Madre e hijo.
Una madre amamantando a su hijo. Es un acto de cierta intimidad, desnudar parte del cuerpo para nutrir a un recién nacido.
Esto ocurre en cualquier lugar, se cumple entre ellos dos, no se puede posponer, es inexcusable, es ahora y aquí.
El acto de habitar en la vida diaria tiene la posibilidad de ser pospuesto por ascética o negligencia. Así se puede dejar de comer y ayunar, o simplemente posponerlo por pereza. Pero aquí parece que nos encontramos con un acto primero, se tiene que dar en el momento de la demanda sin importar la ubicación o la hora y para cumplirse solo requiere de los dos.
Mamar que no es beber, es la pulsión del recién nacido asistido por la mamá que lo acomoda para que trague y respire alternadamente, es un tiempo de dedicación. Estamos ante un hecho elemental de la vida, se entrega vida a través del sí mismo del cuerpo. Ahora este es un acto primero y lo podemos reconocer porque entrega nombres: mamá que vendrá del hecho de mamar. Y la clasificación biológica de mamíferos se origina ahí.
La ciudad quiere recibir estos actos primeros en su emergencia, lo que se recibe es la vida, darle lugar con plenitud es el espacio templado.
Así lo templado se origina en el cuerpo y retorna al cuerpo en la forma de espacio habitable por obra de la arquitectura.