Clase 1. Trimestre II / 2005
Manuel F. Sanfuentes
Hemos asistido en el trimestre anterior a que el hecho narrativo -las aventuras del Quijote y sus compañeros- tiene una resultante en la forma, por ejemplo Rocinante y el caballero en la Farándula; por ejemplo, la ilustración geometrizada de una escena en el Taller de Primer Año de Diseño, etc.
Las repercusiones que trae la palabra no se dan en su mismo ámbito sino en el campo de ejercicio de los quehaceres de la actividad humana. La palabra en cuanto quietud se agita en sus repercusiones formales; incidencias creativas de la construcción…
aleatorio
incierto
preciso
azul
presión
equilibrio
tamaño.
Paul Valéry, gran articulador de las tesis poéticas de la primera mitad del siglo XX, confiesa que Mallarmé para hacer un poema disponía palabras aisladas en las páginas para luego encadenarlas con ligaciones semánticas estrictamente ajustadas para hacer de ello el gran concierto de un blanco poético.
La narrativa del 1600 difiere todo el rango de años que hay hasta hoy día; incluso se ha llamado a esta actualidad la era de la sospecha, por cuanto al lector actual no se le puede tener como una víctima del texto; es él el victimario. Cervantes en el prólogo al Quijote le habla al desocupado lector puesto que sabe que la asistencia a tal magnitud de la obra requiere un tiempo demorado.
Hoy día tenemos al auditor; al veedor, podríamos llamarle, aquel que ve y oye al mismo tiempo y está en frente de un hecho audio-visual: el televidente.
Luego de Valéry; la segunda mitad del siglo XX inaugura la televisión como un acontecimiento feliz bajo la proposición de generar una gran comunidad con los mismo referentes -patriotismo, unificación, información-; sin duda un nuevo medio, un logro de la expresión.
En tanto nuevo, los medios piden ser abordados en su capacidad de avanzar en el gran sentido de la transmisión de un mensaje prometedor.
Movimiento del Alma; así se refiere Godofredo Iommi, cuando realiza en la década de los 80 una serie de incursiones televisivas en las pretende poner en juego y jaque el modo mismo en que la televisión presenta sus cometidos. No hay instrucción; Godo propone un diálogo entre televidente y televisor, entre pregunta y respuesta al modo de los matinales de hoy en día en que se habla en directo entre conductor y señora María; pero en éstos se trata de soluciones y problemas, en Godo y nosotros la preocupación va en el sentido de la problemática planteada como el disparate que puede llegar a ser una imagen televidente.
Evidentemente que la poesía intervenga en estas cuestiones habla de que la problemática se re-duplique y anticipe ese sentido de lo meta, en cuanto reflexiona y se solaza en sí misma; la televisión de hoy o la metafísica contemporánea; por eso la exclamación que toda pregunta trae, produce en el alma un movimiento que finalmente hace posible el habla y pregunta ¿toda pregunta tiene su respuesta?
No; he ahí el misterio y lo desconocido que se pregunta incansablemente por sus resoluciones. Sólo el habla puede suplir esta carencia en que lo correlativo tiene un ala que no se distingue a simple vista.
Para estos casos, Godo se refiere a que aquel que responde no es él o su persona, sino el televisor mismo a través de sus medios expresivos y de su inmensa capacidad de ser imagen más tiempo. El misterio es ese: que él no es él sino su palabra; así Amereida, entiendo, cuando no reconoce su camino como un camino.
Parece que sólo hay partidas, preguntas que movilizan, elementos de transmisión; hay habla, hay la palabra que propone un horizonte y reúne partida y llegada.
Remitirnos a Godo, a su palabra, así como a Cervantes con el Quijote, nos trae las luces que el original proyecta desde su intimidad, y puede -a su vez- explicar el porqué hablamos aquí, y porqué la poesía no nos deja de traer la interrogante permanente de nuestra condición; la de ser un pueblo, una escuela, conformador de un horizonte.
En esos mismos años Godo hacía en Santiago, con Canal 13, la Teleserie Perpetua, una narrativa infinita que nace de una relación amorosa que no termina con la muerte o respuesta a una cuestión concluyente, ad-hoc o merecida.
Godofredo Iommi M.
Corporación de Televisión
Universidad Católica de Valparaíso. 1985
Pregunte. Su televisor Responde.
¿Por qué ha que preguntar y contestar?
Mire usted. He aquí que de pronto un niño ve un león, se asusta y dice: “Oh!”, eso es una exclamación. Detrás de toda exclamación hay escondida una pregunta. Porque ¿qué es la exclamación?, es la sorpresa frente a algo que no se conoce, y eso implica un movimiento del alma para tratar de conocerlo; de ahí nace la pregunta, y toda pregunta implica la posibilidad de una respuesta. Pero eso ¿qué es?, es hablar. El habla, el lenguaje esconde, guarda dentro de sí la trama, el secreto de una pregunta que pide una respuesta. Por eso usted y yo dialogamos preguntando y respondiendo.