agosto 1, 2007

Acto de Examen en torno a un café

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En ocasión del acto de exámenes del año 1995, realizado en Ciudad Abierta, a través de un recorrido por los terrenos, se nos encarga servir un café para toda la escuela en el palacio del alba y el ocaso, en esa ocasión me referí a lo que significaba servir un café y qué de la travesía venía a conferirle forma a este café en especial.

“Queremos hacer presente el tiempo anterior al acto de tomar un café. Este tiempo se traduce en sabor, conversación en torno a él y a la conservación de la temperatura del café, tal vez en un día muy frío ante todo un café sea temperatura, temperar, este término se utilizaba en la música, sería lo que hoy entendemos por afinar.”

“¿Cómo entonces se tempera este diseño? (esta pregunta está referida a la mesa construida para la ocasión)

Se tienen tres días para concebir la forma de reunir a los que hoy estamos aquí, para hacer presente este regalo de la temperie. Se trata de materializar antes que toda figura, el profundo sentido contenido en un vaso de café caliente.”

“Pero el diseño no se origina sólo de la pura utilidad, que en este caso es la temperatura del café. Él nace en pos de exaltar lo que la temperie de este café nos regala para continuar esta jornada. La temperie del cuerpo es en pos de la temperie del espíritu, ello es lo que les permite ahora escuchar este examen.”

Travesía

Durante 24 días de nuestra travesía, llevamos el fuego a cuestas, construimos un modo del café dispuesto, siempre presente en nuestras jornadas, como modo de continua invitación y hospitalidad para quienes llegasen a visitarnos durante la faena (nuestras visitas habitúales eran los colonos y alumnos de la escuela).

Temperie – tempo – tiempo de invitación – tiempo presente, tiempo en continuidad.

Este taller realiza la travesía que denominamos Huinay – Hornopiren, tras una invitación de Boris Ivelic para contribuir con el avance de la embarcación Amereida. El lugar, la madera, el barco, la aventura de ir en torno de su propio presente, la figura del ir que se re figura en la forma que el diseño construye para este ir de travesía.

Quiero señalar ahora, el sentido de esta travesía.

De Amereida:

“Hoy la emigración es permanente. En este tiempo; el hombre sólo puede vivir en tránsito, es decir, en la indiferencia del pasado, del presente y del porvenir. Con solamente la posibilidad amenazadora de la ruptura de esa indiferencia. Romper esta doble mutilación del tiempo, tal es la condición previa a toda modificación de la vida”.

Partimos en el deseo de que el viaje comparezca en su tiempo presente, que no el viaje como espera del advenimiento del mismo. Tal estado de espera no pertenece al tiempo de la travesía, este tiempo es el de vigilia, vigilia del tiempo presente, presente que don o regalo.

¿Cómo y qué llevar entonces para que este presente comparezca como tal?

El Diseño lleva el soporte de la vida de la Travesía, lo que hace posible que ella comparezca como vigilia. Los objetos que llevamos a su vez de posibilitar la existencia de nuestra vida, son el presente que nos regala la posibilidad del estudio. A través de estos objetos queremos encontrarnos con la materia misma de la travesía.

Tal vez para un diseñador gráfico o un arquitecto un objeto de travesía más que dudas debe garantizar certezas, pues, en ellos está puesta la posibilidad de conclusión y finiquito de la obra de travesía. Para nosotros en cambio, estos objetos que llevamos no garantizan certezas en pos de otra obra, si no que son aberturas y preguntas pues ellos en sí son la obra. Este es un obrar de preguntas, de aberturas, si no fuese así, la travesía sólo sería un experimento, una simulación en torno de comprobar los finiquitos propuestos. La travesía es ante todo la posibilidad de preguntarnos por este modo de ir y aproximarse al continente, de cómo estos objetos sé re originan a partir del extrañamiento provocado por el viaje, viaje que es distancia y tiempo materializados en ellos.

Del lugar:

Para este taller el lugar comparece como lugaridad, Huinay entonces es la distancia, la tierra, el mar, el monte, la lluvia, la carretera, el bus, el trasbordador, el bote, la ida y el regreso, 24 días y sus noches. Este taller de diseñadores vaga, va y viene, lleva y trae, es llevado y traído, dejado en un lugar que determina una distancia y un tiempo, un transcurso a construir. Nuestros objetos quieren contener el tiempo que este transcurso trae consigo. Construir la continuidad de este tiempo, tiempo que es total, total que quiere ser siempre señalado como presente.

