junio 15, 2004

Clase 1. Trimestre II / 2004

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Partimos entonces. Y vamos a partir por lo que hemos llamado nosotros; los profesores y los alumnos; es lo que llevamos adelante. En este trimestre vamos a llevar adelante, prosiguiendo con una reunión en la marcha de la Escuela que fue inaugural y fue cuando se reunieron los profesores a conversar entre ellos a propósito de la Escuela y estaban los alumnos que libremente querían ir y escuchaban lo que decían los profesores entre sí; o sea, un diálogo.

Entonces esta primera clase va a ser también en diálogo, va a serlo en diálogo con los profesores igual que esa vez. Y vamos a comenzar por los más antiguos, por los fundadores, y este diálogo va a ser entonces con el Taller de Fabio Cruz y de Salvador Zahr. Fabio es fundador y Salvador Zahr es de los alumnos, no los primeros, pero los siguientes de los primeros. Tomamos palabras de ellos, que son: fiesta y radical. Fabio siempre habla de fiesta y de radical, de radicalidad. Es en diálogo con él, que comenzamos a hablar nosotros de nosotros… y tenemos que en la etapa pasada se habla y se lleva a cabo y se realiza un acto. El taller es un acto y estudia un acto que llega a una obra, y el taller entero desarrolla un acto, el taller entero es un acto para construir el acto de la obra.

Esta etapa también tiene un acto, el acto de esta etapa cuál es?, cuál es? Este es el que vamos a ver ahora. De todas maneras voy a hablar como una anticipación, por decirlo así, como un índice, podría decirse, de lo que vamos a desarrollar a lo largo de los martes. Este acto está destinado a encontrarse con lo que ocurre en la actualidad. Esta época es muy conciente de lo que le ocurre, de lo que le ocurre a ella; este ocurrir se transforma en hechos, o sea, esta etapa es la relación del acto con los hechos. Actos se relaciona con hechos.

¿Qué es lo que nos proponemos nosotros? Qué quisiéramos hacer nosotros? Qué debemos hacer? Embellecer los hechos, desde el acto embellecer los hechos. Desde el acto con que ustedes realizaron la forma en el taller recién pasado, con eso que cada cual puso de su parte, vamos a tratar en este período de embellecer los hechos. ¿Qué características tienen los hechos actuales? Son urgidos, son urgentes; urgidos y urgentes; no hay ningún hecho que no esté sometido a eso. Por eso, por que la época vive en la urgencia es que los hechos se dan de una manera económica. Nosotros nos vamos entonces a encontrar con estos hechos de manera económica, que los vamos a embellecer. Para lo cual vamos a tener que construir algo que ha traído y que ocurre en la época actual: que es que todo, todo cuanto se concibe y se realiza, llamemos todo cuanto parte y continua partiendo -un taller parte con la observación y continua partiendo hasta llegar a la obra- o sea, el partir se constituye en una partida, el partir creativo se constituye en una partida creativa.

Pues bien, en la época actual toda partida es con una contrapartida, no se da en la actualidad la partida sola, sino que se da partida y contrapartida. Entonces a lo que vamos es a entrar en esta manera de pensar y de actuar que es con nuestro partir y con nuestro contrapartir. Tiene además la época actual otra característica, que el partir y la contrapartida, se dice que, rigen, nos gobiernan desde ahora en adelante; cada persona que habla y que afirma algo a través del partir y la contrapartida es para que valga desde hoy para adelante. Así que, si alguien no está atento al hoy no, no vive en el adelante. Urgidos en la partida y la contrapartida, urgidos desde ahora en adelante, en este aire y en este tono y en esto estudiamos en esta etapa, tenemos que estudiar en esta etapa.

¿Qué se estudia en esta etapa? Una cosa de la época, el dominio, el dominio de lo relativo a la tierra y el dominio de relativo a la historia. El hombre habita en la tierra con historia. Ese dominio. Ese dominio hoy día se da como producción. Hay que producir el dominio, hay que producir el dominio de todo lo relativo a la tierra, hay que producir el dominio de todo lo relativo a la historia. Para eso nosotros tenemos que, para todo lo anterior, tenemos que constituirnos en nosotros mismos en algo que debemos vencer, hemos de vencer, y lo que hemos de vencer se llama la idempotencia, la idempotencia es esto: uno por uno igual a uno, quedamos en lo mismo. Hay que vencer el uno por uno que dé uno, otro número; por eso en esta etapa tenemos el estudio de las matemáticas, de la música de las matemáticas como la tenemos en la Escuela, en que nos reunimos los días jueves a las diez de la mañana para tratar la marcha de el curso de matemáticas, en que cada alumno sabe lo que está estudiando y sabe lo que va a estudiar, algo propiamente universitario, el universitario siempre sabe lo que estudia y sabe lo que va a estudiar.

