Clase 2. Trimestre I / 2005
Jaime Reyes G.
Después de oir y de leer este fragmento, este pasaje del libro es posible darse cuenta de que Cervantes es el Quijote y viceversa; identidad doble bastante profunda, elegante, casi gentil. Cervantes es un escritor que era un soldado, y a través de Don Quijote reclama, irónicamente, la supremacía de las armas -por sobre las letras- en la mantención del orden del mundo. Pero al mismo tiempo que es un (ex) soldado, está escribiendo un libro1 . Es decir, pertenece tanto a los hombres de armas como a los hombres de letras. Y su desición de favorecer al hombre de armas, a la guerra, como el primordial esquema para la conservación de la armonía de los asuntos humanos es una ironía, porque él mismo y su familia fueron arruinados por la guerra, mientras sí tuvo éxito en la literatura. Sin embargo esta paradoja o ironía a la que se someten tanto Cervantes como su hidalgo Don Quijote no es la cuestión principal a tratar en este pasaje.
¿Por qué Cervantes –o el Quijote- consideran que la guerra es el método más eficiente para sostener un orden social y así humano? Recordemos sus propias palabras: “con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios, y, finalmente, si por ellos no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas.” No nos anima ahora el afán de ir tras respuestas demasiado rebuscadas, porque al final podríamos guiar cualquier texto hacia las interpretaciones que nos favorezcan la propia ruta. Pero sucede que cuando el Quijote hace este discurso de las armas y las letras, se está refiriendo a una relación que hasta nuestros dias tiene la mayor relevancia. Veamos.
Cuando uno habla; ustedes, yo, cualquiera, puede decir lo que no puede transmitirse. Sólo el habla, en tanto que lengua o lenguaje, puede componer y cantar las cosas que no existen aún, o aquellas que existiendo no están del todo elaboradas y configuradas . Y el habla que mejor crea realidades es la poesía. Un poema sea tal vez la forma más perfecta de hablar, aunque obviamente no por eso es la más adecuada a toda circunstancia. A lo que me refiero es que Cervantes, mientras está con el Quijote, está ocupado en el habla. Y aparenta que no puede o no alcanza a restaurar una realidad que sostenga el orden del mundo. Le entrega, supuestamente, esa restauración a la guerra. Digo supuestamente porque al final el habla sí opera.2
Sucede que la profundidad de la guerra implica operar con la lógica de la no existencia, es decir al revés del habla. La guerra nace cuando se configura la diferencia; esto es cuando alguien elimina la posibilidad de existencia de una cosa o una persona diciendo –como se dice corrientemente- “esto no existe”3 . Hoy en dia se promueva la tolerancia como el sentimiento que puede mantener la paz entre los pueblos. Entre los pueblos que se consideran mutuamente “un error total”4, y que por ende deben destruirse. Ese odio hacia la diferencia es el odio hacia la diversidad (y acaso sea este uno de los principales males o problemas de la globalización). Y llega hasta la sublimación cuando se producen guerras basadas incluso en la mínima diferencia que se agranda hasta convertirse en el todo por el todo (la historia nos cuenta de guerras provocadas por la infidelidad, por el rapto de una mujer, por un partido de fútbol, etc.).
El orden del mundo, la armonía que lo rige y lo gobierna es una suerte de unidad. Se trata de mantener la unidad; como cuando se dice que la unión hace la fuerza, para que no se desarme la simetría armónica del mundo. Pero la trágica historia de nuestra sociedad humana (a diferencia de la historia biológica de nuestro propio planeta) nos enseña que esa clase de unificación es siempre por la fuerza; “que sólo es a pesar suyo que un término cualquiera entra en fusión con otro término”5. Cervantes sabe esto y sabe que son los guerreros quienes cambian el mundo, pero está escribiendo un libro. ¿Qué sucede? Que en la verdad el habla, la poesía sí cambian el mundo. No lo hacen a través de las armas, la política o la revolución, sino a través de una canción que siembra una semilla en los jardines secretos de las almas; la semilla de la paz de la unión. La poesía se propone no un cambio directo en las estructuras que mantienen el orden del mundo, sino una transformación radical desde su esencia misma; que dicho orden sea recreado a partir de la paz creadora y no con un ardid6. Se trata de algo mejor que una enseñanza; es más bien una especie de formación en el amor.
