Totalidad voluntad y belleza
Publicado por David Jolly • 18 de noviembre, 2010 • Categoría: ObservaciónDesde los cerros estamos en la altura, abajo la ciudad de Viña del Mar.
Estamos ante una figura de la ciudad contra el mar. En lo visible de esta parte de la ciudad no podríamos sostener con certeza que lo que vemos es fruto de una voluntad, que alguien se hubiera empeñado en lograr esa separación entre edificios y menos esa silueta.
Estamos frente a un sector de mayor densidad de la ciudad, en la orilla con solo edificación en altura. Esta edificación es la de mayor presencia desde lejos.
Cavilando mientras dibujamos los edificios:
Si estas torres fueran todas iguales se nos presentaría como pereza en su diseño, la igualdad como mera repetición.
Si ellas fueran todas distintas con una ley de variación reconocible, serían un conjunto.
Lo que vemos son todas distintas, y no son un conjunto. Son un ejercicio de la independencia o autonomía. Es la autonomía que rige bajo el régimen de la contigüidad. Autonomía y contigüidad se presenta hoy como un bien, ya que es poner en ejercicio las posibilidades.
Que el cuerpo de los edificios sea una trama de ventanas o un muro con perforaciones es distinguir demasiado a esta distancia. Es abandonar la lejanía y volver a la proximidad.
La forma de la totalidad está entregada aquí a la intrínseca belleza de la lejanía, no es algo que nos concierna y nos mueva a construirla.
Pero el continente que nos da suelo requiere de una forma de totalidad para tener destino. Debemos desvelar la extensión americana para alcanzar una forma de totalidad. Por eso mañana partimos a recorrer América.
