Las Conectivas
Acto de Partida. Travesía Iruya 2004.
Entregamos a cada uno de los participantes de la travesía una hoja escrita con una conectiva -proceso inverso al de la phalène que después de dichas las palabras el, poeta es quien las reúne con las conectivas-. Se trataba de hacer el proceso inverso de modo que las conectivas condicionen a las palabras que iban a llegar, así cada cual sabía que después suyo venía otra conectiva y su siguiente palabra. El poema se leía consecutivamente desde comienzo a fin hasta dar la vuelta entera del círculo y cumplir las 72 personas que éramos.
Tres días después, en San Pedro de Atacama, día de luna llena y de eclipse, cerca de las 10:30 de la noche, cuando la luna estaba totalmente eclipsada y había una negra penumbra, nos fuimos todos a una explanada a pie de las montañas; llevábamos con nosotros una gasa de 3 metros por 40, la extendimos a lo largo de nosotros y bajo ella iluminados por linternas leíamos lo que a continuación se lee:
la l o Luz de plena noche
una u de Única sombra
ene más Nada que turbe
ábrase al Astro silente
sin que surjan las estáticas
antes de partir
por sí
construir
unos momentos
y en un lugar
allí se despoja
todo alrededor
hay que conocer
sus gaviotas
y el brote
el de altura
como lo cristalino
para percibir
con que lo miras
eran retenedores
para que respiren
ese más
recogen
de su habitar
en sus desconocidos
y aprenden
y de la emoción
que no permanece
a utopías
ha de modificar
ni un desgano
a menos que descubramos
no negativo
si vigilamos
y de bosques
por la tierra
un orden
hacia unos senderos
ella se asienta
tu origen
tras
de lejanía
al asombro o fulgor
todas las huellas
ni calidez
te persigo