julio 6, 2004

Clase 4. Trimestre II / 2004

Categorías:
} Jaime F. Reyes

Se está celebrando en todo el mundo el centenario del nacimiento de Neruda. Grandes acontecimientos, actos, reuniones, artículos, reediciones, recitales, etc. Quisiera explicar brevemente por qué esta fecha nos particularmente sentida ni significativa en nuestra Escuela.

Antes de continuar pretendo aclarar la falta de soberbia y la absoluta tranquilidad para tratar temas sensibles como éste, pero insistir firmemente en ciertas cuestiones que son caras y fundamentales para nosotros.

En primer lugar el natalicio de una determinada persona no significa nada en términos constructivos en cuanto no se celebra ni agradece una obra sino el hecho de una persona. Si bien se trata de una buena excusa para repasar obras y actuaciones y demases, en el fondo no deja de ser eso: una excusa. Por otra parte hay natalicios cuyas celebraciones sobrepasan al hecho mismo de una persona, como es el que celebran todos los años, cada 25 de diciembre, los cristianos. Porque en el fondo se trata de la llegada al mundo de una buena nueva que comienza en el instante mismo del nacimiento de Cristo. Pero eso es harina de otro costal y ambos casos no pueden compararse.

En segundo lugar Neruda, que puede ser considerado como el más grande y mejor poeta de América de todos los tiempo, no hizo una obra que permita que América sea lo que debe ser. Este es el punto central y el más importante. Insisto: no mje interesan aquí las consideraciones políticas ni estéticas ni voy a ser condescendiente; las cosas claras con toda libertad.

No vamos a tener la desfachatez de decir que la poesía de Neruda es mala o que no sabía escribir. No estamos haciendo crítica. Por el contrario; sabemos y admiramos la belleza de los poemas de Neruda, pero el asunto es que esa poesía no conduce hacia la verdadera construcción de América. Y por sobre todo nosotros creemos que la poesía debe ser y es la palabra que construye. Neruda recibió el nobel de literatura y eso está muy bien y es muy justo; su poesía es parte esencial de la más alta y extraordinaria literatura. La cuestión es que nostros consideramos a la litertura como un arte. Y en este sentido creemos que todos los oficios pueden llegar a ser un arte en la medida que logren crear algo que antes no estaba., algo nuevo. He aquí entonces la cuestión: para nostros la poesía no es un arte. Tampoco un oficio. La poesía es anterior a la literatura y anterior a los oficios. Su juego esencial se ubica y acontece en un tiempo y un lugar previos al desarrollo de los oficios. De hecho es la poesía la que abre la realidad misma para que en ella exista la posibilidad de las artes y de los oficios. Todos los oficios trabajan con una materia a través de un lenguaje, pero la poesía no posee ni materia ni lenguaje. Ella trabaja a partir de y con la lengua, es decir, lo anterior a cualquier forma de lenguaje.

Esta es la épica capaz de construir verdaderamente el mundo y así América. En esta faena podemos ser malos o buenos o regulares o mediocres; podemos fracasar o tener éxito, pero no es esto lo que importa. La cuestión es que en esta escuela estamos en este intento desde hace más de cincuenta años sin que pretendamos acordarlo o predicarlo. A este intento nos debemos enteramente y en él nos jugamos la vida, el trabajo y el estudio. Es por cierto un camino difícil, acaso el que más, pero es el que escogimos y nuestra fidelidad se funda en estos preceptos.

De Godo leo fragmentos de “Hoy me voy a ocupar de mi cólera”:

¿Qué nos pasa en América? En primer lugar, todos somos unos copiones, esa es la primera medida. Y hay que tener el coraje y la libertad de decirlo y promulgarlo. Somos copiones para adelante y para atrás, si no queremos ser copiones europeos, somos copiones indigenistas, somos todos copiones, que vamos corriendo como mendigos enloquecidos buscando algo que se llama el “proceso de identidad”. ¿Quiénes somos? Yo creo que lo más propio de los americanos, es preguntarse quiénes somos; no se le pasa por la cabeza a un francés preguntarse quién es. Lo sabe de más.

Y entonces qué hacemos. Juntamos todos los problemas, unos lo ven desde aquí, otros desde aquí, como ustedes prefieran; unos de arriba y abajo, centro, derecha, izquierda, los metemos en la maravillosa coctelera de las técnicas llamadas modernas y producimos obras. Y nos dan Premios Nobel, y nos lo creemos. Esta es la maravilla. Había una antigua fórmula, típica de Sudamérica: fulano de tal ¿lo conoces? No. – Triunfó en París. – ¡Ah! – Pero lo contrario era peor: ¿Conoces a fulano de tal? – Sí – ¡Ese nunca fue a París! … ¡Ah!

