Clase 12. Trimestre II / 2004
} Manuel Sanfuentes
Nota hablada: Se trata del devenir de la figura del pueblo de palomas de Rimbaud al movimiento extensivo del pueblo de estorninos de Godo. Ver distingos.
Las figuras del decir requieren de su equivalente en la imagen. El decir no siempre no siempre se corresponde con una realidad tangible. Pero hay un proceder que sí lo requiere… la imagen de la paz, de la paloma y el sentido del blanco inmaculado llega de la mano de Picasso cuando hace del dibujo de ese valor una paloma concluyente. Se podría decir del devenir hasta ese punto, de que era previsible llegar a tal imagen por medio de tal genio.
Así mismo es previsible que la imagen de los estorninos se llegue ante nosotros, ante nuestra mirada, como un dibujo de la forma y no de una particularidad.
La paloma de Picasso es una sola; o varios dibujos de una sola, así lo es de unitario. Por ejemplo en el cristianismo la imagen del espíritu santo; también para Noé el encuentro de nuevo con la naturaleza rehabitable… pero siempre una, siempre una isla; la paloma como imagen de la esperanza, de la paz.
Si hemos avanzado en esta figura del vuelo (particular en un comienzo, compartido ahora) que va de las palomas a los estorninos, es porque partimos de la base de un primer reconocimiento: la imagen de una paloma.
Cuando nos referimos a la complejidad del vuelo es cuando atendemos que el dibujo que pide hoy una comprensión, debe atender a las formas no a la unidad particular sino a una totalidad constituyente de un proceder en que las unidades en su ir, dicen más del total que de sí mismas.
La imagen nos da aproximaciones, tal certeza, pero a veces equivoca -piénsese en el manto sagrado, etc.-; por eso es que nuestro dibujo, este de los estorninos debe dibujarse una y otra vez para poder atrapar la forma de una transformación.
No me refiero a las formas en libertad, sino a la libertad que se observa como un acto del conjunto… libertad compartida; vuelo entretejido, éxodo, no aislamiento.
Este es un entendimiento compartido; de hecho, los estorninos no vuelan por estos lares, son extranjeros para nosotros mismos, son fotografías aéreas. Alison Hayes, fotógrafa escocesa, titula un par de fotos de estorninos así: Sturnus Vulgaris, Swarm: enjambre, bullicio, quizá gentío; Sturnus Vulgaris, Thumbprint: huella digital, impresión del pulgar. Pero lo que ella nombra alude a la forma que el vuelo describe; de hecho, en una mirada entera son irreconocibles las unidades como pájaros aislados; son un trazo del achurado.
Tal vez el aislamiento es algo imposible; como dice que una gota no hace a la tormenta; un estornino a solas no permite que estas figuras sean posibles. ¿Pero qué significa conformar una figura? El vuelo conformador, el acto, la ronda, la poesía hecha por todos, nos responden cuando nos habla de la exaltación. Los estorninos son desde entonces (Rimbaud), palomas exaltadas.
Entonces, nosotros nacemos en la exaltación, en la expresión más alta de la cotidianidad. Por eso el dibujo, que al mismo tiempo trae, exalta.
Nuestro decir, toda palabra, requiere de su imagen, se acompañan. El cine ya no puede ser mudo, ciego, imposible. Si se vuelve atrás se va a las reminiscencias.
No por perfeccionarse las formas se aquietan, ellas piden más todavía; la perfección es algo inequívocamente impracticable, a su medida inquietante.
El paso de un tipo de vuelo a otro ha significado un paso en las formas; el dibujo de ello pide un dibujo en transformación; de la línea paso al segmento, paso a la superficie, paso al conjunto.
El dibujo de este vuelo es el retrato del acto del instante que da esa forma; poética del instante, instante infinito.
Tal instante en la retina dibujado.
} Alberto Cruz C.
Nos toca como siempre hablar de nosotros y nosotros estamos aquí en la Escuela pero no estamos aislados; la otra vez hablamos que no éramos aislados dentro de nosotros mismos, sino todo lo contrario, por lo de estorninos. También pueblo de estorninos con respecto al acontecer actual.
Así, el día domingo, en el Mercurio de Santiago, salió una nota de una exposición en Nueva York de grandes edificios en ciudades planetarias de hoy día, el último es en Berlín, pero hay en Shangai, en Indonesia, Tailandia, Inglaterra, etc, y hay uno de unos arquitectos chilenos que es pequeñito comparado con los otros que son edificios enormes; son, como quien dice, dimensiones casi inimaginables, particularmente el último que se va a hacer en Berlín. Entonces nosotros nos decimos, pero bueno, qué tiene que hacer eso con nosotros, qué voz tenemos nosotros con respecto a eso. Y nosotros tenemos voz. ¿Qué es lo que se trata con estos grandes edificios? Son grandes edificios que tienen, llamemos, una mega, un tamaño colosal, una mega masa -usando el lenguaje corriente-, son edificios de una mega masa que recogen el encuentro de la arquitectura con la potencia de la técnica. Estos edificios que están distribuidos en el mundo y que están distribuidos en estas ciudades son como símbolos de este encuentro con la magnitud que otorga la técnica.
