Clase 2. Trimestre I / 2004
} Jaime F. Reyes
(se leen fragmentos de la bitácora de Travesía de San Ignacio de Huinay del invierno de 1994):
«martes diecinueve de julio
ha llovido toda la noche
hemos ido adelantando la hora del desayuno para intentar aprovechar mejor las horas de luz el cuerpo debe acostumbrarse de a poco a un nuevo horario se almuerza a las doce y media y se cena a las diecinueve es ese el horario de los colonos
un grupo se traslada a las faenas del baño del aula espora comienza el hoyo de la plataforma y su nivelación en sala apollinaire se instala el bidón de docientos litros y continúa la instalación del alcantarillado y sus conexiones al parecer ha nevado en las cumbres sobre nosotros pues hace un poco más de frío el generador ha vuelto ha fallar no tenemos energía eléctrica esto implica no sólo la luz sino el taladro nos vemos en la necesidad de reemplazar las perforaciones por otras soluciones en apollinaire se hacen canaletas en las vigas y cesan la mayoría de las goteras se está más cómodo a la espera de una solución definitiva hoy vimos el sol la visión ha durado exactamente medio minuto apareció también un fragmento del arco iris la nieve se acerca está a unos cien metros sobre nosotros y en todas las cumbres del fiordo sigue lloviendo aunque más levemente
algo que decir llevamos aquí casi una semana si uno se queda sin hacer nada simplemente perece hay que abocarse casi ciegamente al trabajo a cualquier labor el sólo hecho de detenerse y quedar con la mente en blanco implica el riesgo de caer en un estado de naufragio sin remedio como un extraviado en el desierto o en el caos pero es necesario guardar un cuidado porque el trabajo por sí solo y en sí mismo no redime debe haber algo anterior algo primigenio es necesario y justo volver a la poesía pues son sus indicaciones las que nos han traído y nos seguirán trayendo hasta estos mares
miércoles veinte de julio
ha llovido casi toda la noche amanece con frío
continúan las faenas iniciadas ayer la nivelación del baño dos y el alcantarillado del baño uno llega al aula espora el grupo que instala los bidones de docientos litros penosa faena nos encontramos con una roca inamovible hay que desviar la tubería se pulen limpian y pintan las estructuras del baño dos en el baño uno siguen las conexiones pareciera ser que la lluvia se detiene volvemos a ver brevemente al sol pero luego sigue el agua caemos en la cuenta que cada faena que realizamos en tierra resulta infructuosa difícil la selva no debe ser subestimada esta tierra entrampa y engaña y eso lo sabemos de sobra resulta paradógico saberlo y aún así no asimilarlo del todo la extrañeza reside en este mar que mudamente es testigo de nuestros esfuerzos hacia él queremos llegar en él ha de ser nuestra fundación un barco para trapananda único modo de accederla e iluminarla y nosotros hombres de la ciudad y los campos casi no podemos abstenernos de realizar obras en la tierra sobretodo si creemos que así llegaremos a construir nuestra embarcación sabemos también o es menester saber el precio a pagar por tales costumbres hoy continuamos sin el generador y continuamos revisándolo y sobretodo aprendiéndolo es una máquina vieja que ha tenido mucho uso y desgaste la cena es con velas la noche es muy clara y fría entre las nubes de pronto aparece la luna está casi llena sigue lloviendo hemos leído a baudelaire pasajes de amereida a octavio paz luego de la cena largas conversaciones
martes nueve de agosto
ha llovido durante la noche y amanece lloviendo con mucho frío más que ningún otro día
mañana es el día oficial del inicio de la embarcación por lo que la carpa debe estar lista se aceleran estas faenas todas las manos a coser la malla se aseguran con cable y bridas las unidas en que hay cadenas y se construye la red exterior de cordel y alambre el frío es fuerte las manos no responden y los pies no se sienten además llueve sin embargo ha quedado todo prácticamente listo para levantar las membranas al día siguiente en los baños se sigue con la pintura de los terciados y la instalación de un lavatorio interior
en la noche continúa el frío toda nuestra leña está muy mojada por lo que cuesta encenderla ahora con la motosierra tenemos mucha leña pero toda mojada
después de la cena volvemos a la tradición de nuestras conversaciones y es boris quien habla
miércoles diez de agosto
amanece lloviendo aunque durante la mañana tiende a disminuir – no a cesar – la intensidad de la lluvia
se unen los conos y el manto central de malla rachel y se coloca sobre la estructura en esto hemos demorado toda la mañana después de almuerzo se une la otra malla y la colocamos después de la membrana intermedia de polietileno esta faena es lenta deben subirse varios a los arcos y ayudar a deslizarla sobre ellos además de los cordeles con que se trata desde el otro costado
