Clase 1. Trimestre III / 2003
Trimestre 3, la tercera jornada que no llega como una isla sino como un horizonte; así, el tercer día de la creación Dios anuncia a la tierra su reverdecer, el nacimiento de los árboles, las semillas y los frutos… y vio Dios que estaba bien.
Primero Dante, segundo Baudelaire, el juego y la Phalène; tercero: el reverdecer; el sentido del candor de una carencia vivificante: San Francisco, Patrono de la Escuela.
La carencia y el desprendimiento los comprendemos como libertad; si en ella hay opción o no la hay, corresponderá a dimensiones que el destino en cada cual ha de determinar.
Libertad en cuanto a las cosas, las posesiones, incluso las inmateriales. Se reconoce una cierta precariedad e insuficiencia en las cosas, puesto que ellas no alcanzan a atrapar un universo de completitud.
La problemática del medio y del fin está en ese mal entendido armarse para vence… Nos desprendemos cuando hallamos una nueva aprehensión aún mayor.
Entonces sabemos que se trata de demarcar las relaciones entre las cosas-islas, para que yendo de una a otra una voz nos diga qué sucede y qué las relaciona.
Hay un orden implícito que se guarda en cada cosa; un orden que no es el de lo sucesivo (aunque pueda serlo), sino un campo de relaciones oculto pero no imperceptible. Una observación delicada y exhaustiva nos lleva a encontrarnos con ese orden y aparecérsenos como el acto de la cosa.
Bien; me distraigo un rato para hacer del poema un juego de orden. Está de por medio esa libertad que el lector se entrega él mismo cuando lee. Tenemos un poema (escrito sucesivamente pero legible a voluntad); Amereida sin duda exige al lector aquella disposición del camino no siendo el camino, entonces dice que faltan palabras para la forma de nombrar la andada.
Leo estos poemas tomados como brotes y puesto que elijo al azar su posición en el recitado, apuesto a que hagan sentido y concordia en el que atento escucha esto dicho:
Cuando suma paralela y lineatura
el edén deja el río en las cruzadas
este sí
este no
de una realidad
amenazante.
Lo más entrañable era ir
de uno al otro lado
comprendiendo
que la media luna llena todo
y la noche
esclarece.
La ruta instruye al caminante
y emancipa su fervor
abriendo puertas
y velando
en el umbral
su parsimonia.
Le liga una rueda enrahecida
una cinta que no deja
de tener un símil
parecido a su contrario
en el arribo.
Cada lazo enciende
el sucesivo acontecer
la índole consiente
al bienvenido
que ciego se debate
adentro
del enjambre.
Pareciera que al ojo
se vinieran todos juntos
los que extreman
y los más íntimos
los centros
y sus lazos.
Todo por verle apareciendo
de una vez y para siempre
quedándose y aliviando
la espera
que promete
la esperanza.
En la cual ella entrega
hace y contempla
el día culminado
entre la dicha
y el pasmo
capital.
El hogar tardaría
en hacerse la casa
las fuerzas que adentro
alzaban el fuego
vestían la escena
de dulce
promesa.
Vuelvo… el sentido revuela aleteando aquí y allá, se dice a veces que entra por uno y sale por el otro oído sin ser comprendido.
Está esa oración que dice que el esfuerzo no está en ser comprendido sino en comprender. Todas estas palabras, digo todo el Taller de América, son el esfuerzo por comprender en este orden la verdad que se reserva en nuestro quehacer.
El poema aleatorio y que pone en juego su lectura y su sentido no es para capitular o poner en jaque la propia palabra sino para responder a ese pedido de la libertad que sin opción nos lleva a ese extremo que tampoco es tal… pues sólo es nuestro presente.
La Travesía que va de un punto a otro, que recorre, que salta, omite y manifiesta es un juego de relaciones geográfico-semántico dentro de un universo: el Continente Americano.
Uno sabe y no sabe dónde va, pero la voz anunciada y la necesidad o requerimiento de extender las coordenadas del estudio en el propio universo en que se vive, saldan esa falta o desconocido o lo incorporan a cu quehacer como una dimensión ad-hoc, sine qua non, imperativa, perentoria, irreversible que es aquello que se desconoce, que desde principio a fin nos llama y da vigor a la libertad, al reverdecer como una indicación, a la tercera jornada, a la no isla, a la Travesía, al viaje, a la hermandad de San Francisco, al desprendimiento, a lo imperioso de lo sin opción; al destino que se vislumbra en el desconocido, a América cuando pide ser atravesada; a la poesía cuando no es consecutiva.