¿Qué es lo que sucede? Nosotros tenemos que optar, no tenemos alternativa, nosotros ya hemos optado, hemos muchas veces olvidado estas cosas, nadie es puro aquí. O retomamos permanentemente y queremos renacer como el ave Fénix sobre las cenizas de nuestras propias derrotas en la línea inviolable de lo que nosotros llamamos específicamente la creatividad – entiéndanme bien – al alcance de cualquiera en su propia medida o nos inclinamos insensiblemente – y esto vale para la vida cotidiana – para las relaciones de amor, para los matrimonios, para los pololeos, para las tonterías y para las no tonterías también, o nos dejamos inclinar suavemente y dulcemente vestidos con poncho boliviano o a la moderna; al mundo de los problemas significantes. Entonces nos sentimos muy cómodos, muy bien, y muy justificados sobre esta tierra, y el camino de la intransigencia, por la palabra que construye, es duro, es implacable, es difícil, pero no porque sea difícil en sí sino por el lastre que llevamos adentro. Todos. El otro es más favorable, y por supuesto, muy existista.

Entonces yo me reitero diciendo: me arrepiento de haber predicado todo lo que prediqué contra mi propia voluntad y me vuelvo violentamente, contra mí mismo, a la postura, al origen de la palabra que construye y me vuelvo a jugar entero por el algoritmo. Y repito, no me interesa más que rime; celebro, lo canto, lo encuentro divino el cuadro, pero no me interesa más. Espero que otro sea capaz de traer a luz algo como trajo él cuando hizo el Guérnica, después de esto, Picasso, dejó de pintar, todo lo que hizo después es pura destreza. Como Klee también, como Miró, después es pura destreza, tal vez me toque a mí también, puede ser un problema de la edad.

Pero la batalla está situada en otro punto y es donde realmente es preferible ser reducido a cenizas que tener un Premio Nobel significativo. Frente a este cuadro, la pregunta se reinicia. Bueno y nosotros qué: ¿cómo podemos construir América? Yo recuerdo muy bien, y esto es bueno que lo sepan todos, porque a media que pasan las generaciones estas cosas desaparecen. El proyecto grande de Amereida, el proyecto concreto, fuera de instaurar la Ciudad Abierta, que es una realidad, es un hecho que está ahí, era: cómo podíamos unir el Cabo de Hornos con Caracas. ¡Ah, es fácil, se hace un camino, se toma un avión, no hay ningún problema; problema de dinero.

¡No! Entonces, cuando Alberto Cruz – en aquella ocasión – junto con todos los artistas que estábamos en pleno viaje y debate, dramático, por otra parte; pues una de las cosas deliciosas de América es que sin estar en guerra se viaja como si se estuviera en una guerra apocalíptica, increíble, es más fácil viajar en una guerra entre Alemania y Francia y cruzar la frontera que cruzar la frontera de aquí a Bolivia; en medio de ese debate, Alberto planteó una cosa que hasta hoy sigue como una estrella cuya luz aún no ha llegado a la tierra. “No es un camino lo que nosotros llamamos camino”. La pregunta, entonces, surge fácil, ¿qué es? ¡Ah, si yo lo supiera! ¿¡Pero, cuántos están dispuestos a dar la vida por él!? Porque aquí no se trata de decir; “yo tengo una buena idea”. Yo voy a contestar: en dieciocho años, nadie.

cuando ya se tiene destreza, inspiración, se puede llegar a ciertos momentos de arte, como los tiene Neruda, pero no tiene ningún interés eso desde el punto de vista de la palabra que construye, eso no tiene la menor diferencia con el buen periodismo. Y si nosotros pensamos que vamos a construir América por esa vía no vamos a construir nada, ¡jamás!, a lo sumo, la vamos a comentar, como si yo dijera del mar ¡qué bonito está el mar! ¿¡Qué sucede!? Nosotros lo hemos predicado muchas veces, porque parece que lo predicamos. Yo hoy quiero despredicarme; quiero que todos los poetas americanos por más buenos que sean, serán siempre inferiores a esa genial obra de arte, (señala “Guérnica”) no hay ninguno, ustedes comprenderán que Machu Pichu al lado de eso, ni siquiera es un balbuceo. Cada uno en su nivel, lo que plantea Machu Pichu no aporta nada a la lengua española, esto a la pintura, ¡Dios mío lo que aporta!

En esa línea, todos los americanos que trabajan para rematar en esa línea, no me interesan nada; los respeto profundamente, los canto y los celebro, en la vereda del frente.

} Manuel F. Sanfuentes

Forma Tradicional
El poema recita a nuestra merced, nos abriga y nos distrae, canta; no interviene en la contrariedad, no la toma. Verso a verso se tiene que el poema se sostiene en su ir aseverando y encontrando en el lector consentimientos.
Poesía Universal
Ebriedades, temperamentos, viajes, destino, bondades y maldiciones; santos y latigazos; omisiones… Adquirir el universo es una opción que se le está concedida al lector, él abriga el universo en su vivacidad, en su estar presente.
Anciano Marinero – Antiguo Testamento
Tradición que va del habla a la puesta a punto de un texto ad-hoc… Ferdinand de Sassure, padre de las leyes de la lingüística contemporánea no escribió ningún libro; más tarde los alumnos de sus cursos tomaron los apuntes para editarlos en lo que hoy día conforma el Curso de Lingüística General… Estamos en la nueva testamentaria.
La Cita y las Apoyaderas
Cojera que se cumple con comillas; la traída del autor es concordante con la falta o lo que aún no se descubre. También, amoroso encuentro, es un modo de acordar un pacto momentáneo. ¿Habrá un pacto-cita permanente?
Holderlin, Lautreamont, Rimbaud. Primera etapa.
Bretón, Tzara, Pound, Char, Huidobro. Segunda etapa.
Amereida, Godo, Ha-lugar. Tercera etapa.
Los Originales
La tradición ha de fundarse en los originales, en aquellos que logran en sí el universo. Un original origina, hace el acto por el cual él permanece. La elección del lector es sostener en ello la lectura, hallarse con el acto que abre el universo… no hay cita.