Entonces, con la idempotencia, tenemos que comprender cómo vamos a encarar estos modos actuales de la urgencia económica, del dominio que es producción producido y que hay que llevarlo adelante. El mundo actual, por supuesto, que cuida sus hechos y los cuida de una manera unívoca mediante la ciencia y la técnica, mediante el desarrollo de la ciencia y el desarrollo de la técnica. Pero en la actualidad se produce algo del producir en el cuidado del desarrollo de la ciencia y de la técnica que es la publicidad, que le da a lo inequívoco de la ciencia y la técnica una dimensión de equívoco; es más complejo.

Esta complejidad de la situación actual del desarrollo tenemos que encararlo durante esta etapa. Para lograrlo tenemos que comprender algo, que todo los hechos actuales, como ellos se desarrollan, sucede que se ha desarrollado algo muy nuevo en el mundo que es la organización; el organizar, el organizarse, el organizar a otros; la organización. Podemos decir que, en verdad, el acto se encuentra en esta etapa con la organización. Lo que se trata -decía al comienzo- de embellecer, es de embellecer la organización y el organizar. O sea, nosotros los alumnos y los profesores, los alumnos, en esta etapa aprenden a organizarse ellos, a aprender a qué es la organización y qué es la organización de la edificación, la construcción de las obras; sus procesos, sus procesos ejecutores. Es decir, arquitectos y diseñadores, dentro de los artistas, son aquellos que tienen cabeza organizadora. Las etapas, en la mitad del año, en la Escuela están colocados para que se conforme esta cabeza que va a saber y conocer del organizar, del organizarse a sí mismo y del organizar.

Si se organiza, qué pasa?, que se logran crear instrumentos, instrumentos de acción. En todo conocimiento, para que se vuelva un hacer, el mundo actual ha desarrollado los instrumentos. Estos instrumentos continuamente se están transformando, profundizando, siendo cada vez más exactos; se están re-instrumentalizando; habitualmente se dice las re-ingenierías. Estos son el acto de esta etapa. El acto de esta etapa se trata de esto. En este momento lo estamos mirando de una manera anticipatoria, después vamos a tratar cada punto en particular.

Paso, entonces, a nosotros mismos ante esta situación. Volviendo hacia nosotros mismo, y volviendo en nosotros mismos hacia la creatividad, lo creativo, que lo llevaron a cabo en la etapa pasada. Hay en la creatividad una dimensión, una realidad, un momento de silencio, en el cual lo que se piensa todavía no se vuelve tema, es solamente anhelo, deseo, pero al mismo tiempo es visión; es siempre libertad, es siempre gratuidad y es siempre encontrarse con la verdad, por eso cuesta tanto que aflore, porque unas cosas tan primordiales son ciertamente dones que se reciben; todos tienen esa experiencia profunda. Desde ella tenemos que embellecer los hechos. Desde este silencio que, al decir poético de Godo -fundador de la Escuela- es un volver a no saber. El silencio es un volver a no saber, pero un volver a no saber que sabe que existe la profundidad donada al hombre de belleza y de verdad. Con esta parte de ustedes hay que hacerlo; la etapa ésta, el acto, vemos que es muy profundo y que requiere de la personalidad de cada cual.

Con todo esto, ¿en qué quedamos? En cuanto estudio la etapa es una aventura; la aventura de la Cruz del Sur de Amereida; origen, luz, ancla, aventura: es esta aventura. Esta aventura en verdad, no es que uno vaya a la aventura, los aventureros van a la aventura, pero los que no son aventureros la aventura viene hacia ellos. En verdad, nos viene a nosotros la aventura, nos sale al paso la aventura, se hace la encontradiza, nos encontramos con ella. Entonces tenemos esta aventura del estudio en la cual, en el mundo actual, lo elaborado que en el obrar es partida y contrapartida –como dijimos-; cada partida tiene su contrapartida; antiguamente se llamaba abogado del diablo, que le ponía toda clase de inconvenientes para que él los venciera. Hoy día por la economía, la contrapartida es la que controla la partida.

Tenemos que han surgido los que trabajan en el secreto de la obra y que son los internos y los que colaboran con él, que no están en el secreto sino en cuanto el que tiene el secreto se los dice, que son los externos. La obra se hace entonces en la combinación de las labores de los internos con los externos. Lo que en esta etapa estamos aprendiendo es la labor de los externos ante la labor de los internos, que mirado bajo los hechos es externalizar, hacer las cosas externas o internalizar, hacer las cosas internas. Este es un punto del meollo de la enseñanza y del aprendizaje en esta etapa; la internalización y la externalización de los conocimientos que se imparten.

Ahora, la internalización y la externalización, porque ustedes -por lo creativo- ya se pueden dar cuenta de las palabras lo que significan, si se vuelcan sobre ustedes mismos pueden darse cuenta, incluso, si ahora en este instante se volvieran sobre los proyectos que hicieron ustedes mismos dirían que las partes del proyectos son pura interioridad, esto, mira es exterioridad. Pero estamos aquí en una manera en que se trata de que el conocimiento sea, o el obrar, sea en sí mismo construido como una internalización –se dice- o una externalización. Este es el asunto que esta etapa está viendo. Entonces, sucede que los hechos de la época actual con su manera económica, su manera de producción, su manera de desarrollo competitivo y sus instrumentos que se re-instrumentan todo ello lo queremos ver, que en nosotros mismos ver quiere decir embellecer, no sólo ver, sino que ver embellecer, lo tenemos a propósito de lo que podemos hacer si partimos de nuestro propio silencio creativo.