¿Qué podemos decir nosotros a esto? ¿qué puede decir la Ciudad Abierta? Lo que puede decir es lo siguiente. Amereida dice que el ha-lugar de América y el ha-lugar del mundo comienza con el saludo a lo vasto. Y qué es lo que ha hecho la Escuela: saludar a lo vasto, particularmente en las travesías. Las travesías significan una experiencia de una extensión magna; una experiencia de una extensión que ha ido al sur hasta Tierra del Fuego, hasta Ecuador, la desembocadura del Amazonas, en fin, ustedes saben. Un saludo a lo vasto, luego en lo magno, nosotros tenemos palabra. Pero es evidente que las obras que se hace y que plantean la técnica, la magnitud se da en la vertical, y en la vertical, que ya la vertical misma significa una liberación de la gravedad, los edificios son en una vertical casi en inclinación, en muchos casos. Como un canto a la liberación de la gravedad, de ser dueña de la gravedad, dueña de las leyes de la naturaleza. La técnica es dueña de las leyes de la naturaleza y la arquitectura recoge esto y eleva estos edificios.
Y nosotros tenemos un saludo a lo vasto, por tanto el saludo a lo vasto nuestro, si nos llamaran para hacer unos edificios de estos qué haríamos: abatiríamos, giraríamos la horizontal de los viajes de Amereida en una vertical; esa sería nuestra concepción del edificio. Luego nosotros siempre tenemos voz, siempre tenemos palabra, siempre. Además lo que haríamos sería un acto, el acto del saludo de Amereida. Esto es realmente algo que tenemos que tener dentro, que tenemos palabra, que podemos estar en todos los planteamientos y en medio de todas las encrucijadas que plantea el mundo. Y ese edificio tendría un acto por el cual nace la forma y no sería solamente él como una respuesta a ir detrás de la técnica, para no quedar fuera de ella. La arquitectura hace esto enormes edificios para no quedar fuera de ella, sino para quedar dentro de ella. Pero nosotros no vamos detrás de la técnica, sino que vamos delante. El saludo a lo vasto, el acto, está delante. Si alguno de estos arquitectos nos llamara, entonces diríamos esto. Por supuesto que a nosotros se nos plantea una comprensión de lo que es la elaboración de las dimensiones de la extensión, como una reflexión. Pero eso con la observación la podemos llevar adelante. Todo lo que estoy diciendo son hechos, es un hecho que lo que la técnica ofrece, es un hecho esos proyectos y es un hecho también que tenemos 100 travesías y es un hecho que podemos decir una palabra.
Los arquitectos chilenos que actuaron allí y que le preguntaban en el diario y que Izquierdo y Asociados, que han ido a la Ciudad Abierta y han sido huéspedes nuestros, y ellos piensa en verdad, de la Ciudad Abierta, de nuestra posición, etc, son generosos en eso, se preocupan y se ocupan de ello… nos decían que la poesía no está al comienzo de la obra, sino que después que está terminada la obra, entonces se sabe si es poética o no; es la obra terminada la que viene a decir; no es fundamento, sino coronación decían ellos. Cuando a él le preguntaban él decía que no se puede hacer una obra con tantos medios, no se puede hacer una obra que es puramente jugar con los medios. Respetando lo que ellos dicen, entendiéndolo… nosotros no quedamos en una situación negativa, quedamos en una posición positiva.
Esto nos pertenece a todos, y un alumno de primer año que está haciendo un esbozo inicial de un taller y en los ramos que conforman los planos de estudio tiene una palabra que conforma el total del pueblo de estorninos. Esto que digo, la Escuela lo vive realmente en los momentos de las travesías en que los talleres se preparan durante todo el año y que después se comentan durante todo el resto del año es esto. Es una cosa absolutamente… forma parte cada cual a su medida. Estoy diciendo algo de lo que somos. Esto no tiene nada que ver con el orgullo, no con la creencia, estamos hablando aquí de visiones, por supuesto. Es con modestia y con realidad.
La Ciudad Abierta, antes de comenzar nada, cuando estaban los terrenos, en un momento en que nosotros recorríamos desde lo último arriba en los cerros hasta la playa; hacíamos unas caminatas entre todos en ese tiempo, esto era el año 70. Y en ese tiempo pensábamos que íbamos a hacer una torre, que la Ciudad Abierta iba a ser una torre en vertical. Y después el propio construir la Ciudad Abierta, en lugar de ser así fuera en un piso, en una sola altura. Así, que la Ciudad Abierta, que genera y recibe a las travesías también ha reflexionado sobre este punto.