EXAMEN DEL TALLER DE PRIMER AÑO

Travesía Villa O’Higgins, tercer trimestre 2005.
Textos leídos por los profesores en el acto de exámenes.

Jaime Reyes.

Sostenemos una suerte de pequeña tradición: a nuestras travesías llevamos una escultura de José Balcells. Además ha sucedido que esas esculturas tienen un segundo momento en la ciudad abierta. Adagio Cumplido fue realizada en la isla de Llancahué y una versión de ella está al comienzo del cementerio. Vuelo quebrado se realizó en Puerto Guadal y su nueva versión está lista para ubicarse en el jardín de la extensión.

La escultura de este año, hasta ahora no tenía nombre, me trajeron palabras para hacer el poema final de la travesía y ahí encontré su nombre. Se llama Trama de Estela.

¿Por qué nosotros, que no somos escultores, podemos llevar una escultura a la travesía, construirla, ubicarla, realizarla?
Por dos motivos fundamentales. Uno de estos motivos es una razón, el otro no es racional.

La Razón.

Porque somos hombres y mujeres de oficio, y de oficios que aman la forma, porque sabemos el trato con la materia. Sabemos el traspaso desde el tronco al palo, luego a la parte, luego a la pieza que finalmente se convierte en cuerpo. Una pieza es siempre componente de algo mayor, en cambio un cuerpo es universo en sí mismo. Una pieza dice cuando está lista; al modo como un corte de serrucho dice cuando se ha cortado o una tuerca dice cuando se ha apretado. Pero la superficie de un cuerpo -llamada piel también- nunca dice cuando acabar de pulirla. Nuestra relación con el o los cuerpos de la escultura es erótica. todos los sentidos, toda la vigilia, la delicadeza y el amor. Todo el misterio, la sorpresa, el desconocido.

El otro motivo

Podemos hacer la escultura porque ella es habitación del Dios, desde siempre. Y nosotros creemos en la Musa.

Pero si es cierto que la Musa no es pensable y sin embargo los signos hablan e indican que ella no olvida y que no está lejos ¿Cuál Musa?

Musa el cambio de aires de pronto, la mutación del sol en hielo sobre los vientos, la acometida del riesgo común por un instante, el llamado glaciar de los montes, la confluencia precaria de los cuatro elementos sobre el número de nuestros ejes.

Musa la luz gris que se apacigua en los caminos, el aroma verde que cruje en la ausencia, el largo azul dormido sobre las largas sombras, el rostro blanco en la corona de la tierra, la traza sin riberas que miente como un niño.

pero los niños no mienten
sólo recomienzan cada día  el mundo

Musa la jornada infante que devuelve a la mirada el principio del mundo, el juego pequeño que cuida el secreto de la vida, la risa creadora de infinitos horizontes, la inocencia curiosa que se pasea en el peligro, la plaza abierta en los recodos imposibles.

Musa el cuento que descubre temperies decididas durante el trabajo, la palabra de la poesía que calza el desfase de las mitades del universo

y nombra a la realidad escondida
para que emerja en el claro de los hombres

Musa cada vista que indaga el habitar como el vigía abandonado ante el negro de la noche, el tiempo lento que jamás descuida el paseo, el Corpus sin familia que igual salva los afectos, la fiesta continua que consuela toda espera

la espera que sostenemos
como una herramienta
hundiendo en la materia

la espera por la musa

Musa el vacío que da cabida al porte y estatura de los bailes, nuestra espada que desenvaina el ha lugar de los pueblos, nuestros ángeles de la guardia ocupados con nuestro vértigo, el extremo de la tierra que recibe nuestros viajes, la transfiguración de la historia lentamente, el clima mutante que modifica el gesto de los cuerpos.

Y si es cierto que América no tiene pasado ni historia, y que la historia no es historia de voluntad ¿Cómo liberarse de la insistida creencia de que basta la voluntad para que haya historia? Sabiendo lo que es la historia o creyendo en la Musa – el poema nos dice…

Musa el rostro niña turbado por su propia belleza, el aprendizaje ejecutado en las manos por la extensión de un continente, la gracia gentil de alguien cuando simplemente acompaña

y pregunta
pues sólo la pregunta habla
para que crezcan los lenguajes

Musa el ruedo joven que renueva el ánimo cuando partimos, la soledad extensa que no aísla, la voz fémina cantando un poema como una madre que arrulla a sus hijos; como una amante distraída caminando del brazo; como una niña adorable, salvaje, ardiente, despiadada. Como una joven atemorizada en su destino; sonriente.