Mientras el hecho como ocurre en la actualidad es cada vez más exacto. Y cómo se embellece lo más exacto? Por lo perfecto. Luego, nosotros vamos a ir en el pulso de lo perfecto; por supuesto que un proyecto lo que tiende es a la perfección, no tiende a otra cosa, la perfección es hacia su propia plenitud, aquella plenitud que le responde al silencio. Esa plenitud que le responde al silencio es la perfección y la exactitud. Resulta que esta perfección sería muy subjetiva, porque es la de cada cual, y la exactitud a las cuatro de la tarde, ni un minuto antes ni un minuto después, es objetivo; o sea, es el encuentro de la subjetividad con la objetividad. Es el encuentro de la perfección con la exactitud. Este es el ámbito de estudio.

Tenemos dos armas para elaborar la perfección y la exactitud: Uno, subjetivo, el dibujo; todos ustedes dibujan, entraron a la Escuela porque dibujaban y desde que entraron han dibujado, el dibujo es un arma de perfección y cada cual puede pensar la relación que tiene dibujo y silencio. Esa es un arma, y la otra arma es el número, para eso estudiamos música de las matemáticas.

Con eso asumimos la aventura. El asumir esta aventura nos coloca también en algo que este taller proporciona, otorga a todos, que es oír la palabra poética. Ellos, los poetas, no van en estos asuntos nuestros, saben que nosotros los pasamos, pero ellos van en los asuntos de la lengua, mientras todo lo que yo hablo aquí y la manera misma de hablar mía es de lenguajes; todo lo que hemos dicho hasta este momento son los asuntos del lenguaje; ellos van en la lengua. Entonces, la presencia de la lengua en nosotros es, en esta etapa, también decisiva en la subjetividad que quiere objetivarse; en el momento en que la subjetividad se quiere objetivar, en que el dibujo del silencio quiere objetivarse en el número, es el oír la palabra poética es uno de los otorgamientos que la Escuela puede entregarnos y que ustedes pueden vivir.

Ellos, los poetas, al decir de Godo, viven en aquello que se llama, o lo que él llamaba la zozobra máxima, están en el borde de la zozobra, allí es donde ellos hablan y florecen. 50 años con Godo no me hizo comprender nada de lo que era esa zozobra, pero sé que él la padecía. Pero nosotros nos encontramos al revés, es muy curioso, nos encontramos al revés. En lugar de ir a la zozobra, vamos fuerte, precisos, como quien dice, en la belleza intelectual que estamos fabricando, no es una belleza sensible la de esta etapa, es una belleza que embellece al hecho, no es una belleza sensible, es una belleza intelectual, estamos fabricando una belleza intelectual y la estamos fabricando en la lógica de la partida y la contrapartida y en la instancia que es de ahora en adelante. No estamos en ninguna zozobra, al contrario, estamos con todas nuestras armas, con toda nuestra capacidad haciendo cosas, y los arquitectos y diseñadores son los que construyen lo inmediato; esta sala es inmediata a nosotros, son los constructores de lo inmediato, lo inmediato concluso. La inmediatez conclusa es arte, no porque sea inmediato, sino porque es conclusa; arte concluso.

Estamos en el máximo de toda nuestra potencia, tanto que estamos luchando contra la idempotencia, por las matemáticas, fortalecidos, refortalecidos para afrontar cualquier re-ingeniería, para saber de ellas como marcha de la exactitud; o sea, nosotros colocados en esa manera, podríamos decir que estamos en el polo opuesto a los poetas. Sí, esta etapa es así, pero estar en el polo opuesto de los poetas, también para nosotros significa… cómo podríamos llamarlo, esto que es estar en el polo opuesto oyendo a los poetas, ellos en su máxima zozobra y nosotros en lo opuesto a ellos, en el otro extremo, estamos construyendo esto, y los podemos oír y además nos juntamos objetivamente los martes a las 12:30 para oírlos. Todo este aire expuesto como enunciado, y que lo seguiremos explicando en las clases que vengan es para constituir el acto de esta etapa, en que cada cual va a crecer en lo que él entiende por la perfección, porque cada vez va a estar urgido por la exactitud. Este es entonces el enunciado de esta etapa, y volviendo para terminar el diálogo con Fabio Cruz y con Salvador Zahr, los que han tenido talleres con él o lo han oído en las diferentes correcciones podrán, como manera de recoger esta clase, como manera universitaria de recogerla, pensar dónde está aquí la fiesta y dónde está aquí lo radical, la radicalización.