Puerta vieja, cuerpo y edificio.
Publicado por David Jolly • 25 de diciembre, 2010 • Categoría: ObservaciónUna vieja puerta en un cerro de Valparaíso.
El término viejo está usado aquí como lo hacemos en el lenguaje coloquial. ¿Qué es lo que la palabra viejo trae consigo? Lo que es antigüo, lo que el paso del tiempo ha deteriorado. Pero en este caso de la puerta ante la cual estamos lo viejo de ella reside por ejemplo en su facturación, hoy no podemos adquirir una puerta nueva con esta forma. Fue construida en un tiempo que indudablemente no es el actual. ¿Qué es lo que trae a luz la presencia de otro tiempo? No es su uso ya que esta puerta sigue siendo útil, hoy abre y cierra la entrada de la casa donde está fija. Sin embargo nos deja fuera de su ocasión, a la que podríamos en alguna medida acceder, por medio del estudio de ella.
Pero nuestro interés en este momento es su presencia en la ciudad que habitamos hoy, en nuestro presente ciudadano. En el que esta puerta nos habla ocultándonos la ocasión en que llegó a ser tal.
Puerta con dos hojas iguales y una minuciosa construcción de un dibujo tridimensional, realizado con madera. Es un dibujo con perfiles de madera obtenidos al darle forma con una herramienta afilada a trozos largos como listones o tablas. Los que han sido cortados y algunos tallados luego para darle forma al dibujo que compone la puerta. No sabemos si estos perfiles de madera fueron obtenidos en forma manual, artesanal o por medio de máquinas. Lo que sí podemos percibir es que su aparición que ha seguido un camino coherente de fabricación y de construcción que se ciñe a un estricto dibujo que está gobernado por la simetría.
Aquí caemos en la cuenta de la forma arquitectónica que esta puerta nos deja ver. La puerta es en la arquitectura aquella parte de la obra que el cuerpo de los habitantes toca, concretamente toca el edificio con la mano. Esta puerta manifiesta este hecho primordial haciendo que ella espacialmente sea un canto abstracto a la simetría vertical, que es la que rige al cuerpo humano y su posibilidad de autodesplazarse.
Así lo viejo en la ciudad no es solo deterioro aunque lo conlleve, sino que con su ocasión que ya se fue, ilumina el presente que se apoya en él.