Musa nuestra invertida Rosa de los Vientos que señala siempre hacia un nuevo mundo, el saludo duro y breve que ensancha las veredas, la distancia insalvable del hogar que nos amenaza con melancolía

y esas fiebres mortales
cuyo delirio desaparece
sólo en la fe

Musa la seña incrustada en el lado oscuro de las piedras de los caminos, la pobreza sencilla que es paz humilde, un compañero de ruta que prefiere el andar -el partir- a la hermosura

para no creer en los paisajes
ni en las fotografías con nombre
que pretender salvar la memoria

Musa entonces la Memoria que cultiva en sus jardines secretos del alma la cuenta de estos viajes, para que nazcan como frutos los tiempos de la leyenda

y así América tenga pasado
tenga historia
y florezca su destino

Mauricio Puentes.

El espacio público en cuanto a la magnitud de la travesía.

La materia del taller de primer año ha sido el espacio público y esa ha sido su dedicación. Luego de la experiencia del proyecto del primer trimestre donde ellos propusieron espacios públicos entre calles, escaleras y pasajes reconociendo en Valparaíso sus vacíos, sus suelos, sus gentes y sus hábitos, es que partimos a recorrer América y salimos rumbo a Villa O’higgins, remate sur de la carretera Austral en la región de Aysén, justo al nor oriente de campo de hielo sur y paralelo a la frontera con Argentina. Zarpamos desde el molo de Abrigo del puerto de Valparaíso un día domingo y tras 3 días de navegación seguimos por tierra hacia O’higgins deteniéndonos en Coyhaique y Cochrane. Al sexto día llegamos a Villa O’higgins, poblado entre montañas de 400 habitantes repartidos en alrededor de 150 casas dispuestas en unas 20 manzanas junto a una pista de aterrizaje que corre paralela y que supera en tamaño al pueblo. Al llegar, nos encontramos con otro desconocido, mas que indagar cual es el espacio público de Villa O’higgins, el asunto fue preguntarse por ¿que es el espacio público en estas latitudes? Después de encontrarnos con distintas dimensiones del espacio público, en Valparaíso, en la misma cubierta del transporte Aquiles donde Jaime mantenía la tensión de la lectura, o la toldilla para fumar los cigarros del día entre los ranchos, espacios que los alumnos fueron reconociendo, nombrando y guardando en sus carpetas. Luego Coyhaique con su plaza de armas pentagonal y sus distractoras calles y esquinas, y el trazado damérico y sobrepuesto de Cochrane, ambas ciudades emplazadas entre grandes montañas, grandes magnitudes que las dejan disminuidas en sus tamaños mostrándose casi como unas marcas entre las laderas.

O’higgins no escapa de la naturaleza, pero la Villa es el remate de la Carretera Austral, y es el cabezal norte del Lago O’higgins, y eso encuentra su lugar: la plaza triangular donde confluye el acceso a la villa, la ruta austral y el acceso al aeródromo, tres dimensiones donde es el límite de estar o no estar en el pueblo. Así como en ciudades argentinas que tras cruzar un portal que dice “Bienvenido a” uno puede decir algo del estar, o como en ciudades chilenas, junto ya a la viejas rutas separadas de las autopistas existe un monolito rotario o de leones que dice de un límite, es que Villa O’higgins anhelaba su pórtico. Un pórtico público, un umbral, un límite de estar fuera o dentro, la puerta de los muros de la ciudad. Y descubrimos que ese es el espacio público de Villa O’higgins, el lugar de la puerta, el lugar donde se va a ver a quién llega y a quién parte. A modo del zaguán, el espacio que esta entre estar fuera y estar dentro, y donde se recibe al otro, o se le despide.

