diciembre 18, 2006

Regalo y Bendición a los Alumnos que Egresan

Categorías:
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PAULINA PATRICIA ACUÑA FERNANDEZ
MARIA JOSEFA ARRIAGADA VILCHES
LUZ ANANDA BARAHONA IRIZARRI
SEBASTIAN BARRERA CACERES
BASILIO CACERES LUKE
JAVIER RODRIGO CALDERON CALDERON
MARIA JESUS CORREA HUDSON
SIMON COSMELLI SCHMIDT
OLIVIA SARA COUTAND TALARICO
INGERBORG CUEVAS PEREZ
HANS KARL DREYER ENCINA
RODOLFO ALFONSO EDWARDS GARCES
KENNY DANIEL ESPINOZA TEAO
URSULA STEPHANIE EXXS CID
MARILAURA GALVEZ CAMUS
MARIA FRANCISCA GONZALEZ TORRES
VICTORIA JOLLY MUJICA
VALENTINA LABARCA FUENTES
MATIAS IGNACIO MANCILLA PAZO
PAULA FRANCISCA MANCILLA VARGAS
MARLA JANETT MARCHANT VASQUEZ
SEBASTIAN ANDRES MARIN CARVAJAL
FERNANDO MIRANDA MONREAL
JORGE FRANCISCO MOLINA ZUÑIGA
PALOMA XIMENA MORALES TRONCOS
EILEEN MARIEL MORRISON BENCICH
EDGARDO LOHENGRIN MULLER CANALES
TOMOKAZU NONAKA 
OSCAR FABIAN QUIROZ SALAZAR
JOSE ANTONIO REQUESENS ALDEA
MARIA FRANCISCA RICHARDS ZEPEDA
KAREN FAHRA SAUD NICULCAR
EDISON GASTON SEGURA ARIAS
DANIEL SEPULVEDA RUDDOFF
GABRIELA ANDREA SUAZO EGAÑA
GONZALO EDUARDO VASQUEZ GATICA
NICOLAS ALEJANDRO WEISS SAAVEDRA
KATHERINE PAZ WESTERHOUT ALBA

 

POETAGOONIA

Amereida, página 71.

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Regalo a los Alumnos que Egresan

Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron. 3Entonces se dijeron el uno al otro: «Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego.»Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa. Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.»

Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos, y dijo Yahveh:«He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo.»
Y desde aquel punto los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.

Génesis 11, 1-9

 

Prólogo a la Página 71

Un facsímil precipita la página y da pie al recorte del diario reproducirse sin mella en el presente; Poetagoonia es lo primero que se lee en la página 71 del poema de Amereida, lo sigue el recorte del periódico y a su derecha un epigrama en clave: Oddly Enough Jennings Paul (nombre de un escritor inglés que en 1950 publica un primer libro titulado con las palabras de ese epígrafe: Extrañamente Suficiente; sus libros posteriores se llamarán siempre con ese epíteto de lo extraño e impar. La página cita la fuente: —The Times, columna personal, 7 de Julio; el año, suponemos, es 1965, el mismo de la Travesía de Amereida, puesto que ésta anota por partida el día 30 de ese mes en Punta Arenas.

Atribuimos inicialmente el texto a Jonathan Boulting, inglés, poeta participante de la Travesía, vivo; aquí, déspota con el lenguaje: óigase la sonatina de los onias. Ahí hay un refinamiento fonético y dactílico definitivamente intraducible que nos llevó a la aproximación rústica al otro idioma a través de nubecillas que se precipitan e interrogan a las palabras -no al total, por supuesto- y las rodean castellana y peninsularmente, aisladas, si se quiere.

El poema hace un manifiesto distingo entre los poetas y los otros e indaga en la naturaleza solitaria de los primeros (como requerimiento?) y la aceptación de los segundos de la empresa que aquí se propone; se advierte pues el coraje en la aceptación de la cita que desencadenará en el tercer trimestre del 65 el primer viaje fundador de una poética americana que concilia la diferencia (imparidad) y tiene al arte, al oficio y a la poesía en una ronda única de convergencia y consentimiento, de cuya épica nacerá Amereida como fundadora de una nueva identidad para el continente.

El tono paladar y silábico del poema, propio de la rima inglesa y sentenciosa, exije una lectura encabalgada, muy concatenada y musical, que sólo el sostenimiento respiratorio contínuo puede sostener; leer con los pulmones aleja del corazón, pero aproxima la poética al cuerpo y lo valora como requisito de toda relación con la palabra; de este modo el sentido está en el acto entero de la lectura, que es: ojo, palabra, cuerpo.

Despedimos a los alumnos con esta lección de completitud; una página aislada parece no perder nunca su pertenencia a la fuente de la que procede; de hecho la página precedente, la 70, dilucida claramente el sentido del acto que se ha hecho con el texto inglés, pues hemos estado -sin duda- “en el sonido de las cosas que yo inventaba traducir”.

.:Tig:. Diciembre 2006
Taller de Investigaciones Gráficas

 

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But why Patagonia, lonely and peopled with sheep,
So bony and stony a zone? Why pneumonia,
Zanier, loonier poets? The Andes are steep
In chillier, rainier west Patagonia

(Owned, did you know it, by Chile; an omen in
name!),

And, mainly through drainage, the north (Argen-
tinian),
Windier, wilder than Wales whence they came,
Of Welshmen and sheep is the weal and dominion.

Should your koinonia (fellowship), poets, not be
Mediterranean? In Patagonia
(This is a platitude) latitudes do not agree
With blazing azalea, pots of begonia:
No bouganvilias this part of Chile adorn;
Remote is the lotos! No isle Tennysonian
For sailors in whalers in gales off Cape Horn

(Erroneous poets!),

off shores Patagonian!

Would not symposia held in a cosier land,
Not sterner and wilder than heaths Caledonian,
Net you a peppier, hippier, happier band
Of bards Dionysian or Apollonian?

Surely these Others (not Poets?) who go on this
trip,
Unless schizophrenia, madness or mania
Addles their crania, won’t sail the main in a ship,
Be it as famed as the old Mauretania,
Simply to listen to lyrics, dactylic or terse,
To epics and varia, mad miscellanea
In areas bare with an air unconducive to verse?

Why not Rumania, even Tanzania?
Catalonia, say? Or by purple Tyrrhenian seas?
That’s where your hearers would find it much
cheerier;
Why ever should they go to Tierra del Fuego,
Where in the world is it wilder or drearier?

Why Patagonia? Was it nostalgia for myth?

(The early inhabitants, known as Thuelches
Were giants, now vanished. The Spanish word
[furnished herewith—
Patagones] means very big feet; what the Welsh is
My seedier encyclopaedia doesn’t reveal,
Or whether they’ve other myths there in a plethora.)

But surely, you know, if the poets do go, it’s to feel
Lonelier, rather than gathered-togetherer;
All poets, you’ll own, are alone; and they certainly
will
Groan at the tone of your plan Babylonian,
Masses of passages booked to Parnassus —a hill
Patently, blatantly not Patagonia.

*

 

                                                                                            quien lea
                                                                                                      lea con sus pulmones