El proyecto

Lugar:

Puerto Guadal, a orillas del Lago General Carrera, nació a comienzo de la década del 20 como emplazamiento para los primeros trabajadores de la zona y sus familias. Hoy, el pueblo cuenta con alrededor de 400 habitantes, quizás unas 100 viviendas dispuestas en unas 20 manzanas ordenadas alrededor de una plaza central respondiendo al trazado de damero. Calles anchas, manzanas de 100 metros de lado, calle principal alineada en eje norte sur. Desde un ojo pragmático, un trazado conveniente que al sobreponerse al lugar, distinguió aquellos lugares posibles para el establecimiento de aquellos que por topografía no lo eran. Es por lo mismo, que algunas manzanas perimetrales quedaron truncadas.
Sin embargo, ese mismo trazado, como dibujo en abstracto impuesto sobre el lugar, retiró a Puerto Guadal de su propio nombre: lo distanció de la orilla.
En un principio, el lugar con mayor presencia para desarrollar el proyecto era aquel donde se levantó la obra; es decir, el muelle, el angosto acceso a modo de costanera y la península y su altura. Lugar que constituía un suelo para volver a anudar en la orilla tierra y agua.
Sin embargo, el tamaño de la obra, su magnitud y el territorio cubierto, hizo aparecer el frente mismo de Puerto Guadal, una pequeña bahía justo frente a la calle principal del pueblo y entre dos penínsulas, la del muelle y la obra y la del cementerio.
Una pequeña bahía, una orilla de lago de ancho y largo de manzana que separa en un suelo impreciso pero constante, la calle del trazado y la orilla misma del agua del lago.Es este suelo impreciso el que contiene la virtud de volverle la orilla a Puerto Guadal. Y ese es el encargo del proyecto.

Encargo:

El taller de primer año, a lo largo del año, ha sabido ubicarse, orientarse y ha sabido leer aquellos espacios públicos al aire libre. Ya el proyecto de la primera etapa fue una seña sobre como desde la lectura de los lugares abiertos y los acontecimientos en ellos es preciso fundamentar y proponer una obra de arquitectura que se debate entre acoger al hombre y sus quehaceres y la extensión de la magnitud de estar al aire libre.
En el caso del proyecto para Guadal, el encargo recoge los acontecimientos como aquellos quehaceres propios de la relación con el lago, desde amarrar una pequeña embarcación, la recreación y el ocio o la contemplación ante la extensión. Con esto, el encargo precisa además de la transformación urbana del suelo y de sus conectivas con el trazado de la ciudad, el acceso a la orilla y al morro del cementerio. Por lo mismo, la primera proposición recoge el total de la bahía entregando los alumnos maquetas a escala 1:250, donde una manzana de 100 metros de lado aparece con una dimensión reducida a 40 centímetros de lado, llevando a plantear el total desde la mayor dimensión urbana posible en Guadal, sus tamaños mayores tales como manzanas, calles, esquinas, grandes trazados que aun conteniendo las actividades de los hombres, solo aparecen enunciadas en sus rasgos mayores. Luego de la corrección y de una segunda entrega sobre esta misma escala, la siguiente corrección señala el área a desarrollar a escala 1:100 de la siguiente maqueta a entregar. Escala que permite vislumbrar los tamaños, las dimensiones y las precisiones certeras de cómo el hombre con sus medidas, movimientos y desplazamientos se encuentra con el lugar. Por esto, previo a la entrega de esta maqueta, el encargo de un curso del espacio que construyera una virtud luminosa dentro de la sala y en su preciso emplazamiento, permitió recoger la experiencia de medir al cuerpo en la extensión, desde si mismo hasta su horizonte mas lejano, encargos de tareas que asumieron a lo largo del total de la etapa.

La evaluación:

La entrega final recoge la maqueta a escala 1:100, la maqueta mejor evaluada a escala 1:250 y la lámina final de proyecto que contiene las observaciones que conducen la proposición, el acto y la forma de esta y los croquis de obra habitada que permiten poner el ojo en la obra y reconocer sus tamaños. Junto a esto, la segunda maqueta se dispone en el perímetro de la sala, el curso del espacio construye un cinto junto a la baranda y frente a esta se exponen la lámina y la carpeta de travesía además de las maquetas de las 30 verticales levantadas en la travesía.
Es justo indicar que la evaluación reconoce aquellos proyectos que revelan una lectura correcta del lugar de la proposición, es decir, se orientan y vinculan con el lugar, no posándose como elementos ajenos sobrepuestos, y que desde esta vinculación son capaces de constituir un todo en sus dos escalas, asumiendo la escala urbana al concebir el tamaño del hombre y dando cuenta de las actividades y quehaceres al formular los trazados mayores.