¿Y el emplazamiento de la obra?, el pórtico dejó de serlo, la norma general de vialidad es estricta para todo aquello que cruce por su ancho. Ni posibles cálculos ni firmas, ni tramitar autorizaciones ni correr riesgos. El pórtico ahora son dos torres, habitables, elevándose por sobre el pueblo, superando su altura máxima, el gimnasio. Un pórtico de altura dando suelo a la plaza, a la escultura y los cuerpos de los múltiples cuerpos, los “lenguitos”. Dos torres cruzando el eje de acceso de O’higgins, el eje de la ruta austral un eje supuesto de norte a sur, supuesto por cuanto el GPS dijo otra cosa, la corrección de la declinación nos indicó que debíamos corregir dos grados hacia el oeste. Ese era nuestro norte geográfico y ese fue el eje de fundación, y las torres se emplazaron en un eje este oeste dejándolo libre con un desfase de un metro, ya mas que eje, un corredor vacío. ¿y porque norte sur?, el pueblo, como todo trazado de origen damérico, fundado en 1967, se emplazó de norte a sur, pero en eje magnético. Le volvimos el norte al pueblo, pueblo de las sombras largas, de medios días de sombras largas.

Una orientación que asume las dos magnitudes mayores: el macizo de montañas que corre de norte a sur y la sombra larga del propio cuerpo. Un espacio público ante las montañas desde el propio cuerpo.

Con estas magnitudes fue la vuelta a casa, unos pocos antes y la gran mayoría después, después de la obra conclusa, después del lugar del proyecto, después de saber del encargo: el borde del río mosco como espacio público.

Si sabemos que las ciudades de la Patagonía están a merced de la naturaleza, por cuanto sus espacios públicos son naturales, por cuanto las ciudades son de paso, para permanecer y encontrase con otros en la extensión natural, y la cotidianeidad, las costumbres y actividades de sus habitantes son con la naturaleza, la dificultad del proyecto esta en hacerse cargo de estas dimensiones.

De la dimensión de los grandes tamaños naturales y del espacio justo y medible que se genera entre las personas.

Ivan Ivelic

«Florecer en cualquier clima eso quisiéramos quizá ello no sea todavía una medida efectiva que nos gobierna pero sí la imagen que nos 

invita por eso en razón de una nueva manera de heredar la antigua

tradición del ágora mañana partimos a tierras de climas extremos en

su estación extrema…para desde allá co-

menzar a recorrer américa»

Fines de Septiembre, viaje relámpago a Villa Ohiggins, 2000 Km. por aire en 3 horas Y 570 Km. por tierra en dos días.

Gestiones con la municipalidad, posibilidad de infraestructura que nos reciba, aprovisionamiento, evacuación en caso de accidente, posibilidad de materiales, reconocimiento del lugar, etc.

El calculo y logística de la travesía hilaba fino para tener todo definido y disminuir al mínimo los imprevistos, dada la condición inestable de caminos, puentes y clima de la región de Aysen.

Apoyándonos en las experiencias anteriores en lugares australes, creíamos tener todo definido, incluso en algún momento nos advertimos que la tendencia a lo predefinido de algún modo iba en contra de la esencia de la travesía, debemos mantener el rumbo abierto…para encontrarnos con las dimensiones americanas en travesía.

Sin embargo, el propio tiempo de viaje y de obra se daria de otro modo al calculado, y proyectado…

¿ el viaje ?

acaso hay que venir a celebrar en el lugar mismo ver marcar

inscribir las cosas sólo permanecen cerca de nosotros cuando

hemos dado el primer paso el de ir a ellas

Habiendo fracasado un vuelo con la Fach, la armada ofrece llevarnos hasta puerto chacabuco, casi 1500 Km. en el Aquiles, pero partimos 10 días antes de lo previsto, primer desfase, lo que nos hace movernos rápido con todas las dimensiones para sostenernos 25 días en travesia, 10 en viaje y 15 en obra.

Para el desembarco en Chacabuco elaboramos un plan con 4 grupos bien coordinados, asunto que fracasa apenas ponemos un pie en tierra..se da de otro modo.. mejor de lo pensado, a pesar de la lluvia que nos acompaña toda la maniobra como se ha hecho tradición en las travesias a Aysen.

Llegando a Coyhaique nos avisan que el camino esta cortado y es posible que no podamos llegar, especulamos… otro lugar? Que obra? Materiales? Como dormiremos?

