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Escuela de Arquitectura y Diseño
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Casas para las Quebradas de Valparaíso

Publicado por • 29 de junio, 2012 • Categoría: Noticias

Maquetas de casas de no más de 140 metros cuadrados y en condiciones geográficas de suelo determinadas por las pendientes de las quebradas de Valparaíso, fueron la expresión de algunos de los resultados del aprendizaje de los estudiantes del taller de segundo año de arquitectura liderado por la arquitecta y académica e[ad], Isabel Margarita Reyes, y Francisco Weber, profesor ayudante y también arquitecto de la e[ad] PUCV, cuyo eje temático es “la casa” y, en esta oportunidad, la casa en la quebrada.

“Un arquitecto ha de concebir la casa desde el acto de habitar, aquel que da cabida a lo variable de sus moradores, a lo variable de los fenómenos naturales –el clima-, a lo variable del tiempo que pasa del día a la noche, del verano al invierno. Se trata de esa constante de habitar este interior y que llamamos ‘el hogar’,” expresó Isabel Margarita Reyes en el examen del Taller y esto es lo que los estudiantes buscaron recoger en cada uno de los proyectos desarrollados en el período académico.

Por su parte, Francisco Weber explicó que el taller se inició con la observación de la ciudad (primera gran casa) en la que fueron distinguiendo espacios comunes que nombraron “como el ser co-dueños, y otros que actúan como mediadores o umbrales los que nos aproximan a la vivienda”. Luego, el taller continuo con el estudio de las quebradas en Valparaíso, “las cuales aparecen como bordes interiores de la ciudad, actuando como vínculos entre el plan y el cerro”.

Pendientes y Luz en las quebradas

“Nos dedicamos a dibujar en las quebradas y ver qué allí y, a través del dibujo, fuimos viendo cómo se habitaba. Fuimos desde los bordes de la ciudad hacia lo más interno que es la quebrada”, señaló Magdalena Friederichs, estudiante del Taller que proyectó una casa en la quebrada del Cerro Recreo. “Descubrí que mi quebrada era corta y que se confluían en una esquina bien específica. Entonces mi casa se proyectaba desde esa esquina hacia la ciudad. Privilegié la vista y la luz”, explicó.

Entre los aprendizajes adquiridos y apropiados, los estudiantes precisaron que comenzaron a descubrir el acto de habitar desde la gente y no desde la propia perspectiva. “Donde vivo las casas se emplazan en terrenos que son generalmente planos, en cambio, en la quebrada teníamos que adaptarnos a una pendiente en distinto grado; a veces, en pendiente muy abrupta y, otras, muy leves. Eso da distintas formas de habitar”, subrayaron.

Es por esto que la casa propuesta por Cristóbal Toro  que nació de la observación en la quebrada San Agustín se basó en una casa en terrazas que privilegiaron la luz. “era un lugar sumamente sombrío, la luz era fundamental. Me preocupé que se adaptase al terreno de manera tal de no modificarlo abruptamente. Así la casa no perdió la esencia de pendiente”

Por otro lado, los estudiantes descubrieron que la casa al tener que adaptarse a la pendiente del terreno tenía que variar la propia distribución de ambientes y aprovechar mejor los espacios y la luz. “había que pensar más en la orientación de las ventanas y los espacios”.

Es el caso de Maximiliano Trigos para quien el desafío del habitar se ubicó en la quebrada Jaime: “elegí un tercer momento de la quebrada, un sector más rural en una parte alta donde podía observar el mar. Mi casa se construía en vertical y se basaba en distintos niveles que se conectaban entre si y permitía un habitar distinto”.

Bruno Marambio, en cambio, observó que la entrada a la casa que él se proponía se daba a través de intimidad, es decir, a través de pasajes y calles más angostas. “En el fondo la fachada quedaba expuesta hacia el vacio estaba, enfrentada hacia la ciudad. Entonces, hice una casa de un nivel para que no rompiese la rasante de la vista y con una entrada que cumpliese con los requisitos de la intimidad. También agregué un frente que se iba abriendo y quedaba bien expuesto a Valparaíso”.

Para  Marcelo Henríquez, la casa en la quebrada, tenía una ubicación privilegiada: “miraba hacia el mar y hacia la quebrada.  Traté, principalmente, de jugar con la luz. A la casa se llegaba desde arriba o desde abajo y contaba con dos niveles; el nivel superior  que indicaba  lo público de la casa; y, el inferior, donde estaban los dormitorios, que subrayaba lo privado”.

La Complejidad de la Casa

Francisco Weber explicó – en el propio examen del taller de segundo año- que la casa es un tema inmensamente complejo dada “la carga cultural, las experiencias y las vivencias” que cada uno posee desde el momento en que nace, “es por eso que se traen ideas preconcebidas de lo que es una casa”, precisó.

El profesor – apropósito de los desafíos de diseñar  y proyectar para este acto del habitar-  finalmente citó un extracto del libro Mensaje a los Estudiantes de Arquitectura de  Le Corbuisier “La vivienda es el lugar que constituye la vida de todos los seres: lo cotidiano, esos momentos y esas horas pasadas día tras día, desde la infancia hasta la muerte, esas habitaciones, sitios cuadrados y simples que pueden ser emocionantes, constituyendo, en realidad, el teatro primordial donde actúa nuestra sensibilidad, desde el momento mismo en que abrimos nuestros ojos.”

 

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