luego viene la colocación de la red exterior de cordel y cable que la asegurará contra las fuerzas de succión esta faena resulta ser la más lenta y complicada de todas pero finalmente acaba es casi de noche estamos cansados pero la carpa ha sido levantada está prácticamente lista muy tensa y muy asegurada nos vamos a cenar con alegría después será gonzález r quien hable
jueves once de agosto
dejarse atravesar atravesar este día nos comenzamos a dar cuenta que aún no somos oficiantes en el tema de las carpas y mantos ser oficiantes implica el dejarse atravesar y atrapar en sí el rigor que nos propone en este caso la naturaleza el viento hoy comenzamos a oficiar y la abertura no la damos nosotros la abertura la dio un signo
hoy se cumple un mes desde que salimos de viña amanece lloviendo
durante la madrugada han soplado algunas ráfagas de fuerte viento antes de ir a desayunar algunos de espora van a ver cómo va la carpa
lo que vimos y sentimos casi no tiene palabras dos de los arcos están en el suelo la carpa se ha caído ha durado una sola noche el arco central y las cumbreras de un arco-cono están completamente retorcidos como si fueran del más delgado de los alambres los cables no se han movido de sus posiciones la membrana de plástico está intacta y el viento la azota con violencia
en ese momento cede la cumbrera del otro arco-cono y amenaza con desplomarse el espectáculo es desolador nada que hacer simplemente irse a desayunar
la noticia es recibida con asombro y consternación
decidimos que lo primero es encastillar las maderas una vez en la playa se decide que la embarcación será construida al lado del taller de don checho y ahí se comienza a encastillar
en la mañana las tablas se transportan caminando y al hombro son pesadísimas y hay que andar sobre piedras resbalosas y atravesar un río en la tarde trasladamos la quilla aprovechando la marea alta luego la roda y luego se inventa un sistema de correa sin fin para pasar las tablas de a una y por el agua el rendimiento aumenta espectacularmente
pasamos casi una por minuto al final del día estamos muy cansados pero hay algo que finalmente nos sostiene
dejarse atravesar dejarse atravesar es la durísima consiga que en nuestros oídos pero esa voz esa música nos mantiene con coraje y vida cosas como las que sucedieron hoy son la verdadera prueba que una travesía regala el dolor y sacrificio la fidelidad a toda prueba para mudar lo adverso en favorable la caída de la carpa habrá de tornarse invariablemente en una bendición no hay otra posibilidad no hay otra alternativa».
¿por qué fue importante haber hecho estas crónicas? ¿por qué es importante leerlas hoy? ¿a quién está dirigido el relato de lo que sucediera, en un rincón perdido del archipiélago más bello del mundo, hace ya 10 años?
Por un lado sabemos que la historia quisiera ocuparse de los hechos, de los personajes, de los sistemas y situaciones que existieron a través de todas las épocas. Y así puede enseñarnos y educarnos y hasta hacernos mejores hombres y mejores mujeres. Pero la historia no puede contar algo que no ha oído jamás y que tampoco llegará a oir nunca. Me refiero al origen. El origen no es una cuestión que verdaderamente le incumba a la historia porque lo originario no existe ni como hechos ni como personajes ni como sistemas. Lo originario no existe para ser enseñado ni para inculcarle educación a nadie. Tampoco se preocupa de las épocas ni de los períodos ni de ninguna de las estructuras formales que utilizan los hombres para separar y reordenar sus asuntos a favor de la comprensión y del conocimiento. Lo original depende de la creatividad, de lo creativo, de lo siempre nuevo y desconocido. De ahí que ser original –tener origen- implica al regalo del presente. Volvemos al origen porque allí está la residencia eterna de las claves secretas que ya habíamos olvidado; aquellas voces que nos indican hacer que lo estamos haciendo hoy: Eso que hacemos simplemente y sin reparar en ello. Y que lo hacemos sin saber por qué lo hacemos. Esas claves musicales que en cuanto voces tienen la forma de murmullos apenas audibles, apenas perceptibles, y que, querámoslo o no, se han introducido en nuestra más profunda intimidad para guiarnos en el proyecto entero del ser. Lo que cada uno de nosotros es, ese ser que siempre al final es sólo puro anhelo del ser, proviene de aquel jardín secreto que tantas veces hemos entrevisto a mitad del recorrido entre la vigilia y el sueño. Y para ser conducidos hasta allí oimos a la poesía cuando nos cuenta y nos canta todas las leyendas.
