Clase 3. Trimestre II / 2005
Para comenzar, siguiendo con la lectura de Jaime… un extremo del adiós:
“no responde ni adivina indumentarias; temo la siembra sin sudor ni mano y yaga; el esparcimiento del amable antiguo.
He pues dividido, el yerro me obliga como a un replicante; la ceguera más sensible nos divide, nos imposibilita; caduca la gracia que evita el comparendo; la promesa desgasta el arca suficiente con los pares, la ruda indolencia de no verse más en el otro reflejado: desaparecer”.
In Latin Syntax, folio 21
Premisas del delineamiento: disparates, Goya y el sueño de la razón; la línea que se perfila como un estremecimiento de la superficie; la incisión, la rasgadura sobre el metal cual escrito en piedra, a golpes de cincel para hacer aparecer sutilezas.
La línea en el grabado a punta seca es el anticipo del dibujo; el autor anota sobre el material materialmente; no pinta, recava en la materia, saca lo que va a ser visto luego de una fuerte presión contra el papel… sólo así, bajo presión se puede hacer visible los lineamientos.
Línea sobre línea, rasgadura tras rasgadura que otorgan al acabado la densidad que requiere la razón para establecer el sueño que ilustra la disparatada iluminación de una mano que ejerce presión sobre el material.
La pregunta de hoy día se pregunta a sí misma por sí misma; por eso la línea y el lineamiento. La lineatura de la televisión, la meta-tele que es conciente de su ser “tele”, su: “a distancia”.
Se toma conciencia del acto que se da distanciadamente; quien está presente y ausente, el que pregunta y el que responde. La distancia entre lo uno y lo otro es el campo que nos ocupa puesto que ese “rango” -o distancia- se explicita; se es conciente.
Allí la figura del actor aborda esa distancia sin espesor entre la audiencia y -entre comillas- el texto. (En Grecia el actor es la voz que sustituye al escrito), éste es el intermediario, el que hace posible el traspaso; la palabra requiere siempre un intermediario, el mensajero, el que lleva el fuego.
El libro mismo es el intermedio entre el autor y el lector y al mismo tiempo lugar de reunión; ahí se da entonces un lugar de esplendor. Está ahí, entonces, el acto poético que evita lo intermedio, va directo sin ser explícito, por eso existe siempre la posibilidad de volver a preguntar.
La televisión, también intermediario, pero de la palabra nueva, esa que trae ahora y reúne palabra e imagen; representación. “Las entrañas mismas del juego de la televisión”. La construcción de un espacio toma conciencia del texto y de la palabra: la voz interior. La invención de la lectura silenciosa, el reconocimiento del yo interior, el paso a la figura del individuo abrió la posibilidad de la distancia con el autor pero para llegar más a él todavía.
El sentido del acto sin mediación es el que se da en la travesía, es el acto americano. Todo esto no lo recogen los talleres como materia tratable, sino en cuanto posibilidad del ámbito que vela por la travesía. El delineamiento es la construcción de la poesía hecha por todos en la travesía. Pensar el ámbito de un tiempo extraordinario es abordar la inmediatez de la palabra junto al quehacer de los oficios.
Ir de acto en acto como de línea en línea es el acto imperativo del ejercicio de la no mediación; es el alma para el alma y la videncia de Rimbaud cuando dice que la mujer también será poeta… entonces todos, entonces la naturaleza humana con un mismo designio poético: ir a la palabra en su situación primigenia, al logos, al reconocimiento… “en el principio existía la palabra”.
Dibujar el gesto en el grabado de los “Disparates” de Goya, no como una parte. Se puede dibujar el gesto de la cara en Goya, sin requerir de las partes, ni que ellas estén enteras. Sólo el borde y el ojo abierto. Todo el asombro y el terror no requieren del ojo entero. Declaración de principio en Goya.
