Diseño y Heredad, Examen de Taller de Tercer Año de Diseño Gráfico
Publicado por Sylvia Arriagada • 21 de junio, 2011 • Categoría: Diseño, Diseño GráficoSe ha querido acceder a aquellos momentos que esta escuela reconoce como testimonios de su actualidad, pues son parte del origen y generación del pensamiento y postura que al día de hoy mantienen una vigencia tanto en la docencia impartida como en las experiencias llevadas adelante en Ciudad Abierta, tanto por profesores como alumnos.
Cabe señalar que los momentos a los cuales este taller accede son dos relatos de muy distinto origen, uno es una crónica y el otro un manifiesto. Ambos tienen en común el corresponder a acciones concretas y consecuentemente ejecutadas.
La respuesta entonces de por qué acceder a ellos es, creo yo, porque conforman un lenguaje donde palabra y acción se han manifestado a la par. “Palabra y acción”[1] es el nombre que nombra espacio, tiempo, actores, como también no deja fuera a quienes miran ese acontecer, en tanto no hablamos aquí de asuntos privados, sino de un acontecer público.
La primera pregunta que sale al paso es por qué se hace necesario o se cree necesario que un grupo de taller de diseño gráfico deba “acceder” a aquellos momentos.
Cada momento es un objeto de lectura, es decir, un texto al cual se puede – y aquí el concepto a todos les es familiar- “acceder” a través de formato libro o formato digital.
Me refiero a la crónica de la Primera Travesía de Amereida y al Manifiesto 15 de junio o M15.
Sin embargo, lo que quiero señalar hoy es que para acceder esta vez a ambos “momentos o testimonios” lo hacemos desde una postura del diseño que implica sentirse parte de una heredad o herencia que indica una “destinación”, es decir, un “dar curso” a nuestra actualidad. Es ahí donde este taller se ubica.
Tengo que señalar que entendiendo esa destinación como “algo mayor” a lo cual nos encomendamos.
Para ayudarnos a dar curso a la palabra y la acción, no podemos eludir el tiempo y el espacio y todas sus vicisitudes.
La primera “travesía poética” por américa y la “reforma universitaria”, debemos concebirlos dentro de una época pasada que nos concierne hoy en tanto tradición poética que nos viene a través de las travesías y los actos, como parte activa del presente de nuestro lenguaje de comunidad escuela.
Pensamos con ellos iniciar una ocasión de interlocución que antecede aquella gran ocasión del año 2012 en que esta escuela, como parte de su tradición, dará cuenta pública de su actualidad, 60 años desde su origen el año 1952, como también celebrar los 40 años del Diseño dentro de esta escuela.
Ahora bien, lo que yo trato de decir es que, si un diseñador asume una postura donde su palabra y su acción da curso a un devenir, tiene al menos garantizado que ocurra algo de lo siguiente:
1. que hablará desde un lenguaje no ambiguo
2. que renovará el ámbito de discusión de lo que presenta
3. que hará presente una magnitud oculta hasta entonces
4. que renovará los hábitos, afanes y quehaceres.
5. y que, en palabras de Carlos Covarrubias, entregará felicidad.
Ayer por la tarde, acá en la biblioteca de la escuela, mientras algunos disfrutaban de la película en la sala Viga, otros tantos alumnos trabajaban afanados en sus proyectos de título. De pronto, una alumna entra y me dice que una persona de un grupo de invitados que paseaba por las exposiciones quería tener todos los proyectos editados y expuestos en nuestra sala. Salgo de la biblioteca, y una mujer me abraza y dice que no esperaba encontrarse hoy, aquí, con lo que fue parte de su juventud y sus afanes. Ella, era la que llevaba por cuenta propia, las anotaciones de todo cuanto ocurría en la Reforma Universitaria de 1967. Habló con el goce de quien es sorprendida por algo inesperado. Sin duda, no es lo mismo para ustedes encontrarse con la sigla M15. En ella causó felicidad. Lo interesante es que hoy al estar presentes las manifestaciones en España que se nombran 15M, resuena en cada uno de nosotros, me incluyo, como un eco, por cierto, de orígenes distintos.
Cuento este hecho por lo siguiente, la felicidad o goce que las ediciones produjeron en ella es parte de lo que en la condición humana al parecer es inapelable, me refiero al azar como manifestación de sorpresa.
Sin duda, aquello que se deja ver como una “interrupción”[2] dentro de lo concertado, nos acerca a posibles encuentros que renuevan los hábitos quehaceres y afanes del diseño.
Por ello, imagino la actualidad del diseño como el siguiente relato, que invento, sin imágenes visuales para ustedes aquí, al cual daremos figura gráfica en algún momento con Sandra Gatica, profesora ayudante de este taller, leo:
” Incalculables textos, obras, objetos, autores, espectadores, partícipes, todos dentro de un espacio de paredes especulares, allí el que mira se ve reflejado junto a todo lo que su ojo soporte. Fuera de este espacio, unos más favorecidos, pueden mirar todo cuanto quieran, libre de reflejos y destellos. Su naturaleza intangible, les permite traspasar todas las capas y densidades del otro espacio, obteniendo toda la información pasada presente y futura la cual la transforma vertiginosamente a distintos lenguajes, imposibles de concertar. El azar, anclado en el espacio especular, es apenas una flama que lo atraviesa.”
El diseño debe entenderse entonces como un lenguaje que reconoce la complejidad de la actualidad en la que está hoy incerto(espacio tangible y especular y también espacio intangible y vertiginoso), ha de definir lúcidamente desde donde habla, para que dentro de lo concertado(hábitos, tradiciones) su mirada y todos sus sentidos se afinen y den certezas que arriesguen y renueven los puntos de vista, muchas veces reflactarios, para luego dialogar con el espacio intangible y de suyo incommensurable, al cual debe iluminar con el azar.
Para ello, el taller se ha centrado en editar páginas, proponer figuras que representen tiempo, espacio, actores y espectadores, proponer formatos y dar cuerpo a una edición; son relatos gráficos de argumentos que quieren dar cuenta que pertenecen con propiedad a una comunidad con un lenguaje de carácter poiético, en la que la palabra destinación es la promesa de pertenencia[3] a lo mayor y en común. Lejos por cierto, de la discusión acerca de la pertinencia o no del libro papel y las nuevas lecturas en libros digitales.
[1] “Palabra y Acción”, ver escritos exposición de los 20 años de la Escuela de Arquitectura, año 1972.
[2] “interrupción” es el concepto y nombre con que Godofredo Iommi habla del ritmo en un escrito de 1985.
[3] no pertenecer al pulso de la comunidad de la escuela, es por ejemplo, quedar fuera del ocio creativo, no participar de las celebraciones concertadas, quedar fuera de un ritmo de afanes y quehaceres que pertenecen a algo común entre profesores y alumnos. Esto que señalo es apenas un reflejo del acontecer.
