diciembre 12, 2007

Examen de Taller de Cuarto Año de Arquitectura

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Examen de Taller 
4º Año Arquitectura.
12 Diembre 2007
Tercer trimestre.

El taller en esta tercera etapa aborda un proyecto que nace de la Travesía, de la interlocusión con los arquitectos de Santa Cruz de la Sierra. Es el mismo caso que abordamos en la Travesía, ahora en una proyección del total. Dirijámos a la lección del Taller.
Cada alumno conoce el lugar, lo vió, lo vivió lo dibujó largamente y realizó un fragmento de obra que ya ha sido mostrado en la exposición de la Travesía. Ahora se trata de abordar el caso de esta obra no solo como un pormenor inmediato, sino con todas las fuerzas de la ciudad, es decir con tiempo, con el tiempo necesario para proyectarlo. La lección de esta etapa es netamente una lección de proyección. ¿Qué quiere decir esto? Proyectar quiere decir adelantar, hacer avanzar el dibujo que permite la obra, con los dibujos permitirle al que los lee hacer la reconstrucción mental de la obra. Esta vez es un requisito ineludible, ¿Por qué? Porque esta vez la obra es un problema de urbanismo, en el siguiente sentido: normalmente las obras de arquitectura erigen un cubo, es decir, abarcan una extensión donde largo ancho y alto son equivalentes, y aún en un rascacielos son abarcables con una mirada. En este caso la extensión no se deja ver con una sola mirada porque la horizontal es setenta y cinco veces mayor que la vertical, trescientos metros de largo para cuatro metros de altura del muro perimetral del Cementerio. Es el plano de suelo de la ciudad el que hay que construir en su mayor dimensión: la manzana, hay que construir un artificio espacial que ya no son los interiores habitados de cada solar.
La primera tentación que hubo que sortear fue la de convertir la manzana en un cubo y extenderse hacia los costados añadiendo plazas y plazoletas en un intento por volver las tres dimensiones equivalentes aunque solo fuera en su dibujo. Se trataba de proponerle a la ciudad una construcción espacial que sin eludir la realidad reconstruyera, reconquistara, le diera forma a esta gran extensión hoy sin forma. 
La primera pista era no eludir, proponer la instalación en las inmediaciones de un gran conjunto que viniera a revitalizar el lugar como un hospital, o un centro comercial era eludir al igual que las plazas, suspender totalmente el tráfico vehicular para convertirlo en un recinto peatonal es también eludir ya que esta posibilidad se da en los lugares de mayor densidad de la ciudad y este no lo es. Se contaba con algunas certezas en el perímetro del cementerio se ubica la venta de flores y lápidas, se requiere de lugares para estacionar los autos, y en los días de gran afluencia como el 1º de Noviembre esto debe ser considerado. Está el tránsito vehicular que es grande en el costado de la entrada en el primer anillo, ni desviable ni eludible. En las otras calles es un tránsito moderado, existente pero no ininterrumpido. Bueno y estan los caminantes que sin ser tampoco una gran afluencia existen.
Entonces ¿A qué podemos recurrir para abordar esta difícil situación? Al acto. ¿Cómo con poco edificar logramos reconstruir para la ciudad una gran extensión hoy convertida en un revés urbano? Persiguiendo el acto, se trata del acto urbano expuesto, este nombre le viene de su condición que para ser tal, todo lo que se construya debe acoger, darle lugar al ir o al detenerse de un modo expuesto, sin rincones ni retazos que en el espacio público se converten en basurales o letrinas. En esta visión del acto expuesto en el que el cuerpo luce y está cuidado y protegido, ya que lo expuesto incluye la seguridad de lo visible, la visibilidad es una dimensión de la seguridad, lo que se ve es público, es con testigos. Este habitar la ciudad en un ir con posibles detenciones es en el que cada cual avanza proponiendo una partición de la traza que logre templarla.
La lección de este taller es la pro-yección: realizar una construcción que reune en una mirada mental la gran extensión horizontal con el paso a paso del espacio público expuesto.
Ahora el taller de los conjuntos al mismo tiempo ejerce su capacidad de forma proyectando en una extensión cúbica donde el espacio se entrega de un golpe de vista. Se elabora una proposición para el exterior de la Cubícula del Poeta que se está levantando en la Ciudad Abierta. El programa es verosímil, pero no tiene lo ineludible de un acto poético, sino es un ejercicio espacial próspero, es un recinto con una mesa al aire libre para recibir al taller, la cabida para 40 personas, una dimensión de hospitalidad propia de la Ciudad Abierta en la que todo lugar habitado contiene mas que lo necesario de la vida doméstica.
Aquí se trata de ejercer la capacidad de forma para realizar una partición del espacio que no solo sea extenderse sino que alcance a la prosperidad, que no solo cumpla con lo necesario sino que luzca ese trazo que dona, da lugar o cabida.