Santa Luisa, Puerto Williams

Hoy Comuna de Cabo de Hornos, Capital de la Provincia Antártica Chilena en la Duodécima Región, dos mil quinientos habitantes de los cuales casi la mitad corresponde a población naval.
No parece ser mucho, pero de hecho, lo es.
Fue, en esta travesía, nuestro destino.
Puerto Williams no aparece este año como destinación, ciertamente ya el año noventa y uno, el taller de diseño de José y el de arquitectura de Salvador hicieron el intento de abordar la Isla Navarino y encontrarse con Puerto Williams, pero las circunstancias los llevaron a mirar la isla desde el frente, al otro lado del Canal Beagle, en Ushuaia.
Barcelona, alrededor del mes de mayo del año dos mil cuatro. Mientras desarrollábamos nuestra fase de Investigación en nuestros programas de doctorado, un día, estando de visita Rodrigo en mi casa, recibimos un correo electrónico de Iván quién nos recuerda que para el tercer trimestre de ese año llevaremos juntos el taller de primer año, y nos propone como destino de travesía continuar con un proceso de ir hacia el sur lejano iniciado ya en travesías de años anteriores. Estando en Barcelona, con Rodrigo decimos vamos donde ya no se pueda ir mas allá, vamos a Puerto Williams. No recibimos respuesta y la idea queda en el aire, mas que nada por la dificultad de asumirla. De ahí, fuimos a Puerto Guadal, en concordancia con lo ya avanzado por Iván.
Travesía primer año, 2005, navegando en el Transporte Aquiles con dirección a Puerto Chacabuco para seguir a Villa O’higgins, en el buque nos comentan que el destino de este es Puerto Williams, Punta Arenas y Puerto Williams otra vez antes de volver, y que este crucero es para recoger en Puerto Chacabuco a los integrantes del Comando Conjunto quienes permanecerán en este destino. Nos entusiasmamos, preguntamos si es posible para el año que viene y nos responden que la posibilidad existe pero depende de muchas dimensiones.
Abril, año 2006, enviamos un primer correo electrónico a la Municipalidad de Cabo de Hornos y no obtenemos respuesta. Un mes después enviamos un segundo correo, el que tampoco es respondido, pero un par de semanas después recibimos una llamada del alcalde. Ahí se inicia todo el proceso de gestión, desde ahí, Puerto Williams se conforma como nuestro destino.
Y junto con establecer el destino, conformamos la magnitud: ya no somos solo el taller de primer año de arquitectura, los talleres de primer año de diseño y de tercer año de arquitectura se adhieren a esta destinación como si así fuese señalado, como una señal anterior, quizás anterior al día de mayo en Barcelona.
El mes de septiembre Iván viaja a Puerto Williams a gestionar no solo un lugar de obra y estadía sino que la realidad de ir y estar, y como ir y como estar. A Puerto Williams se puede ir en unas 12 horas desde Valparaíso, o en 4 días.
Nuestra magnitud, mas de 180 personas, fue de a poco mermando nuestras posibilidades, sobre todo, del como ir, pero debíamos sostenerla.
Ya no era posible el Transporte Aquiles, una carta de la Comandancia confirmaba la no disponibilidad. Por tierra era sumarle 3 días mas de ida y 3 de vuelta, y aún no aseguraba el cruce del canal Beagle. Y los costos aumentaban, tanto que solo llegar requería mas del 60% de la cuota de cada uno. Y esto considerando ir por tierra hasta Ushuaia.
Por avión, ni pensarlo, las cotizaciones eran imposibles de asumir y el destino parecía diluirse, hasta que una línea aérea extranjera decidió operar en Chile justo esos días. Las ofertas nocturnas de Lan permitieron que irnos en avión fuese un 15% mas barato que irnos por tierra, pero producto de la cantidad que éramos, debíamos repartirnos en 4 vuelos distintos tanto de ida como de vuelta.
Las gestiones seguían confusas, no había claridad sobre como cruzar el canal ni cuanto tiempo estaríamos en Ushuaia. El catamarán, donde cabíamos todos, se esfumaba como posibilidad y solo quedaba fiarnos en las posibilidades de las gestiones del señor cónsul de Chile en Ushuaia. Finalmente, en promedio, pasamos una noche de ida y de vuelta tanto en Punta Arenas, en Ushuaia y cruzamos todos los que fuimos en un solo zodiac semi rígido con capacidad para 8 personas, el cual tuvo que hacer mas de 25 viajes tanto de ida como de vuelta a un promedio de 8 viajes diarios tomándole 3 dias de ida y 3 de vuelta movernos a todos nosotros. 
La travesía nos llevó por aire, tierra y mar, por 20 días a 183 personas entre alumnos, profesores, alumnas de intercambio noruegas e italianas, un profesor noruego y una estudiante de arquitectura visitante de Nueva Zelanda.
Nuestro número parecía ingobernable, comíamos en 2 turnos en el comedor del liceo, las carpas ocupaban la totalidad de la cancha del gimnasio y de las alas de los extremos, 10 profesores compartíamos una vieja sede de la juventud y los alumnos hacían fila en las tardes fuera de los hostales para tomar una ducha poco probable en el gimnasio.
Los materiales escaseaban y si algo no había, simplemente no había, pues no existía posibilidad alguna de obtenerlo. Estábamos de lleno en una isla.
La complejidad de la gestión fue tal que al momento de llegar a Puerto Williams, fue necesario iniciar las estrategias para el regreso, pues sin duda la coordinación debía calzar con los vuelos de regreso y que quién llegase cada día al aeropuerto fuese exactamente quién tuviese ese día vuelo.
Y así fue, retornamos todos, dejando las manos en la obra desarrollada en el Parque Río Ukika.

Mauricio Puentes