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Escuela de Arquitectura y Diseño
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Artículos de ‘habitar’

Casas para las Quebradas de Valparaíso

Publicado por • 29 de junio, 2012 • Categoría: Noticias

Maquetas de casas de no más de 140 metros cuadrados y en condiciones geográficas de suelo determinadas por las pendientes de las quebradas de Valparaíso, fueron la expresión de algunos de los resultados del aprendizaje de los estudiantes del taller de segundo año de arquitectura liderado por la arquitecta y académica e[ad], Isabel Margarita Reyes, [...]



El asiento permite asistir, donde los gestos se hacen equivalentes a la mirada.

Publicado por • 3 de abril, 2012 • Categoría: Observación

      Asiento en una reunión o clase. Lo que manifiesta el dibujo en lo que ha dejado de trazar, la ocasión no permitió terminar el croquis, la reunión terminó y todos se levantaron, dejando el dibujo inconcluso, pero no por eso menos elocuente. El fragmento dibujado pone de manifiesto el peso del cuerpo [...]



La Alcoba, exterior que rehace la arena e interior de lo que presenta o proximidad

Publicado por • 20 de diciembre, 2011 • Categoría: Observación

  La Alcoba en la Ciudad Abierta. Se trata de un espacio mínimo para una familia inicial, su superficie de suelos es de treinta y seis metros cuadrados, (387,5 pies cuadrados), los que se aumentan con unos muros contenedores que reciben a la mayoría de los muebles. Lo edificado construye el exterior levantándose, reconstruye la [...]



Bajo la mesa el suelo sin expresión, espacio primero que da cabida a los distingos.

Publicado por • 16 de agosto, 2011 • Categoría: Observación

  Bajo la mesa. En una reunión de trabajo, en torno a una mesa, más bien una reunión con una mesa al centro, algunos inmediatos a ella, otros más distantes, pero todos igualmente concernidos por la palabra que ahí impera. Por cierto que esta mesa que concita no es la coparticipación de un altar, se [...]



Espacio: el artificio disponible para habitar

Publicado por • 7 de junio, 2011 • Categoría: Observación

La mesa una vez terminado el almuerzo, en lo que normalmente no se muestra ni reparamos, los residuos.

Lo que queda en la botella y vaso de la bebida y en los platos lo que de la comida no se puede o no se quiere comer.

Platos, botellas, cubiertos servilletas, esta es la mesa que ya se ha cumplido, lo que queda de ella.

Al comenzar el almuerzo la mesa que se ofrece es completa hasta puede ser simétrica, al terminar lo que queda no forma una figura reconocible. Solo queda pararse e irse o despejarla, limpiarla e iniciar otra mesa.

Esta mesa deja ver un estado sin nombre, que no es la mesa puesta, tampoco es la mesa vacía, la mesa que ha sido ocupada. En este estado sin nombre deja ver la potencia de su invención, este plano horizontal, disponible, al alcance de las manos, soporte de los escurridizos líquidos y de los comestibles contenidos.

Este plano artificial a dos y medio pies del suelo constituye lo que llamamos el espacio, una extensión medida que recibe los contenidos en la vida del hombre.

La mesa construye una disponibilidad y en ella nos construimos, casi sin repararlo. Esta rigurosa relación de artificio construido y disponibilidad que no pesa, es habitar.



Habitar primero, la abundancia.

Publicado por • 18 de septiembre, 2010 • Categoría: Observación

En un cerro en la periferia de Valparaíso, a medio día.

Cortes en el cerro, sol, agua, vegetación espontánea.

Nos detiene el emplazamiento de estas mediaguas. Esta mediagua carente de todo pero con una amplitud espacial que logra un grandor en medio del manto del cerro.

La calle es de tierra, hay una vegetación que es anterior a la llegada de estos habitantes. Los terrenos no están delimitados, no hay propietarios aún. Se ejerce una cierta soberanía por la ocupación efectiva, el resto está entregado a la amplitud.

La mediagua, este mínimo espacio abstracto, este cubo de aire interior establece lugares bajo el sol, al aire libre, dónde colgar ropa, dónde lavar. Así la pobreza no carece de abundancia en este emplazamiento.

Esta ocupación que surge de una emergencia, aunque ésta sea la vida misma, es la situación de un pionero, quien inicia una construcción en la extensión. Al que está en ese trance le es dado un trato con la extensión para volverla espacio habitable. De esta manera tiene un sentido para ubicarse, a una distancia prudente de la otra casa, emplaza la casa con una abertura al Norte para tener asoleamiento al interior, los cuatro costados al exterior son lugares disponibles.En la mayor carencia se tiende a la amplitud, podemos aventurar que la condición para habitar es alguna abundancia.

Aquí hay una pista para concebir la casa primera que parte por preguntarse por su abundancia sin la cual no se habita.



De la silueta al perfil, la memoria.

Publicado por • 16 de julio, 2010 • Categoría: Observación

Por el camino en la costa frente a Concon, están las rocas sobresaliendo en el mar, permanecen con sus perfiles vagamente definidos.

Este islote es una totalidad que lo puedo dibujar vagamente hasta terminarlo, es una totalidad vaga en lo lejano. Vago quiere decir aquí dibujado palmo a palmo conformando una silueta que no domino. Podría tener una corrección o dibujarlo otra vez, pero no aportaría nada decisivo.

Por intentar un lenguaje, podemos decir que esta es una silueta y no un perfil, ya que no es reconocible, no se puede espontáneamente retener en la memoria. Se puede reconocer genéricamente a un islote, pero no a tal islote.

Podemos decir que este islote es una existencia, hay rocas en el agua pero no podemos distinguirlas. Habría en esto una diferencia entre este haber algo y lo que entendemos como ser algo. La extensión sin nombre es un haber, la extensión nominada pasa a ser. Se vuelve fija y reconocible.

Habitamos en la ciudad donde toda extensión es la construcción a una fidelidad. Aquella fidelidad al nombre que la hace singular, y por esto reconocible, retenible en la memoria. La extensión con esas propiedades es la que constituye lo fijo del habitar humano.