En palabras de Gotfreid Benn: “La poesía posee por principio una suerte de experiencias radicalmente diferentes a la de los técnicos y los guerreros y exige otras conclusiones que la de la mera eficacidad práctica o que del servicio al progreso. Yo me pregunto, dice Benn, si no es más que la fuerza de un hombre vigoroso el que sea capaz de enseñarle a la Humanidad lo siguiente: tú eres así y no serás jamás otra. Así tú vives, así tú has vivido; así vivirás siempre. El que tiene dinero tendrá salud. El que tiene poder será el que diga el juramento justo. El que tiene la fuerza hará el derecho. Esta es la historia hecha historia. He aquí el hoy, presente, tómalo, míralo y ámalo. Esta enseñanza me parece mucho más radical, porque tiene un conocimiento más profundo, una continuidad mucho más honda y más rica de promesas que todas las esperanzas de felicidad que propagan los partidos políticos.”7
1. Considerado como el más grande escritor español de todos los tiempos, y uno de los mejores escritores universales. Nació probablemente el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, Madrid. Fue bautizado en la iglesia de Santa María el 9 de octubre de 1547. Fue el cuarto de siete hijos del cirujano-barbero Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas. Parece ser que estudió con los jesuitas en Córdoba o Sevilla y quizás en Salamanca. Durante su adolescencia vivió en distintas ciudades españolas (Madrid, Sevilla). Cuando cumplió veinte años, abandonó su país para abrirse camino en Roma, ciudad donde estuvo al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada española y en 1571 participó en la batalla de Lepanto. Fue en esta batalla, donde perdió el movimiento del brazo izquierdo, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto. Mientras regresaba a España, en el año 1575, fue apresado por los corsarios y trasladado a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580). Fue liberado gracias al rescate pagado por el fraile trinitario fray Juan Gil. El 27 de octubre llega a las costas españolas y desembarca en Denia (Valencia) su cautiverio ha durado cinco años y un mes. Partió hacia Madrid y a su llegada, se encontró a su familia en la ruina. Al poco tiempo contrae matrimonio en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios. Publica La Galatea (1585) y lucha, sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir, marcha a Sevilla como comisario de abastos para la Armada Invencible y recaudador de impuestos. Es allí donde le encarcelan por irregularidades en sus cuentas. Cuando es puesto en libertad se traslada a Valladolid. Es posible que se iniciara en la literatura bajo la supervisión y en la amistad del humanista y gramático López de Hoyos. Entre 1590 y 1612 escribió una serie de novelas cortas que, después del reconocimiento obtenido con la primera parte del Quijote en 1605, acabaría reuniendo en 1613 en la colección de Novelas ejemplares. Esta colección se inicia con La gitanilla, fantasía poética creada en torno a la figura de Preciosa y la relación entre la gitanilla y un joven capaz de renunciar a su alcurnia por amor. En contraste con tan embellecido marco sigue El amante liberal, novela bizantina de amor y aventuras, con las adversidades que Ricardo y Leonisa han de superar antes de su matrimonio. Don Quijote de la Mancha, hoy en día considerada como una obra universal. Se cree que la comenzó a escribir mientras se encontraba en la cárcel a finales del siglo XVI. Ya en el verano de 1604 estaba terminada la primera parte, que apareció publicada a comienzos de 1605 con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Tuvo un éxito inmediato.
2. hablando digo lo que no puede transmitirse trabajo a partir de la singularidad absoluta como lo mostró hegel y es esto lo que se pierde de todos modos me pierdo en el lenguaje y es allí que nosotros tratamos de encontrarnos – el medio de este encuentro es así lugar de una extraña indiferencia de una neutralidad desesperante( lo universal ) mientras que esta pérdida me somete a suplicio / amereida, pág. 83
3. así como decimos en nuestra lengua hablada para desestimar a un hombre o a una dificultad ( eso no existe ) / amereida, Pág. 83
4. ellos son un error total insoportable su manera de hablar sus dialectos de comer de vestirse ellos deben ser destruidos / amereida, Pág. 83
5. amereida, Pág. 84
6. la guerra es el único ardid de la unificación / amereida, Pág. 84
7. Hay que ser Absolutamente Moderno. G. Iommi
Muchas veces cuento cosas que me suceden en la ciudad, me encuentro con un amigo y me dice que el estuvo con un joven, que estaba muy seguro de sí mismo y después supo que este joven era alumno de esta escuela, y yo inmediatamente me pongo de parte del joven, por que soy solidario con él, y comienzo a hablarle de lo que es la buena y real seguridad. Ya, tomemos esto de ser solidarios. Bien, todos tienen la experiencia. De los jóvenes que son solidarios en su juventud, si a un joven le dicen, no es así…los jóvenes son así o asá o, ese joven es así o asá lo defienden y los viejos son solidarios con los viejos, si dice mira los viejos son así, lo defienden y son solidarios.
