Exámen Primer Trimestre 2007
EXAMEN DE TERCER AÑO 2007 PRIMER TRIMESTRE
Este Examen de Taller viene a dar cuenta de lo tratado durante este trimestre, entorno al estudio de la arquitectura en un tercer año, en el cual se termina un primer ciclo de enseñanza que nos permite encontrarnos con alumnos que tienen la capacidad de realizar un trabajo conjunto de taller y que se espera tengan la capacidad proyectiva basada en la Observación que les permite nombrar el espacio arquitectónico proyectado, como Acto y Forma que aparezcan en el esplendor de una habitabilidad. Esta relación nos lleva a encontrarnos finalmente con la belleza, como eje conductor de nuestra búsqueda, y horizonte de nuestra vida en el oficio. Pero ¿dónde recae esta belleza, sino en un lugar y en la conformación de él para que este venga a recoger el Acto de habitarlo? Pero un lugar surge cuando se consuela una relación por la cual es propio volver a él. Por ello es que para nosotros desde Amereida, el sentido que tiene el continente, no es un sentido político, ni social, ni cultural, sino un sentido poético por el cual todo lo demás acaece desde la abertura poética del lugar. Pero Amereida nos señala que es por la aceptación de América que nos hacemos americanos, y las travesías son un modo de aceptar a América como lugar y como total. Ello nos trae entonces a presencia el Tamaño Americano por el cual aquí y allá se relacionan y extreman en un Acto peculiar y conjunto por el cual vamos. Si la travesía es una invitación a un ir, más que a un permanecer, es un acto de ir para que América permanezca en nosotros. Por esto la insistencia de los lugares en algunos casos ahonda esta posibilidad en tanto asiento. Pues es en el en donde podemos estar, ese don de donde estoy, que nos señala amereida cual asiento de fundación. La ciudad Contemporánea es aquella que ha iniciado sus procesos de transformación a partir de los cambios en la infraestructura, principalmente en aquellos que tiene directa incidencia en las comunicaciones y el transporte, y por ello se reconoce su preeminencia en virtud de su conectividad, de suerte que todo punto medio sea una conquista espacial que sostiene dichos extremos desencadenando la gran construcción de redes que trazan, vinculan y crecen. Por ello las ciudades tienden a construir términos o extremos en donde se cumpla el llegar y el partir. Tales cumplimientos alojan la dimensión de lo magno que cada ciudad anhela. Y es en ella en donde se puede fundar la forma de volver. Con todo esto, la temática de la sede abordada por el taller viene a ser el asiento en donde se construye ese posible llegar, por ejemplo aquello que nos llega desde la lejanía o del otro lado del continente, y nos mide complementariamente. La travesía del año pasado a Río de Janeiro, se nos presenta como un regalo propicio, un regalo que aceptamos en virtud de la abertura que genera un término. Ya que desde el se abren todas las posibilidades incluso una que en el inicio no se tenía que es la de volver, no para repetir lo hecho, ya que como término es definitivo e irrepetible, (como lo señala la muerte), sino para sobreponerse, ya que la luz del sol a transcurrido y se ha sobrepuesto, no como olvido sino como regalo -detrás de la sobreluz hay siempre un signo- como nos señala amereida (Amereida I p.12). Allá en Río amanece con la rasante del sol, acá en Valparaíso el ocaso nos trae la rasante como una despedida, el día americano se contiene entre estos dos extremos para celebrar el advenimiento de un vínculo. Si, las miles de personas trotando y ejercitando su cuerpo en la disciplina de saludar a un sol que emerge desde el Atlántico, y los discrecionales paseos de aquellos que en compañía de las rocas junto a la orilla se agrupan silentes a despedir el día. -hay un llegar que es volver más aún todo llegar es un volver así como el alba es un perpetuo volver- (Amereida I p.184) El Renacimiento, nuestro tema de presentación, trae consigo la búsqueda de la figura original, la figura griega incluso a través de la figura latina. Aunque han llegado a nuestros días muestra originales, la gran mayoría de las obras las conocemos por las copias romanas. A partir del siglo VII a.JC., la temática se centra en la figura humana, en el cuerpo y sus proporciones, y el modo de acercarse a un ideal corporal por lo cual encontrar la certeza. Fueron los Kuroi y las Korai las figuras de atletas hombre y mujeres que se representaron erguidos y triunfantes. Y sus ojos penetrantes y lúcidos, fijos a un horizonte. Al modo como los frisos del antiguo Egipto erguían sus perfiles en el encuentro de la máxima elongación de sus miradas. El atleta va de la soledad silenciosa de la proximidad, a la lejanía ruidosa del horizonte, quizás el propósito del triunfo. Ese el artificio de la competencia; pero en la incompetencia de la contemplación el ojo ruidoso de la proximidad va hacia la silenciosa lejanía del horizonte. Así competencia e incompetencia traen consigo la posibilidad de lejanía. Entorno a la forma, la figura y el acto: La geometría de la forma es aquella que podemos definir como la que puedo describir con palabras para que otro me entienda, por ello resguarda una fuerte determinación entorno a un rasgo fundamental que denominamos figura, tal como aquella que trazamos en el aire cuando expresamos o describimos aquello que proyectamos, ella, la figura nos trae una regla económica vital por la cual la forma se salvaguarda de la sumatoria de sus partes, para potenciarse como el espacio que recoge al acto. Luego el espacio propuesto es la multiplicación compleja de variaciones temporales que recoge la Forma y el Acto es la Forma que aloja allí, a la condición humana.