} Manuel F. Sanfuentes
“Un misionero culpaba a sus fieles africanos de andar desnudos. «¿Y tú?», le respondían señalando su rostro, «¿es qué no vas tú, también, desnudo? » «Bueno, pero esto es la cara». «Y, sin embargo, en nosotros todo es la cara», replicaron los nativos.” (1)
La intemperie en la que está nuestro rostro, en realidad manifiesta toda nuestra exposición. ¿Cómo ser explícito? Nosotros tenemos una Cultura del Cuerpo, en cuanto lo observado permanece en él, perdura, se queda; esta advertencia es la que la poesía anuncia cada amanecer de los miércoles.
¿Es que la poesía permite la diferencia; es que hace caso a la diferencia y la distingue? ¿qué diferencia el cuerpo de el rostro; la desnudez de uno y otro…
En tal estado de rubor es que la poesía se da y se recrea; tal tensión es la que nos llama y nos lleva; somos seguidores y a la vez progresivos… ¿qué nos lleva a la poesía?
Diré sólo una cosa; que ella es lo más verdadero en las posibilidades del hacer. La poesía no es un proyecto, es un acto que consciente en la diferencia: el árbol y el antifaz, la cara y el cuerpo.
La libertad es algo que se toma; no necesariamente se posee; la poesía se ha permitido el juego del albedrío, pero en realidad es un llamado a toda la naturaleza humana. El poeta no es el cumplidor de esto sino los hacedores, los oficiantes, los que portan en su cuerpo el oficio aprehendido. La poesía no aprende, sino que se ensancha, se emancipa, se pone en la disyunción semántica de los nuevos sentidos, las nuevas relaciones.
Entonces cito, Roman Jakobson en un escrito de 1958: “La preponderancia del contenido del mensaje dista mucho de ser la única posibilidad. Actualmente, la importancia de los demás factores del mensaje empieza a llamar más y más la atención”. (2)
Estos nuevos factores son los que han de entrar en el juego de la contemporaneidad de sentidos múltiples que la poesía ha dejado abierto.
Los nuevos campos de relaciones ya no son sólo de sentido -aunque los haya infinitos-; la disyunción entre el árbol y el antifaz no es sólo de sentido, hay también contigüidad, distancia, amistad, soberanía de uno y el otro, contradicción, privilegios, etc.
Esta disyunción entre unidades discretas nos lleva tanto al meollo como a las periferias; podría citar versos, pero en este caso y circunstancias distraerían y parecería ornamentar lo que decimos. El poema se da sólo en el acto de ejercerlo, puesto que deambular por los sentidos cuando no hay nada más que atender… es poesía.
No hemos tomado a la poesía como un arma con la cual defendernos o atacar; al contrario, es ésta el refugio ante la imposibilidad, ante la dicotomía célebre entre la palabra y la acción… ante el dilema de la humanidad acometemos lo imposible.
En realidad es el camino el que hace el andar; tal sendero, tal paso. Y si no hay camino, si el camino no es el camino? ¿”Qué”, se pregunta Amereida. Y qué?…
Entonces página siguiente en blanco… luego… en vez de palabras: página 9, el primer mapa de América del libro. Ese es el “qué”, no me cabe otra interpretación, no la hay, salvo el blanco precedente entre el “qué” y América. Esto de decir sin palabras, sin duda sobrepasa a la misma poesía. ¡Ahí está!, el blanco es la cara visible del cuerpo del poema (el blanco es la cara y el cuerpo de la poesía).