La Memoria Constituyente
Permanece la excelencia; lo que se destaca prevalece y le da orden a la recordación. La memoria recoge el hecho y sus resonancias y constituye el universo. Se recuerda los hechos del corazón. Aquí no hay razón; el juego de la excelencia precisa una memoria.
Artes de la Escena
Acción; inicio, aún no la palabra; el espacio se clarifica, los objetos se van distinguiendo; cielo no hay, el personaje se adentra a la escena, viene otro tras suyo, se voltean, se observan; «acaso seré yo» se pregunta el espectador como dudando de su ser expectante y fuera de escena. El que entraba detrás le responde: «sí, eres tú mismo». He aquí el reconocimiento de uno y el acto; este par constituye también universo, porque dos partes hacen del uno una singularidad.
Forma no Tradicional
El acto; no hay predeterminantes del resultado, una forma así sin resultados adyacentes se constituye sólo como original. El poema sí es tradición, tiene su forma, su modo de descender de un verso a otro, su rimarse ciertas veces al fin de cada estrofa… resonancias. El acto no asciende ni desciende, va en su propio grado, en la persistencia de la formalización de un universo a la par de la tradición del poema. El acto es irrepetible, por eso: tradición de lo irreproducible.
Representación del Universo
Planos, circulares, elípticas, esferas continuas, etc. La representación exige el reconocimiento. La aventura de Colón otorga nueva cifra, agrega líneas al dibujo. Mapea y representa para quien no (por ejemplo el lector) una idea de la aproximación a la totalidad. Aproximación que implica fe, voluntad, decisión, esperanza, olvido. Esto podría fundar una tradición.
Del Habla a la Escritura
¿Qué hace que no baste la palabra en su dicción? Registrar el canto en los escritos es sí representar, presentar dos veces. Hay una dimensión en esta tradición que dice que la palabra se sustenta sola en el acto, que el decir es una rosa sin cortarse y que lo hablado es un don intraducible. La transcripción de este legado es obra de la cita con los originales para constituir una memoria base de la tradición.
Belleza y Exactitud
Tradición de ir a la belleza. Belleza que viene del acto in situ y de la palabra dicha en medio de la escenificación de la forma del recitado. La exactitud ha de referirse, no hasta ahí, sino al calce con la forma; no hay belleza a solas, hay belleza en las cosas, ellas son fuente de belleza, medios para poseerla; aproximarse… a la belleza y a las cosas… adentrarse.
Juego y Competencia
Una partida, el juego define su competencia y los jugadores sus aptitudes; luego la entrega, frente a frente; competencias contra competencias admiten que uno vence y el otro pierde; canto al vencedor, tradición del enfrentamiento para llegar al vencimiento y al canto del poeta. Píndaro en la Olímpicas. Atenas actualmente. Tradición de vencedores y vencidos; universo que pide del mayor y del menor sus enteras voluntades.
Requerimientos del Oficio
El concilio del acto con una realidad determinada -la de la tradición de la renovación- precisa de una voluntad dibujada, una línea doble que se recuerda al mismo tiempo que se ejecuta, una línea que bordea la realidad y la realiza. Junto a ello una palabra -tradición de la memoria- que haga de guía y seña del proceder. Manos y bocas, cuerpo y capacidades; competencias. Universo. Artes de hacer lo suyo.

} Alberto Cruz

¿Cómo tenemos presente cuanto se ha hecho presente en esta clase? ¿Cómo tenemos presente lo que se ha hecho presente? Tener presente lo que se hace presente, es el espacio, el espacio de este taller. ¿Cómo? Con todo lo que se ha hecho presente esta vez. ¿Cómo tenerlo presente en uno? ¿Cómo lograr alcanzar el espacio que se propone para el Taller? Respondemos: Que cada cual se vuelva al tiempo. Que cada cual se vuelva a su propio tiempo, a su pasado y a lo que piensa de su futuro. Que haga un recuento de su pasado y que aviste su futuro, eso le da sentido. Se requiere para tener presente lo que se ha hecho presente, o sea el presente, dirigirse hacia el tiempo nuestro y para eso cada cual mira la experiencia que ha tenido de pasado y las experiencias que ha tenido de concebir el futuro para lograr un sentido, y ese sentido va a ser el que va a lograr hacer presente lo que se trae a presencia. Tal operación. Háganla!, en cualquier momento, en cualquier circunstancia, de cualquier modo. El tiempo cual sentido en cada cual.