De los objetos:

Nuestra vida ciudadana está marcada por actos rituales, ritos sostenidos en el tiempo. Todas las noches duermes en este lecho y no otro, te alumbras con esta luz y no otra, comes en esta mesa o aquella, pero siempre es el mismo rito, sostenido por los mismos objetos. ¿Acaso la Travesía es a su vez un acto ritual?, creemos que no, creemos que ella es precisamente la que nos atraviesa diariamente con su presente, y diariamente nos cambia de tiempo y espacio. Hoy estamos en el bus, después nos bajamos, y estamos en otra ciudad, a otra hora distinta de la que nos embarcamos. Después cruzamos en un transbordador, volvemos al bus, dormimos, despertamos en un pueblo, volvemos a dormir ahora sobre colchones en una casa que nos prestan, viajamos en bote, navegamos por un fiordo, llegamos y volvemos a partir ahora de regreso. Este transcurrir de tiempo y espacios distintos, vertiginosamente distintos deben traer consigo algo más que el puro cambio. Sostener la vida sin que ella deje de reconocer lo distinto de este transcurso es nuestra tarea. Estos objetos se constituyen desde la continuidad del estudio abierto por el diseño en hace ya bastantes travesías atrás. Esta continuidad está basada sobre el estudio de lo que se lleva y como se lleva

Hace un año atrás en la presentación de un proyecto Fondecyt decíamos que este mundo de objetos aúna y recoge la multiplicidad de aconteceres desde una mínima expresión formal. Esta vez esta mínima expresión formal está referida a su modo de materializarse, pero a su vez incorpora a la dimensión de la vida la del estudio, pues este módulo se constituye en nuestro soporte de exposición permanente. Dos momentos de nuestra travesía recogidos por un mismo objeto, la vida y el estudio, la dimensión del viaje y el estar.

Por un lado él es uno, pues contiene lo que cada cual lleva, pero a su vez es 12, que es el número del total de alumnos del taller, está pensado para potenciar la relación con otros, esta caja contenedora al transformarse en módulo de exposición, al re figurarse en el espacio, lleva consigo la posibilidad de hablar con otros, otros que no somos nosotros mismos. Llevamos el presente de cualquier lugar contenido y potenciado desde su transformación.

¿Por qué queremos que estos objetos tengan tal complejidad?

Es que a diferencia de la vida en la ciudad, donde los objetos aparecen por la multiplicidad, en la travesía siempre viajamos con un mínimo, mínimo que a su vez debe potenciar un máximo, que es declamado como estado de permanente presente. Presente en construcción de actos, que es el ser re originador de nuestra propia condición creativa. ¿No es acaso este café de hoy la necesaria irrupción de nuestro hacer para poder oír este examen?

De los elementos acotadores:

Junto con estos objetos que constituyen una continuidad en torno al estudio del diseño, también llevamos otros que hoy podríamos llamar elementos acotadores; ellos son los primeros trazos que dibujan antes que una voluntad de forma, una voluntad de acto, podríamos decir que son las mínimas expresiones formales que nos permiten revisar libres de soluciones constructivas o formales el profundo sentido de nuestra travesía. Durante el presente año hemos trabajado entorno a la luz, a la forma de manifestación de la luz, diariamente, en Huinay nos vimos enfrentados a la invención de la construcción de nuestro espacio (el interior del aula espora). Aquí trabajamos con luz eléctrica (pilas), luz de vela y luz química (velas químicas). Podríamos decir que libre de toda figura que recoja estos tres tipos de luz, ellas son en sí elementos acotadores, es decir, en la libertad de su ser un trazo primero, nos permitieron encontrar y construir diariamente el espacio de nuestra sala.

Tal vez, estos objetos por vérselas con la energía,en este caso luz,en el caso del acto de hoy “el calor”,requieran de muchas otras travesías para pasar de elementos acotadores e innombrables a constituirse ellos en objetos en sí. Y a su vez precisamente esta coordenada, permita mantener un estudio libre de toda objetualización.