junio 20, 2006

Examen Taller de Diseño I. Trimestre I, Jun. 2006.

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Principiar en el Diseño.

La experiencia principal del inicio del estudio del diseño atiende a una aproximación a una observación exhaustiva de la realidad, entendida ésta como el modo de manifestarse de las cosas que hacen el mundo, y su ejercicio es una ascética de la creatividad que extrae esencias, no vicisitudes; cuando nos preguntamos por la observación en el Diseño nos respondemos siempre que ella es en sí un complejo que concibe sus relaciones por medio de 2 lenguajes: el de la palabra y el del dibujo (camino a la forma). Ambos remiten a un delineamiento de la mano, pero el primero nombra el caso como una epifanía del aparecer y el segundo muestra las cualidades formales de lo visible.

El dibujo nos enseña a tomarle como una extensión de nuestra lengua y como alma de todo lo proyectado; insistimos siempre en su cumplimiento por cuanto sólo su ejecución y un acto de severa e interna exigencia pueden conducirnos a un dominio en que el plano se expande y comienza a conquistar una medida, su verificación y su certeza; principiar en el dibujo, y en aquel que oye también a la palabra, es un estado de estricta observancia de todo aquello que el profesor trae al frente; el primer año del estudio en el oficio es de una extrema y permanente inquietud que naturalmente va tomando de cada cual lo más que de él hace aparecer lo atendido: superficies luminosas de las aguas en el borde, cielos abstractos y construidos como representación, el atrás y el adelantes de las cosas funcionales, vanguardias europeas como ícono de la reunión de arte y vida, identidad y mito meso americano, pliegues y calces de un modelo en arcilla, transparencias, traslucidez y opacos del contenedor, planimetría del objeto, fundamento, nombre y construcción expansiva de una luz artificial expositiva que permite un recogimiento para volver a ver lo que comúnmente se ilumina con indiferencia.

Este hacer la diferencia de lo común en la práctica de lo cotidiano, es lo que para un diseñador -en el principio de su estudio- define el trato con la materia (papel, tinta, carboncillo, madera, acrílico, arcilla); ¿Qué hace?: Ordena las formas con las cualidades de lo observado. La forma no puede ser una resultante de la imaginería inventada, sino que ella surge de un profundo reparo de la realidad que lo trae la observación cuando de verdad se da esa dedicación amorosa a la realidad que da dicha observancia; el delicado y minucioso aparecer de las cosas no es un capricho de la cosa en sí; ver más allá exige la contemplación o el amparo del ojo en un motivo que no se apacigua, sino que al contrario, por el sólo motivo de situarse ante él la realidad se revela llana y enteramente.

El diseñador se enfrenta y construye lo entero; hemos planteado el fin de esta primera etapa como una exposición que para mostrar todo esto construye su propia luz; el artificio de la electricidad (cualidad de lo moderno) nos permite incluso proponer una luz “inventada” para que en la invención hecha por el Taller aparezca iluminando las singularidades de cada pieza expuesta como un universo que requiere de su contiguo para comprender la operativa llevada a cabo.

Partir con este modo con lo exponible nos sitúa en un campo del diseño que debe mostrar lo que se ha construido; la presencia del objeto plantea el modo en que éste se ubica y cómo el espectador se aproxima para venir a hacer la misma operación con la que partimos: observar de nuevo, dejar ver; exponer es el modo que tiene el diseño de hacer visible lo observado; no en vano se habla de muestra para las exposiciones plásticas; distinto a exhibir, puesto que la muestra tiene palabra que al tiempo que nombra trae a presencia. Para nuestro caso hablamos de una experiencia meso-amereidiana que en medio del quehacer se aproxima a la poiesis del oficio para reorientar las prácticas que diferencian el mero ejercicio de la constitución de un fuero íntegro y estricto que templa el ojo para que la mano pueda doblegar a la materia; terminamos en el límite del aprendizaje para volvernos plenos en el oficio del diseño; falta todavía, llevamos una primera etapa que concluye con la invención de esta luz diseñada que se posa sobre formas, hasta aquí, primordiales.

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