Clase 6. Trimestre III / 2004
Manuel F. Sanfuentes
Este tercer trimestre -tiempo de Travesía y obra- el Taller lo ha dedicado a San Francisco. Un Santo, se entiende, es una experiencia vasta de la naturaleza humana; sin duda una dedicación a la bondad y al cumplimiento de una palabra verdadera.
En esto último, nosotros nos ocupamos en cuanto al valor de verdad de la palabra y de cómo ésta se nos hace imperiosa.
Por cierto que tener un patrono no nos obliga (he aquí la libertad sin opción), pero sí nos incita para construir el tiempo que tal dedicación solicita.
Las Travesías han ido bajo ese sino y seña del Patrono, su desprendimiento y hermandad para nosotros ha de ser una lección. Las Travesías han tomado la imagen del Santo como un sello que a todas las reconcilia.
Esto es importante; el nombre va acompañado de su imagen; el Santo fue dibujado por el mismo Taller, nos aproximamos a él primeramente por una imagen.
Sea éste, nuestro tiempo: Kairós, la ocasión, el tiempo satisfactorio y presente; el momento en que somos solicitados… el tiempo aceptable.
El tiempo de la imagen que no el de la apariencia, puesto que el dibujo no es que quiera “parecer a” o “parecerse a”, sino transcribir el acto con que la realidad aparece y se hace presente; el dibujo, así, de nuestro tiempo es el de la presencia que trae la vastedad de la existencia en una imagen.
La palabra, entonces, sólo nos acompaña? Ciertas veces acontece que sí, pero no nos deja, nos advierte sin obligarnos y nos hace amanecer con una imagen entre las manos…
El Taller de América termina este año renovando su dedicación al patrono; el amor de San Francisco a cada cosa es una nueva expresión de lo sublime; ir más allá de un quieto condescenderse es un desafío para estas nuevas formas de amor.
Este tiempo del Santo y su imagen requiere una dedicación para que en ella aparezca aquella vastedad de la existencia. El dibujo no sólo trae lo enfrente de uno, trae también lo uno con ello, por eso se puede traer ese sentido inmenso del presente de la existencia.
Es nuestra ocasión, nuestro Kairós; nuestro discurrir sobre lo numinoso por medio del dibujo. Manos a la obra, arquitectos y diseñadores, todos tienen esa mano que trae más allá de la realidad… su intransmisible… su palabra; por eso podemos decir ante la poesía que no entendemos, pero ante el dibujo siempre tenemos un entendimiento.
Dibujo y palabra en nosotros son un lenguaje, una caligrafía que traza sobre el rostro su integridad y le da persona.
La existencia queda retratada en su gran espesor; por eso santidad de la obra, proyección, trascendencia, imagen renovadora, decir que trae el tiempo, palabras de por sí en la disyuntiva.
El Busón
de la boca del Busón
salía de verdad
lo que no había
el instrumento preferible
por alcántara
el pulso débil
el tiramiento
un fulgor proclive al admirable
la partera del cuarenta
dando luces al origen de la guerra
una explicación de las falencias
del amable imprescindible
hoy en día
ventea el pie cuando levanta
pausa y cimbra intermitentes
Alberto Cruz C.
Hablo del nosotros y de la alegría. Habíamos dicho que de vuelta de Travesía hay una gran alegría, tal vez la de hoy día no es la del martes pasado. Pero como es una actividad creativa está originando y generando.
Podemos volvernos al propio dibujo con el cual originamos y generamos. Podemos volver a lo siguiente: en la observación se dibuja de pie o sentado… bueno, ese distingo entre el dibujo de pie y el sentado, cada cual debe pensarlo en el largo camino de la peripecia de la observación que llevan en la carpeta.
Cada uno puede volverse a su carpeta y ante sí mismo; pensar esto del dibujo de pie y del dibujo sentado. Y si lo hace, tenemos que entre la palabra que yo estoy diciendo y lo que ustedes ven, se forma el germen de un acto que es el acto del oficio. Nosotros, por medio de este hablar y volverse sobre el dibujar constituye el germen del acto del oficio.
Si uno, oyendo esto, lo hiciera y oyera una historia de la Edad Media… que si alguien daba un paso, todos con él dan ese paso. Así, toda la Escuela entera da este paso; tenemos la posibilidad creativa de que uno permite que todos den el paso. Este es el sentido y la práctica de la Ronda, la que se apoya para llegar al descanso de una obra.