Y sucede una cosa que la mayoría de nosotros somos solidarios con el continente americano, ese es nuestro distingo, somos solidarios con él , hablan de América y nosotros inmediatamente entramos en acción, nos concierne, y nos concierta. El mundo de hoy no es solidario con la extensión, no es solidario con la naturaleza, es solidario con la historia del hombre, es solidario con sus invenciones sus movimientos, con ellos, pero no con la naturaleza, nosotros también lo somos pero además de eso la palabra poética nos hace que seamos solidarios con la extensión.
Ya… y cuando, en la palabra, en la carta de harto con-ser, de harto con-ser con la cosa misma. Para nosotros América, el continente americano, lo desconocido del continente americano, con él, con, con el Pacífico, somos solidarios con él , entonces nosotros vivimos en esta instancia que nos ha colocado la poesía.
Ahora bien, esto de ser solidario con la extensión del continente, tomemos de el, la cruz del sur. La cruz del sur hay que buscarla en el cielo, y la ven los entendidos, y , hasta, no se ve hasta el final , creo que en Venezuela ya no se ve, y sin embargo la cruz del sur forma parte del espacio. Por lo tanto el espacio del que estamos hablando no es un espacio abstracto, como el de la que ustedes estudian en matemáticas, el espacio geométrico, no lo es, es sin lugar, es utópico, sin topos lugar. Pero tampoco es un lugar como el, éste que estamos aquí, que estamos aquí viviendo, que es un lugar, que es con topos, con lugar, las ciudades con topos. Entonces es un lugar que no es ni utópico ni tópico, podemos llamarlo un espacio pre-tópico, por que va hacia el lugar tópico, y viene del utópico
Ya, y este espacio, este espacio último es el que, en la clase, en la clase misma, en esta clase , es el que reina entre nosotros, este espacio, es espacio pre-tópico , es este, comparece en la clase que trata de Amereida, en que se produce lo siguiente, en que la observación se vuelve hallazgo, el hallazgo de Amereida, el hallazgo de Amereida, y hace en cada uno la experiencia del hallazgo, con el cual comienza Amereida, y con el cual comienzan hoy día. Y esto se da en este espacio que por algún momento por un tiempo lo podemos percibir y vivir en la clase del taller de América.
Esto es eso, esto es el asunto creativo.
La vez anterior decíamos que nosotros cada cual, vislumbraba lucidamente algo, que después le costaba tanto eso identificarlo donde tendría que estar ubicado.
Lo que acabo de decir sigue dentro de eso, sigue dentro de eso, sigue dentro de esa ley, sigo dentro de esa ley, así que ustedes la oyen eh, eh, eh, digamos en estos entendidos, digamos estamos entendiendo, se podría pensar, no abra un camino mas simple de abordar todos estos asuntos? , no habrá una manera más, más como se llama, más de, una dimensión, una dimensión unívoca en que pudiéramos elaborarla, no, no lo hay, no lo hay, no lo hay, por que, es decir, en el nacimiento del tiempo de cada cual, el tiempo de cada cual, es en la complejidad de las múltiples dimensiones que conforman la creatividad del hombre.
Pero, no por eso, eh, eh, no por eso, quedamos en que no podemos tener invenciones al respecto, no podemos tener invenciones al respecto, esta es la posibilidad, de que el juntarse de todos, del juntarse de cada cual, es de oír las lecciones de cada profesor, es llevar adelante las cosas, este proyecto, este proyecto, que se tiene adentro, este proyecto nos entrega la posibilidad de vivir y de madurar desde temprano en la complejidad.
Esa, ese, esa , es la cosa. Tanto es así, que para la próxima vez, vamos a ver, que todo , todo lo dicho la primera ves y lo que diremos ahora, se dan en una cierta amenaza, amenaza.
Ya.