mayo 24, 2005

Despliegue del Oficio: El Hombre Atributivo

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El Hombre Atributivo – Proposición teórica «cero»

Partiendo de la racionalidad –que en su afán progresista utiliza la interpretación como herramienta de análisis, desarrollándose al punto de sentenciar un supuesto “verdadero modo de ver” (nota 1) la arquitectura– la pregunta por el ¿cómo se origina la arquitectura? desde entonces (de la iluminación hasta el día de hoy) queda de cierto modo resuelta: mediante la interpretación “correcta” de lo que existe para así proyectar con “sensatez” lo que se requiere.
Sin embargo, transformaciones sucedidas con los supuestos fines, ya sea de la historia (nota 2) o de las ficciones de la modernidad (Eisenman, 1993), nos remiten a cuestionar el método utilizado por la arquitectura en la actualidad, considerando que éste se basa en las –según parece– ahora ausentes: razón, representación e historia (nota 3). La situación actual conduce a pensar que la arquitectura contemporánea no estaría cumpliendo su rol de ser el “testigo insobornable de la historia” (nota 4), distanciándose de la tendencia del Zeitgeist (nota 5) actual.
La interpretación y re-interpretación de verdades o ficciones no han parecido esclarecer una dirección hacia o desde donde encaminar la arquitectura, ubicándonos ante una situación donde lo más efectivo ha sido la modificación del resultado: edificios que evolucionan en referencia a sí mismos. Un sinnúmero de estructuras, superestructuras, sobreposiciones, deconstrucciones, confusiones o formas caóticas –todas ellas siempre seductoras– pretenden transmitir un nuevo mensaje que no considera la modificación de su origen, que de una u otra forma sigue siendo el mismo que sirvió para construir el eterno e instantáneo cubo blanco de la modernidad.
La pregunta por el origen de la arquitectura de hoy no debiera considerar el “¿cómo se interpreta… ?”, ya que esta actitud –de cierto modo “pasiva” y muy ligada al positivismo del siglo XX- logra en definitiva distanciar al ser humano del mundo que lo rodea.
La posición planteada se basa en el cambio de actitud para con el mundo. Al adquirir una actitud activa, donde la relación con el mundo no es interpretativa sino atributiva, se da pié a una relación directa entre individuo y entorno, estableciendo teóricamente posiciones originales desde donde modificar el resultado (objeto-edificio).
img 1

A través del reconocimiento de las características del hombre interpretativo (img. 1), que se sitúa pasivamente sobre un pedestal “absoluto” para interpretar el mundo (nota 6), se definen las características del nuevo hombre, el hombre atributivo (img. 2).
img 2

Activamente modifica su posicionamiento en la realidad, atribuyendo parámetros de percepción y acción distintos, construyendo cada vez un nuevo modo de enfrentarse a la contemporaneidad.
Este es el sentido de esta primera proposición teórica, enumerada “cero” porque aun no intenta poner adelante (nota 7) una teoría, sino que al detenerse en re-conocer y explorar el salto de la interpretación a la atribución, abre la puerta hacia proposiciones que, basadas en su originalidad (nota 8), mantengan a la arquitectura con la misma insobornabilidad que Octavio Paz reconoció históricamente en ella.

Felipe Loyola Nagelis
Arquitecto

Notas

  1. Referido a las distintas “interpretaciones posibles” planteadas por Bruno Zevi en Saber ver la arquitectura: ensayo sobre la interpretación espacial de la arquitectura (1948). Poseidón, Buenos Aires, 1951
  2. Francis Fukuyama, El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre, 1989
  3. “razón”, “representación” e “historia”, son las 3 ficciones de la modernidad según Peter Eisenman, 1993
  4. “La arquitectura es el testigo insobornable de la historia de la humanidad” en palabras de Octavio Paz
  5. Zeitgeist : espíritu del tiempo
  6. Se entiende que los limites de la interpretación (Eco, 1992) comienzan y terminan en el absoluto, es decir lo no interpretable
  7. Pro – poner : poner algo hacia delante
  8. “originalidad” no en el sentido de lo único y singular, sino en el sentido de lo que guarda consideración con su propio “origen”, pudiendo ser repetible, virtual o hyper-real