En Valparaíso, calle Bernardo Ramos con Santa Margarita.
Nos ha detenido una estructura trasparente sobre la cubierta de esta casa.
Ya hemos visto que Valparaíso no cuenta con el plano horizontal básico de la fundación de las ciudades españolas en América. Ha debido acomodarse a la topografía de la rada, teniendo menos ciudad en sus desplazamientos y más ciudad en la presencia de ella ante sí misma.
Aquí estamos ante una construcción que no nos dice de antemano qué es. Es evidente que se trata de un lugar en la cubierta o techo de esta edificación. Su programa no lo sabemos, no repite alguno ya acuñado, pero tampoco es un sin sentido, su trazado es coherente, le da forma a un lugar habitable en la altura, al aire libre. Su uso puede no ser evidente para quien lo mira, no así para su constructor. Pero este hecho constructivo nos trae a presencia una realidad de esta ciudad. Valparaíso ha sido construido con una horizontal escasa, ha sido lanzado a la vertical del cerro, este hecho primordial le ha exigido arrojo, es este ímpetu el que le ha posibilitado erigirse en la pendiente antes, y hoy podemos reconocer este coraje como un signo de su modo de habitar.
Ante el mar Valparaíso se erige con el arrojo de la vertical, esa es su tradición.