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Llegada del primer año
La primera vez que los alumnos de primer año, de arquitectura y diseño, están en la Escuela es ocasión de un acto especial. La jornada se inicia con una clase del profesor Patricio Cáraves en la casa de la Escuela. Luego todos los alumnos y todos los profesores nos vamos en metro a Valparaíso. Durante el trayecto los nuevos estudiantes y sus profesores, ordenados en distintos grupos, conversan sobre diversos temas. Bajamos en la estación puerto y llegamos a plaza Echaurren, donde el poeta Manuel Sanfuentes declama palabras. Entonces subimos hasta la iglesia de La Matriz, donde después de un breve excurso poético, el profesor Fabio Cruz dio la primera tarea de dibujo en la ciudad.
Clase Inicial del profesor Patricio Cáraves
Este acto es nuestro primer encuentro: alumnos con los profesores, ustedes alumnos que hoy se incorporan a la Universidad, en el primer día son invitados a formar parte de nuestra Escuela. Más adelante habrá tiempo y ocasión propicia para exponerles nuestra historia y tradiciones. Ahora, son llamados a asistir, a oír-ver algo de nuestra intimidad creativa. Vivimos, en una tierra que limita largamente con el océano más extenso del planeta. Habitamos junto a la costa, en ella es posible dar un paseo junto a la orilla por la playa; en lo que se llama el estrán arenoso.
Pues bien, quien por allí camina puede con la vista libremente detenerse ante una masa aparentemente informe, sin orden reconocible:
Son hüiros; esas algas abundantes que quedan en las costas. Allí, en el plano de la arena.
Uno se puede preguntar por esto que vemos:
¿es lo que deja la marea?, o más bien ¿es lo que deposita?, ¿es lo que bota la ola? O bien ¿es lo que tira la marea?. Todos yacen.
Ocurre que si son dejados o, si son depositados; significa que es con alguna norma a descubrir. A diferencia de si son botados o tirados o arrojados, que sería lo que pasa al no haber cuidado alguno. Y allí, en el estrán arenoso yacen a pleno sol.
En su yacer despiertan a la curiosidad, llaman la atención.
Es con el dibujo de observación, que llamamos el croquis, que se realiza en actitud de detención, donde se des-cubre, donde se re-vela, donde se des-vela la realidad. Lo que significa abrir el espacio. Asombro que ad-mira, para que ocurra la pregunta: ¿es por azar? o ¿es por alguna ley?
La pregunta abre a la contemplación, que trae al gozo de la ad-miración de la Creación. El total sigue alguna orientación, no es una unidad única; la playa.
– lo que veo – me detiene. Ante la amplitud del horizonte allí, en el estrán arenoso, desde todo es perfil – horizonte donde todo es perfil – horizonte; donde lo ilimitado del horizonte se da sitio.
Me detengo. Soy detenido, ante lo densamente trenzados, y entre–lazados son volúmenes – no plano el de los hüiros dejados en las crecidas, secos o secándose a pleno sol. Vemos filamentos de guías de más de un radio, las curvas, todo entretejido como queriendo atrapar al ojo en las sombras internas, detener la pupila y allí exponerse ante lo detenido:
¿son todos distintos?, ¿cuánto de distinto son?. ¿cómo ordenarlos?: ¿agrupándolos, juntándolos a una cierta distancia o tal vez son inagrupables, como los cuento. ¿Y por dónde comienzo?. Bien se ve que se trata del ver – interrogando, haciendo venir a uno, lo que allí está en frente. Atrapándolo, dialogando con el dibujo y la palabra escrita. Estos hüiros bien podrían ser nada, pasar sin advertirlos, que pasen inadvertidos. Lo que detiene infunde el gozo de la admiración de la Creación, que mueve a trasmitirlo, contarlo, a exponerlo ante otros.
En el andar del que simplemente anda; lo que significa un grado de libertad, es una libertad de elección, que muestra el ser libre ante los demás. Es el que vaga, lo que se llamaba el vaga – mundo, que fonéticamente se transformó en vagabundo.
Junto a este hay otro andar distinto, que es el que se detiene. El detenerse tiene la libertad. Es lo que revela una libertad mayor es la libertad del sin opción; la que ubica a cada cual ante el destino. Es pura libertad.
Así, hoy día, ustedes han podido asistir a ser parte de un nosotros. Un nosotros artístico, con un discurso que va desde lo casi imperceptible a lo mayor; desde unas masas informes. Tránsito creativo que lo desata el ojo atento del que libremente se detienen a observar, lo que se le ofrece. Esta es la primera lección para los que hoy recibimos en el estudio de un oficio, la que será guardada en la memoria y reaparecerá tal vez en un futuro para iluminarlo.