Jaime nos advierte… no podemos forzar las cosas, en travesía no solo atravesamos el continente, sino que tenemos que dejarnos atravesar por el, debemos estar abiertos a lo que nos ocurre, si hemos de buscar otro lugar, lo haremos. La voz de Amereida nos dice:

travesía

que no descubrimiento o invento

consentir

que el mar propio y gratuito nos atraviese

levante

en gratitud

o reconocimiento

nuestra propia libertad

En el momento que dejamos la especulación y nos abrimos al tiempo y la extensión en la que estamos, se nos abren las posibilidades para llegar hasta nuestro destino, pero no sin advertencias, como la caída del cardan de uno de los buses en medio de una cuesta.

Como dicen los titulantes en la lámina de travesía:

«Pareciera que todo esta dispuesto para nuestro paso, los caminos, las barcazas, los alojamientos… Nos hemos dejado atravesar por 2.500 Km. de América austral, esta vez en una dimensión distinta a la que nos es propia, dependemos de las aguas que vinculan y separan. Primero vamos a través del continente marítimo, que nos contiene y nos lleva a su ritmo, después dependemos de las posibilidades que se nos dan para cruzar sus aguas interiores. Este es nuestro recorrido, dejarnos atravesar por las aguas americanas».

En este pie llegamos a villa Ohiggins. La primera noticia que cambia lo proyectado en la obra nos la da el alcalde: No podemos hacer el pórtico, pues para cruzar una pasarela sobre la carretera vialidad debe aprobar un proyecto constructivo y estructural, y nos propone la construcción de la casa del sacerdote para la cual ya tienen la madera de la estructura…

mero el regalo surge contrariando intentos ajeno a la esperanza trae consigo su donación sus términos sus bordes rasga – herida o abertura donde emerge… pero un regalo es presente mero que por mero vuelve todo presente

Nos fían la construcción del pórtico pero de otro modo, sin pasarela, así las torres cobran fuerza y se singularizan en sus rasgos a partir del emplazamiento, la tensión entre las torres generara el acto del traspaso propio del llegar o partir

El encargo ha sido un pórtico para el pueblo, la puerta de llegada o salida, puerta urbana en medio de la extensión natural siempre presente a través del tamaño de las montañas que nos rodean y contienen.

El lugar de la obra es el punto de convergencia de los 3 modos de llegar, por aire a través de la pista de aterrizaje, por tierra desde el norte a través de la carretera austral, por agua desde el sur a través del lago Ohiggins.

Pórtico, puerta de tamaño urbano, que da forma al acto de llegar y partir, como dice amereida, todo llegar es un perpetuo volver, pórtico del volver..

Mas bien, pensando en el lugar, pórtico del re-conocer. En el acto de llegar lo primero es reconocer la extensión a la que se arriba del mismo modo que el partir, reconocer antes de dejar atrás.. La obra con la fijación de 4 niveles a los que se accede en giro por las escaleras, va mostrando, re conociendo la extensión de villa ohiggins en 180° desde lo próximo del cuerpo hasta la lejanía de los horizontes.

¿ entonces ?

acaso la obra hic et nunc digamos improvisada lo cual quiere

decir hecha allí mismo y no sin preparación ni preparativo y con

todo el tiempo que se quiera puede casar a la tierra con el nom-

bre es esta una celebración local… poesía como acto parte a

celebrar las bodas del lugar y de la fórmula – operación difícil

como un sermón que reconoce lo singular nombrándolo opera-

ción dos veces infinita pues es tarea inacabable finalizar el

mundo y puesto que todo recién llegado ( sobreviviente ) ha de

recomenzar la nominación por cuenta de su propia vida

Nos dejamos atravesar por el tiempo y ritmo patagónico, patagón que se apura pierde el tiempo, dice un dicho local..

Las maderas para la obra no las han cortado, siendo que el listado necesario lo habíamos enviado 2 semanas antes.

Hay que cortar los árboles en el bosque, sacarlos con bueyes a la carretera y dimensionarlos en el aserradero. 3 variables sujetas al licor bebido por los que cortan, al agua caída para que los bueyes saquen, y a lo precario del aserradero para que corte. así pasan los días y la madera comienza a llegar, por goteo y en grandes secciones, en la premura dimensionamos a motosierra e incluso usamos la madera destinada a la casa del sacerdote, en entablados de pisos y barandas de las torres, la escultura la hacemos con madera que el alcalde tenia para su casa..