Otro dibujo, pinturas budistas japonesas. No hay línea recta, curva totalizada. Representación del cosmos en el trazo, línea, linealidad curvada que trata de completar una parte. Sentido de completitud en esta línea, es el cosmos el todo, mas no en el atributo de lo concluso.
Las ilustraciones en la Divina Comedia de Doré, construidas en la línea justa, no atiborrada como en Goya. En Doré es perfecto, una línea junto a otra en el mismo orden. Las líneas se acompañan en paralelo, de acuerdo al número de incisiones en la materia. En Durero aparece el largo y dirección distinto en cada línea.
Bien, como otras veces el momento de nosotros, profesores, alumnos, la Escuela.Y hemos visto, hemos oído en lo que estamos, y también estamos en la Música de las Matemáticas. La Música viene de la Musa, y la Musa es una personificación de una situación, la situación de estar ante alguien que nos exige lo más alto. Alguien ante, a la cual tenemos que colocarnos y desarrollarnos en lo más alto.
Música de las Matemáticas, entonces, es tal situación. Esta. De lo más alto.
Pero todos tienen una experiencia de lo más alto, la observación. La observación es colocarse ante el ámbito circundante, ciudad, puerto, mar, cerros, en lo más alto. Es la misma experiencia. Es la misma experiencia. Es la misma experiencia. Pero para nosotros es una aventura. Una aventura de lo siguiente. ¿Qué hacen todos los que observan, cuando conciben y desarrollan una obra?. La obedecen, obedecen a la observación, es la experiencia de la obediencia. Es la experiencia real de lo que es lo obediencia. Se obedece a lo largo de la creatividad a la observación. Nosotros estudiamos matemáticas, para obedecer a las Matemáticas. La aventura de la obediencia a las Matemáticas. Hay que crear, llevar adelante con el ímpetu de la observación y la posibilidad de la aventura de la obediencia a las Matemáticas.
¿Qué da la obediencia? Lo vemos en la Travesía, lo vemos en la observación. ¿Qué da?. Da que hace libre, libre, un proyecto libre, con libertad. Entonces la libertad es necesaria para que se de, que se de primeramente la obediencia. Sin obediencia, no hay libertad. Y sin libertad no hay creatividad. La conciencia de esto, de la Música de las Matemáticas, va en la compañía de la mano con la Poesía, con el Dibujo, con estas mañana para la Escuela entera.
Corporación de Televisión
Universidad Católica de Valparaíso. 1985
Pregunte. Su televisor responde.
¿Por qué ustedes hacen este programa con una escenografía tan sofisticada, y usted señor, a quien todos conocemos, dice que es el televisor?
Por lo siguiente, es cierto que usted me conoce y es cierto que yo soy una persona que conoce a otras personas y que por lo tanto pueden interrogarme y pueden hablar conmigo y yo a su vez interrogarlos en cualquier otra parte. Pero en esta ocasión yo no soy esa persona, así como por ejemplo el actor en el papel que representa no es la persona que él es sino el papel que representa; entonces yo aquí estoy representando el papel del televisor. Y ¿qué es el papel del televisor? Es mostrar lo que es esencialmente el televisor, y el televisor es una imagen, pero ¿qué imagen?, no es una imagen de telecomedia, no es una imagen de paisaje, no es una imagen de figuras; es una imagen propia de lo que el televisor por sí mismo puede hacer. Entonces lo que usted ha visto y está viendo es el juego interno que la televisión es capaz de hacer; por supuesto que es mucho más vasto, pero nosotros le hemos dado una parte de él. Por lo tanto yo aquí soy como personaje el televisor, no el señor que usted conoce y las imágenes que damos, que parecen sofisticadas son las entrañas mismas del juego de la televisión.
¿Qué es el adiós?
El adiós supone la presencia de aquello que uno deja; y ¿qué es la presencia de aquello que uno deja? ¿Es abandonar? No. Es llevarse consigo para siempre lo que ya no se tiene.