noviembre 23, 2004

Clase 5. Trimestre III / 2004

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Juan Purcell F.

Acto de San Francisco
Presentación en el Taller de Amereida

El Taller de América le hizo un encargo o regalo poético a todos los talleres. A nosotros, Taller 4º año de arquitectura, nos regaló esa imagen que está en el pizarrón. Nos pidieron que la nombráramos y la llamamos “el Piadoso”.

¿Qué hacer con este regalo en nuestra travesía?
¿Qué nos dice Amereida, nos dijimos?
y buscamos,
y encontramos la palabra “piedad”, sólo en una parte, pág. 86. Buscamos entonces su contexto, ¿qué nos decía Amereida?

i.

la guerra es el único ardid de la unificación

¿cómo cambiar esto?
donde

– ya sin pertenecernos ni vínculos aún pocos seremos
multitud descompuestos descarados –

ronda la fiesta

ii.

su cadencia o frontera impide prever los movimientos tantea
– toda ocasión al coraje – el cuerpo desparece en la figura
los gestos inhabilitan el baile

la carne sola en colores
porque la fiesta no aflora en contornos
tu mascarada
deja que lo oculto se muestre oculto
cuando a quien
la luz no basta
llama
ciego

iii.

con poco o todo bestia asada vimos densos sudores y sexos
la conveniencia que fecha seremos pobres o escolares o maneras in-
terrumpidas fatigas que aíslan los sentidos o advertencia
sensual y piedras resucitadas en el joven extranjero donde ya
nadie sabe – creyendo – lo que hace
la simpatía sin
semejanzas

iv.

– ¿juegan? – dices
en piedad o plazas país o calles entre ahorros y

venganzas
idos
apenas
ni forma ni informe
cuando nada es vulgar extraordinario o referido

v.

el pan cotidiano – máscara muda –
transluce
la impropiedad común de la muerte
fiesta ineludible
don
más que guerra

excelentísimo señor ministro de la defensa
juguemos en figuras …”

¡juguemos en figuras!
y jugamos
con la figura de Francisco, y de las palabras
Plaza, Calle, País y Figura, del texto.

Cada cual, dibuja junto al fragmento de la imagen de Francisco, la figura que correspondía a la palabra que estaba escrita en su 1/4 de lámina y también agrega una palabra más, la que guarde en la memoria de lo escuchado de la lectura del texto.

Luego se juntan las cuatro láminas para que aparezca la figura de Francisco y la lectura de esta nueva lámina 1/4 es lo que él a cada cual le habla. Y el conjunto es lo que él le dice a la Travesía.

¿Y qué tiene que ver todo esto con nuestra Travesía?

La Travesía quería, y lo hizo, visitar cuatro Escuelas de Arquitectura entre Valparaíso y Buenos Aires y los paralelos 31º y 34º Sur, para establecer una red de escuelas de arquitectura sudamericanas.

¿Y no es esto una unificación?
¿Y no es de esto que habla Amereida?

¡Amereida nos advierte!
Nos advierte de la aventura de la unificación.

Y ésta es la profunda relación con la poesía: una advertencia sobre la aventura que estamos emprendiendo con esta Travesía Nº 21.

Manuel F. Sanfuentes

Fuente que alude y cimbra, borde que nutre el paseo, ida que vuelve y recobra por cierto verdades.

Un ademán que contempla a muchos, se dice que hace del gesto una seña que marca principio y dicta en delante el arte de hacer como un modo perenne las dotes de la tradición.

Un pueblo también es conciente de un tiempo y presente; se guarda y se explaya en un sitio como haciéndose casa; lugar que comparte común precedente y antigua vivencia que hoy día es latente potencia.

De acuerdo común se procede, un continente se tiene por cierto; un hacer que se oficia entre manos precisa del sitio y se erige lo hallado cantando en nombre del pueblo maestro. Quizás esa es la nostalgia que hace volver al que parte, o al que ido tener muy presente el origen de un modo con tal procedencia.

¿Dónde un nombre o nacimiento?, nuestra misma procedencia se pregunta… ¿no nacemos de los desprendimientos?… esa inmaculada renuncia a la fortuna? Un lenguaje… ¿cuál? Una lengua que acuerda silencio y anota en el aire el nombre que no ha pronunciado ninguno… lenguaje que hace del pueblo retén, ancla y residencia.

Hay una forma de la lengua, un tono y un pronunciamiento; hay también una mano que traduce la luz que resuena en las palabras y resuelve en figura esa forma inicial.

Un idioma y un quehacer; aptitud de mi sombra, modo del aparecer, frente y perfil; distingo de frente y soslayo; atiendo a la profundidad de nuestra índole; se establecen niveles o zonas de relevancia… se debe caminar, peregrinar al sentido que da al origen tenencia.

Doble postura que va del re-ver al dibujo de escriba; oficio que da ciudadanía y permite el gobierno de sí y de todos. Al hacer entre varios varía la forma y da a la expresión nuevos bríos que dan estatutos al pueblo.

Vuelvo a no saber, mi huella se borra sin cielo y sin retenerme; la arena se sabe más diestra… construir sobre piedras es ya paradoja; las arenas sostienen de más un elán portentoso… contra viento y marea, contra una casa seca… a favor de esa fuente que cimbra favorables advenimientos.

No termina de abrir y fundar este vuelo anhelante; cada vez hay un nuevo y un cabo deseado, un mar por delante como un cielo, un nuevo ascender y encontrarse en el pick del acervo, plenos, sin marcas y teniendo al presente como un signo preciso de pueblo, de altura, de tramo en el tiempo que va requiriendo el fruto y su tanto para ser de alimento cuando hay justa medida.

Alberto Cruz C.

Cuando la poesía dijo que San Francisco era el patrono de la Escuela, dos palabras quedaron en nosotros: composición y adorno. Y permanecieron en nosotros a través de los años.

Así, en las vueltas de travesía todos volvían con alegría. La alegría construye y abre los que es una ocasión; era la ocasión de la alegría.

Creo que la palabra griega Kairós (καιρός) significa ocasión. Si es así después de muchos años caemos en la cuenta lo que dice esta palabra, y se abre otro tiempo para entender lo que es el adorno. Comprender en el lenguaje del oficio lo que dice la palabra poética de San Francisco sobre el adorno.

Tal temporalidad muestra en las palabras de los oficios…