En el tiempo que teníamos, logramos lo propuesto, la madera alcanzo al justo, el clima que había estado benigno sin lluvias pero con frió, nos golpeo duro los últimos tres días, sin embargo el dia de entrega de la obra, sol y calor, perfectos para el cierre. Que suerte, que justo, cuantas coincidencias…

¿Son estas coincidencias? Realmente el azar premia a los espíritus preparados, o más bien a los que mantienen el rumbo abierto a lo que el tiempo y la extensión tienen que decirnos en este tiempo de travesía? Tiempo de puro presente en el que solo cuentan las decisiones a flor de labios que nos hace oficiantes de cuerpo presente en un tiempo extraordinario, inaprensible e irrepetible….inaugural.

Es por eso que mañana partimos a recorrer américa y seguramente trazaremos a lo largo del recorrido en determinados lugares

quizá cuáles perfiles y quizá cuáles litorales esto hoy no lo pode-

mos saber pero sí que un obrar se dará pues la búsqueda

de la real palabra la real palabra que permite obrar se da en

el obrar

faltan

palabras

para

la

forma

de

nombrar

la andada

Rodrigo Saavedra

“Relación entre Plaza Pórtico y Proyecto de primer año»

Lengos.

En esta Travesía vuelven a aparecer preguntas esenciales sobre la obra de arquitectura, la fundamental es por la relación de la obra de arquitectura con el lugar, en como el material construye dicha relación, y puede o no identificar a la gente con su lugar.

Una opción para respondernos esto es el utilizar el material del lugar al que vamos, y con el los alumnos de primer año tienen una experiencia arquitectónica, constructiva y formativa.

Cada tres alumnos construyen una elemento denominado arquitectónicamente vertical de decurso luminoso, el cual en un denominar directo y en la memoria, los nombramos lengos, unos arboles abstractos de Lenga.

Con los “Lengos” existe una experiencia de identificación y reconocimiento, nuestro propósito es que dichos elementos construidos en madera de lenga en secciones de 2×8 celebren las posiciones de las gentes de ese lugar. Su forma se origina en la observación de las posturas corporales y del decurso luminoso del agua, aquí los alumnos dan nuevamente ese misterioso salto de la observación a la forma donde el nombre es el trampolín para saltar a la forma de cada vertical de decurso luminoso, es además en algunos el primer encuentro con la materialidad con la madera, con su peso, su humedad, su realidad, las herramientas, sin descuidar y reitero la idea de que cada “lengo” es ocasión de celebración, se muestra un material de un modo que antes no se conocía, con el fin que se ocupe de un modo proyectado, sabiendo que no siempre el proyecto coincidirá con el habitar, por ejemplo en la Travesía de Puerto Guadal del año pasado construimos unos elementos antecesores de Estos lengos, Los ubicamos en el borde para que la gente se posara en ellos, y ahora al regresar de Villa Ohiggins visitamos Puerto Guadal, y encontramos que habían colocado unas bancas frente a algunos para mirarlas, pues pensaban que eran esculturas, y conversando con la gente las nombraban esculturas, modelos o trabajos.

Ahora en Villa Ohiggins al entregar la obra dijimos a la gente de que esos elementos eran hechos con sus propios materiales pero se les revelaban de un modo distinto y era para que se sentaran, y se apoyaran y que los descubrieran habitándolos, esto lo decíamos mientras los niños jugaban en ellos mostrando una expresión lúdica de los Lengos.

La duda existirá acerca de cómo se recibe esta obra, uno va y regala, el regalo es para ellos haciendo aparecer un acto, entusiasmándonos con el material regalando nuevas formas de habitar con las verticales de proximidad y también con las torres que son unas verticales de lejanía que enmarcan el acceso al pueblo constituyendo el pórtico a Villa Ohiggins.

El emplazamiento de cada vertical fue dentro de unos ejes que aproximarían a los habitantes de villa Ohiggins a este nuevo lugar, saliendo al encuentro de sus recorridos esto es desde observar los recorridos de la gente hacia el aeropuerto el cual era tangente a la plaza, desde la calle que iba desde el gimnasio o el colegio al aeropuerto. 

