Clase 4. Trimestre III / 2006
Decíamos el Día de San Francisco, que éramos bendecidos por esa gracia del todos que hace del nosotros consentimiento. Quedar en lo dispar y concernidos bajo una premisa fundacional:
- Figura de la Cruz del Sur; cada Travesía de ubica al alero de un punto; ancla, luz, aventura u origen. La travesía debe decir de su orientación y procedencia.
- San Francisco patrono; que trae los signos de la cruz en su cuerpo; estos son los estigmas: la marca del cielo en la tierra.
La travesía es la transcripción de esos ejes a una situación espacial geográfica objetiva; el aquí y ahora de una relación con el desconocido propio del viaje consentido por todos; hay que partir!
Lugar y palabra conjugados; lo intangible de la Travesía es su orientación, su quedar a merced del aparecimiento americano.
El hallazgo no es una condición conclusa con la aparición de América; Amereida distingue este “encontrarse con” como una condición del ser americano; acaso su identidad parta de este reconocimiento de lo nuevo en lo permanente.
El ardor o consumación en el juego de lo extraordinario nos pide, pues, una disposición a que tales condiciones sean posibles dentro de los márgenes de la realidad y lo concreto.
La poética del Ha-Lugar, donde el borde de los oficios es una interrogante, debe entenderse como la conciliación del individuo con su ser parte. La pertenencia hace de todos un blanco factible, donde “lo del cielo” se proyecta en cuanto figura del total: nosotros.
La hermandad de San Francisco es un real hacerse parte con lo más concreto y próximo de la existencia; lo otro.
Lo otro y lo mismo son constructores de un cuerpo mayor que trasciende lo “generacional” (lo antes y después), pero que ubica. Hay una herencia, entonces, que funda y nos abre el continente.
Así, antes de Amereida, antes de la Escuela, antes que nosotros… los príncipes: la Santa Hermandad de la Orquídea, con que Godo y sus camaradas argentinos y brasileños, dan principio poético a este doble juego de lo apareciente americano; ellos notan que:
“la poesía es la nota de un texto ilegible”.
Nuestro ilegible, el todos, la jornada, nosotros; este desconocido que se trasluce en el poema y que la voz puede comunicarnos:
Vasos Comunicantes
Poema hecho por todos en la celebración del Día de San Francisco, el jueves 5 de octubre del 2006. Ciudad Abierta.
Nota:
El orden del poema en su lectura en el Taller de América fue a instancias en que los alumnos decían desde cuál se partía y cómo se continuaba la lectura; así: 4 – 1 – 5 – 7 – 8 – 3 – 6 – 2.
4.
metamorfosis
beduina hechura del viento
blanco 180
frío por paz
tengo la estrella
la vastedad de la mente me cruza
1.
el mover de la luz
amaña el agua venida
al ardor pacífico del precipicio
lo sea
5.
la espuma esparce el portal
o calce del pie pedregoso
que oficia el diamante
y sorprende en el ruedo
solaz
el agón conjugado
7.
vértice del hielo
placentero naranjo familiar
la partitura del borde
silencia
las alas del ardor
lo proclaman
8.
por cielo
el cambio de tiempo
casi nada
cualquiera no
leve
la huella veloz de la magnitud
suficiente
justa
de nuevo.
3.
aquí
la mañana descubre en el sigilo
del esquema lo hermoso
de alas en cruce
el ritmo del par de mi parte
6.
lo distinto distancia
en la cruz el deseo
reúne
y no odia la mar si le calza
antonomasia del límite castellano
paralelo
extraviado en las flores de pie
2.
hogar imposible
en la fiebre el viento propone
posa y cambia
cuánto?
cuándo?
el sol del aire
pleno
en la alegría conduce al astro.