sentido expresivo del hombre reflejado en el diseño del vehiculo;no se trata aquí solo de los aspectos puramente sicológicos o sicosociales vinculados a lo que un automóvil es, sino se trata en especial del profundo sentido de la pregunta que implica aquello que es el habitar en y con la maquina. Del mismo modo, toda relación con la maquina (hoy podríamos decir la interfase) es una pregunta abierta por el modo de vincular materia, energía y expresión humana en cada acción que la trilogía señalada demanda. En este sentido, los artilugios propuestos quieren acercarse a este carácter de la maquina de hoy, que ya no una mera repetidora de acciones motrices funcionales si no también una capacidad de las mismas para relacionarse de manera mas coherente y armónica como interfaz valida y continua con la acción del hombre.

Experiencia desarrollada

Durante los últimos años con los talleres de etapa y titulo que me ha tocado dirigir hemos desarrollado el estudio de objetos movidos, elevados o impulsados por el viento y ha concluido una serie de experiencias con prototipos a escala real probados en diferentes puntos del continente.

El año 2003 con alumnos de quinte etapa y Titulación de la Carrera de Diseño Industrial, desarrollamos nuevos modelos de volan-rodas como un modo de retomar y renovar la experiencia realizada el año 1986. Posteriormente nos dedicamos a construir cubos de tela capaces de sostenerse en el aire, idea que nace como base del pensamiento formal de la travesía a realizar a finales del mismo año. En esta ocasión el deseo era desarrollar una obra de carácter efímero que incorporara la variable de lo móvil a la obra a realizar, tratando hacer aparecer y desaparecer un cielo de cubos inflados y elevados por acción del viento. Esta imagen se trabajará en la pre travesía logrando elevar un cuerpo de cubos de polietileno que posteriormente serán desarrollados en tela con un tamaño de un metro por lado.

Durante la travesía “la huella del viento” (Bariloche, Argentina) construiremos un elemento de cuatro cubos que se eleva por acción del viento. La inestabilidad del cuerpo de cubos así como lo riesgoso de la faena nos llevará a desechar la idea de construir un cielo generado por la acción del viento. Esta idea inicial dará paso a la construcción de un muro eólico, el que se erigirá cada ves que el viento alcance una velocidad definida. Ello nos obliga a construir una viga de aluminio que conecta nueve cubos de tela, la que permite ordenar el acenso de los cubos desde el suelo a la vertical cada vez que el viento alcance la velocidad requerida (aproximadamente 25 Kms/hr.)

Esta idea quiere insistir en el gobierno de un transcurso temporal que se manifieste a través de la reconstrucción del muro, es decir cada vez que el viento sople a una velocidad determinada, el muro se erigirá, al declinar el viento, el muro se desmoronará ordenadamente, para volver a erigirse y así sucesivamente.
El viento aquí construye un ritmo de aparición y desaparición, haciéndose evidente en el volumen de los cubos.

Al año siguiente, el titulante Rafael Berrios iniciará un proyecto de un cuerpo geométrico que avanza por acción del viento, este lo llamaremos sube dunas, pues en su primera prueba logrará subir una duna de más de 25 grados en los terrenos de la Ciudad Abierta. Este es desarrollado y construido para ser verificado en la travesía a San Francisco Do Sul (Brasil). Este elemento tendrá una capacidad adicional, la de superar obstáculos como cruzar una zanja, trepar un muro o subir una pendiente, condición ganada gracias a sus patas que acumulan y disipan la energía de los tendones elásticos que posee.

Otro proyecto es el que realiza el alumno Nicolás Orellana. Mas próximo al principio geométrico del primer Eolo, desarrollamos una estructura geométrica que pueda mantener el avance en línea recta en la mayor distancia posible, ello nos conduce a un tetraedro que regulará las naturales tendencia a cambiar de dirección que otros cuerpos geométricos generan. Por otra parte, la distinción especial recae en una turbina flexible, que basada en los alvéolos que utiliza el parapente , se cree serà posible generar diferencias de presión permanentes en la turbina , independiente ello de la dirección del viento, materia que permite avanzar en relación al sube dunas, en donde la posición de su velamen siempre se ve afectada por el viento predominante.

Desprendidos de la experiencia del muro de viento, se desarrolla por parte de otros alumnos de título. Un sinnúmero de artilugios que tocaran el tema de la aparición y desaparición, esta vez en un intento de encontrar aplicaciones especificas para cada uno de ellos. Así desarrolla lo que inicialmente llamamos “cabezas de Playa”, ello por cuanto pensamos que estos artilugios podrían simular la presencia de personas en una playa desocupada, en cuanto el permanente régimen cambiante del viento haría percibir desde el mar la aparente aparición y desaparición de cabezas en el horizonte. Esta propuesta se afina hasta descubrir las ecuaciones entre velocidad del viento y velocidad de respuesta del elemento, situación que nos llevará a pensar en otras aplicaciones vinculadas al transporte aéreo y terrestre que requiere señalizaciones de velocidad critica del viento.

Finalmente las aplicaciones son uno de los tantos caminos que los requerimientos específicos pondrán a estos artilugios, mientras tanto, seguiremos explorando, porque en ello el debate del origen de toda forma  ha de encontrarse con la pregunta de la expresión que toda acción contiene y de la energía, como fuente de toda acción sensible.