Los recorridos por las calles de Villa Ohiggins eran identificables; de la casa a la Municipalidad, de la casa al teléfono (una cabina y dos locutorios) de la casa a los almacenes (cuatro), a la posta, al centro comunitario, a los carabineros, a la capilla, al gimnasio y a la escuela, son unos recorridos focalizados, Nosotros estábamos en uno de esos focos, en el aeropuerto, allí iba la gente todos los lunes y jueves a la llegada y partida del avión desde y hacia Coyhaique, así antes de llegar al aeropuerto se encontrarían con la plaza pórtico, como una celada para demorarse al llegar o al volver y tender a pasear, tender al ocio que brinda el espacio publico construido con la voluntad de celebrar la vida publica.

Los Lengos se ubicaron para construir la demora con un emplazamiento que respondía a las posturas proyectadas por los alumnos, unos construían apoyos para estar de pie, otros para estar sentados y otros que combinaban el apoyo de pie con el estar sentado.

Ubicamos los del estar sentado en un centro al borde de un talud que hundía un tramo de la plaza para construir un horizonte de asiento en la tierra que regala la posibilidad de sentarse como un hecho de mayor habitabilidad de mayor demora, un talud -asiento de la demora, desde este asiento tres ejes unos hacia el norte; Eje del camino en donde se emplazaban los lengos que construían la postura de pie confundiéndose con un grupo de árboles, el segundo eje era hacia el pueblo girando la vereda natural que iba al aeropuerto desde el pueblo hacia la plaza emplazando allí los que combinaban las posturas de pie y sentados. Y El tercer eje era una vereda explanada que vinculaba los taludes con las torres y la Escultura bajo un Pórtico que construía la torre romboidal.

Proyecto.

No se si con lo que expuesto respondo algo de la pregunta inicial, mas bien abro el planteamiento pero no quiero dejarlo del todo abierto, quiero cerrar algo de la relación entre lugar, material, habitante y obra… Creo que no basta el uso del material del lugar también se requiere una gran dosis de fortuna entendiendo esta como una de sus definiciones; “Circunstancia casual de personas y cosas”, según esto es que la observación tenga fortuna, que la Travesía y los que observan en ella puedan tener fortuna de vincular lo casual, el caso con las personas y las cosas, la observación advierte esa circunstancia casual e intuye la forma, la ubicación de los Lengos es para construir la demora, como lo casual, esa es una de las Fortunas que se encuentra con el material en este lugar.

Desde esta perspectiva pensamos que el Proyecto de Primer año fuera en Villa O’higgins en un lugar que es el quiebre de la carretera austral antes de llegar al río, ese quiebre distante 1,5 km. es un recorrido habitual cuando se va al estadio o la medialuna, también es también ir al río a pasear, y en ese paseo encontramos el caso, nuestro propósito es aproximar a los habitantes de Villa Ohiggins al borde, al río, al agua.

Pensamos que este proyecto debía responder al encargo de construir un borde fluvial para Villa Ohiggins, y que este llegar al borde tuviera primero una relación con el camino y segundo una relación con el agua. Les decíamos a los alumnos que pensaran que alguien pudiese llegar a tocar el agua.

Y las respuestas a este encargo son los proyectos que están allí afuera, proyectos del modo de llegar al borde, del modo de recorrer el borde y del modo de construir una relación con el agua.

Nuestra insistencia es el borde y dar respuesta a esa insistencia es la primera dificultad, el empuje es que la forma aparecer y eso se lo cobramos como hacen aparecer un proyecto, luego estamos ante esas proposiciones y nos damos cuenta que esa expresión es lo cobrable en un primer año, que ellos puedan mostrar en un lenguaje nuevo, el lenguaje del dibujo y la maqueta, y esto es más ajustado y maduro cuando su primera experiencia de travesía es con el trato directo con el material con ese goce del ver aparecer allí en ese hecho se da justeza a la acción de proyectar la arquitectura. Este es un Primer proyecto. Los alumnos han entrado al oficio de lleno, la travesía ha culminado en esta expresión distante del lugar pero con el corazón puesto allá. Por fortuna puesto allá.

Ver además: