Clase 6. Trimestre II / 2005
Procedemos sobre el delineado; el dibujo, entonces del volumen; la delgadez de la línea que quiere sobrecoger, ir adelante.
Partimos del espacio dibujado de la ilustración al dibujo del volumen; del cuerpo en el espacio, así abordamos desde el plano a las 3 dimensiones, es decir vamos del diseño a la arquitectura y viceversa, ambos aledaños, reunidos en la orla o la estela que deja una bandada como una singladura constelada, visible desde cualquier punto… “nuestro apoyo está en los aires vasto como la residencia de los pájaros”, ahí: encielados.
Esta norma nuestra del lineamiento que el dibujo otorga por antonomasia, le da al proceder que el nombre posee como llamamiento; el dibujo trae, el nombre hace presente. La observación es un modo de notación de la realidad no al margen sino en ella dentro, se podría decir que entramos en las interlíneas del gran texto.
La pregunta de Andrés sobre la medida del brazo del Adán de Rodin, sería abordable en cuanto obtención del valor (tal largor) por medio del ejercicio que línea desde el hombro hasta punta de los dedos de los pies. Largor que en Matisse es de una sola vez y en Rodin un ir aproximándose; parece que hay más detalles, hay más protuberancias en el volumen que no pueden hacer a la línea homogénea, por eso el temblor o propio pulso lineal en el dibujo de las formas complejas, voluminosas, irregulares, no estáticas. Recordar que la escultura, aunque quieta, se rodea, se recorre, queda a merced de la voluntad del ojo que va en movimiento, en ese sentido los móviles de Calder equiparan el ojo a la movilidad propia de la escultura; algo de nuevo de ella hoy día: la animación.
Entonces, del delineado del dibujo, el volumen para llegar a la animación; la movilidad de la imagen. Así, Godo en la pantalla, haciendo las veces (sabemos que no) del televisor que puede decir algo a quien lo demanda; la imagen guarda la memoria sin su carne. Godo no está con su presencia, en carne y hueso, tenemos y quedamos ante su palabra; su decir, como una manera de entrar a este delineamiento del nosotros, extensible a todo quehacer, por eso… pregunte cualquiera… y la presencia concreta de la memoria.
La mayoría de los aquí escuchando, no conocían a este señor habla de todo; la presencia permanente de Godo (diga o no, esté o no) habrá de ir más allá de nosotros mismos… la palabra fundadora está hecha para permanecer… pues ésta no nos pide un quehacer sino una vocación, la entrega a lo más de verdad que uno trae consigo… aquello basta puesto que es verdadero; sobre aquello versa el preguntar infinito cuando se ejerce la libertad.
… observación, obediencia, libertad, creatividad; ésta es la encomienda; el delineamiento que construye la vocación, el sin armas ante la palabra… la cumbre del deseo, o el infinito cuando se parece al número, o la música que las matemáticas albergan en cuanto poesía… la tecné o técnica que lleva al reconocimiento del hecho tangible, visible, iluminador que encamina en la formación del estudio.
Persistencia en la premisa -oficio de olas dice el poeta-, rueda y fortuna, estrechez en las carencias, belleza de lo escueto o vacío cuando el valor no es la cifra de una moneda, sino el número de sus intercambios y relaciones, por eso “cara y sello”; el valor real en el intertanto del vuelo, antes de la resultante, he ahí el azar, suertes impredecibles.
La línea enteramente libre de Matisse, tiene un sucesor, que se ocupa de ella, en su continuidad, y que tan entera puede llegar a ser, como si el dibujo del cuerpo fuese hecho de una sola vez y con una sola línea. Pero al dibujarla, aparece una pregunta ¿Dónde se inicia y dónde culmina? Por ejemplo la cabeza y el brazo, dónde se inicia la línea y dónde culmina. Incluso puedo partir dibujando desde arriba, doy la vuelta entera, bajo. O al revés subo doy la vuelta entera, lo mismo acá. Y lo primero que podemos decir es que se inicia al encontrarse con otra línea, así de simple. Como si todas estuviesen unidas, de algún modo. Son notas acerca de cómo se presenta la línea en estos dibujos. Líneas adyacentes, juntas; quizás no sea adyacente la palabra, habría que repensar un poco, después cruce de líneas; el niño abraza a la mujer, sin embargo el cuerpo de la mujer pasa por sobre el pie del niño. Lo mismo en las cabezas, cruce de cabezas. Líneas sucesivas, comienza la línea en el pie, da la vuelta, toma el pie, la forma del pie, sube, toma a la madre, continua, da la vuelta, conreta y da forma la cabeza, da la vuelta por el brazo termina y da forma a la cadera. Después, atrás, da la vuelta completa toma la pierna, llega y termina, forma el sexo y después otra línea forma el brazo. Lo mismo acá, líneas sucesivas, como el brazo. Entonces este de algún modo, como condición, tiene la línea sucesiva, una sucede a otra. Líneas voluptuosas pero no arabescas. Líneas traslapadas. Una línea llega, da la vuelta, llega, y da la vuelta, se cruzan, traslapando.
Y líneas repetidas, se vuelve a repetir como en un leve movimiento.
Lo enteramente libre de Matisse, tiene un sucesor en Chillida.
Desde el punto de vista de la construcción entera de la línea y de la libertad sobre todo en este dibujo. Eso.