Como se dice que se lee, se dice entre líneas; se escabulle uno entre las palabras; se enuncia. Se silencia a veces para no cometer delito… para “entregar a cada nuevo amor una nueva virginidad (esto es sublime) y que los excesos de cada día sean distintos a los excesos de ayer y de mañana. Esta es la verdadera santidad del creador… Hay pocos santos” dice Martín Fierro, yo creo que todavía no hay suficientes; el mundo equivoca su procedencia, quiere olvidar los incidentes.
La poesía los recobra y los hace suyos; ya no sublima, contiene, los tiene en ella, incorpora como un inventario la contingencia de la existencia. Así sigo, como el inventario de Amereida que introduce al poema el cómo andar y el de quién.
En vez de tal, que ya le tenemos; en vez de la enumeración de las naves en la Ilíada, uno de a caballos, tal vez el primer registro anotado de América sobre los caballos y sus señores. (Bernal Díaz del Castillo, en la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España).
“Quiero aquí poner por memoria todos los caballos y yeguas que pasaron.
El capitán Cortés, un caballo castaño zaino, que luego se le murió en San Juan de Ulúa.
Pedro de Alvarado y Hernando López de Ávila, una yegua castaña muy buena, de juego y de carrera; y de que llegamos a la Nueva-España el Pedro de Alvarado le compró la mitad de la yegua, o se la tomó por fuerza.
Alonso Hernández Puertocarrero, una yegua rucia de buena carrera, que le compré Cortés por las lazadas de oro.
Juan Velásquez de León, otra yegua rucia muy poderosa, que llamábamos «la rabona», muy revuelta y de buena carrera.
Cristóbal de Olí, un caballo castaño oscuro, harto bueno.
Francisco de Montejo y Alonso de Ávila, un caballo alazán tostado: no fue para cosa de guerra.
Francisco de Morla, un caballo castaño oscuro, gran corredor y revuelto.
Juan de Escalante, un caballo castaño claro, tresalvo: no fue bueno.
Diego de Ordás, una yegua rucia, machorra, pasadera aunque corría poco.
Gonzalo Domínguez, muy extremado jinete, un caballo castaño oscuro muy bueno y grande corredor.
Pedro González de Trujillo, un buen caballo castaño, perfecto castaño, que corría muy bien.
Moron, vecino del Bayamo, un caballo overo, labrado de las manos, y era bien revuelto.
Baena, vecino de la Trinidad, un caballo overo algo sobre morcillo: no salió bueno.
Lares, el muy buen jinete, un caballo muy bueno, de color castaño algo claro y buen corredor.
Ortiz el músico, y un Bartolomé García, que solía tener minas de oro, un muy buen caballo oscuro que decían «el arriero»: este fue uno de los buenos caballos que pasamos en la armada.
Juan Sedaño, vecino de la Habana, una yegua castaña, y esta yegua parió en el navío. Este Juan Sedaño pasó el más rico soldado que hubo en toda la armada, porque trajo un navío suyo, y la yegua y un negro, e cazabe e tocinos; porque en aquella sazón no se podía hallar caballos ni negros si no era a peso de oro, y a esta causa no pasaron más caballos, porque no los había. Y dejarlos de aquí, y diré lo que allá nos avino, ya que estábamos a punto de nos embarcar.” (3)
Así como castizos, lenguas madres, lusos y españoles, minúsculas y mayúsculas; graves y esdrújulas; termino en vez de omitiendo, blandiendo las entrañas de todo el castellano a manos de Unamuno y octosílabos que versan como sigue:
Toponimia Hispánica.
Ávila, Málaga, Cáceres,
Játiva, Mérida, Córdoba,
Ciudad Rodrigo, Sepúlveda,
Úbeda, Arévalo, Frómisa,
Zumárraga, Salamanca,
Turégano, Zaragoza,
Lérida, Zamarramala,
Arramendiaga, Zamora.
Sois nombres de cuerpo entero,
libres, propios, los de nómina,
el tuétano intraductible
de nuestra lengua española.
(4)
Notas
1, 2 y 4.
Lingüística y Poética
Roman Jakobson
Ediciones Cátedra
(pg. 74, 17)
ISBN 84-376-0296-3
Madrid, 1988
3. Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, Tomo 1
Bernal Díaz del Castillo
(pg. 120-121)
Dastin, S. L.
ISBN 84-492-0201-9
Madrid, 2000