junio 15, 2007

Dibujo, Movilidad y Animación

Categorías:

El siguiente texto corresponde al Examen del Taller de Diseño de Primer Año para el trimestre 1 de 2007.

La consideración de lo múltiple como reconocimiento de la contemporaneidad puede advertirse con el advenimiento de la mecánica aplicada a fines del siglo XIX y comienzos del XX. La invención de la electricidad, el cine, del automóvil y el avión provocan en la naturaleza humana el advenimiento de una conciencia de la velocidad y del ser en movimiento, desde ahí es que Heidegger puede pensar al ser en el superlativo del siendo.

Además de un asunto de conciencia (móvil y abierta), la velocidad y el movimiento se convirtieron en un nuevo paradigma en las artes de la representación; el modelo dejó la parsimonia y el motivo estaba ahí en la vida misma, pura, ágil y sin excusas. Cómo retratar el ajetreo e la urbe, la calle traspasada por los bólidos, el vuelo de las aves y el avión… la suerte también de las olas en su desalojo en las orillas? En el ámbito de la plástica todo aquello se plasmaba dentro del mismo cuadro –un arte enmarcado–, sin embargo el cine supo construir la sucesión del cuadro a cuadro que –realísticamente– trae la escena (el transcurrir del acontecimiento) en su devenir en el tiempo.

Dibujamos todo aquello no quieto, desde lo móvil y desde lo estático lo móvil, de manera de encontrarnos con la esencia de lo dibujado y la acción observada. Junto a ello, el mirar no deja de atenerse a lo próximo para retener lo más lejano; quiere decir esto que se ve y se está al mismo tiempo entre y ante las cosas. Miramos y dibujamos así para entre-verlo quieto de lo próximo y lo móvil en lo lejano. Las variantes en la percepción de la velocidad nos advertían que la resolución de la imagen y esta línea de estudio del taller debían constituirse en una aplicación para aproximarse hacia aquella visión no de unaimagen, si no de ella en su sucesión.

En ese mismo tiempo en que así procedíamos, Marcelo Araya nos trae al Taller una objeto que reunía en su conclusión formal la belleza de forma y uso: una honda de lanzamiento de hilos trenzados en cuerda y que equidistante a los extremos abrían un recipiente para recibir la piedra que convertiría al objeto en arma. La misma que permitió al joven pastor David vencer a Goliat, el más grande de los Filisteos.

El Curso de Presentación tomó esa línea del lanzamiento, y fuimos al texto bíblico de Samuel I [17, 12-54] en donde tal hecho lugar …en el Valle del Terebinto. David se vuelve motivo de dibujo, y es así que nos encontramos con lo siguiente: la escultura y tres casos (casi únicos) de representación del David; cada uno de ellos en puntos sucesivos del lanzamiento:

  1. Miguel Ángel, David contemplativo antes del combate.
  2. Bernini, casi lanzando la piedra.
  3. Donatello, después del combate con la cabeza de Goliat a sus pies. Este hallazgo fue bastante decisivo en el curso del Taller, nos encontrábamos con la cuestión de la representación de una realidad en acción.

Mientras, en los cubos del Taller y la construcción de su vacío interior, podíamos reconocer algo semejante: recorrer el interior para marcar 5 puntos notables que en su consecución hablaran del pasar por esa grieta que los hacía únicos; si reuníamos todos los interiores del Taller teníamos un sucesión en ronda, es decir, desde lo quieto de la forma de cada uno pasábamos por todos yendo de uno a otro; nuestro punto de vista se volvía ágil, móvil y avanzaba por el interior de la materia.

Paralelamente íbamos a la fuente del acontecimiento de David y Goliat y nos propusimos extraer de la letra del texto las escenas que nos permitieran representar dicha acción con las herramientas con que cuenta un Taller de Diseño de primer año: dibujo, letra, color y orden; además de una variante más compleja: tiempo, ritmo y sonido. El cuadro a cuadro que insinuaba los tres artistas del Renacimiento italiano nos instruían acerca de lo que entre ellos podíamos nosotros construir.

Palabra y acción reunidas en la imagen cinematográfica moderna… y así como las películas defraudan al lector, omitiré el hablar de ella para sólo verle y quedar ante su propio tiempo: 2538 cuadros, 12,8 segundos… veámosle.

Noticias relacionadas