Inauguración Nueva Casa de Magister
Publicado por e[ad] • 21 de Diciembre, 2009 • Categoría: Difusión, Noticias
El sábado 19 de diciembre se inauguró la nueva casa que albergará a los cursos de Magister que la escuela imparte desde hace algunos años –Magister mención Náutico y Marítimo, y mención Ciudad y Territorio. Junto con la presentación de los exámenes de este segundo semestre, se celebró con un brindis el hecho de tener una sede exclusiva para los cursos de post-grado; la casa, ubicada en la calle Latorre 65, Recreo, se une con las dependencias de la Escuela por un patio que conecta con el edificio de primer año de Diseño. El director de la Escuela, Rodrigo Saavedra; el decano de la Facultad, Arturo Chicano agradecieron a los asistentes su participación y el profesor Manuel Sanfuentes abrió el acto con las siguentes palabras:
El estudio de las formas del habitar y cómo ellas se hacer presente o se comunican al mundo de las realidades tangibles, ha llevado a la Escuela estos últimos años a plantearse seriamente la extensión o continuidad que estas dimensiones se prolongan sobre nosotros y los demás. Es decir, el modo con que las cosas se nos presentan, tienen más de un tiempo y a su vez madura en su ir clarificando la existencia humana.
Dar casa nueva a esta mayoría del estudio nos advierte que toda palabra tiene una posición y un lugar donde se ubica el ocuparse nuestro.
El aula, cada vez más cercana al territorio y a sus exteriores adquiere una memoria nueva que le hace recoger la tradición del pupitre junto al intangible que toda ciudad posee como una reserva de su propio modo de ser: el espíritu del lugar tiene algo que siempre se guarda para sí y nos lo revela sólo cuando hemos visto de verdad ese intangible.
La poesía que nos ha rodeado desde la primera formación en el oficio de la arquitectura y el diseño, nos ha cantado en ese desconocido con que las cosas se nos hacen presente y se nos muestran. Quiere decir ella que no hay mayoría para recibir esta palabra en el intangible que posee todo estudio.
Sin embargo, afinadas y aprendidas las primerizas, se consolida en el oficiante una suerte de maestría que debe dar cuenta de esa mansedumbre con que lo otro debe ser construido; uno y lo otro para dar hospitalidad a lo desconocido, que siempre persevera en el estudio y que no es cuestión enseñable ni discutible.
La poesía nos ha enfrentado a ésto para desvestirnos y a la vez, investirnos de un carácter y naturaleza donde la palabra tiene el don de darle nombre al aparecimiento y a las invenciones que no acaban nunca de abrir lo que el mundo reclama para cada tiempo.
Esta casa nueva ha de inaugurar para nosotros un lugar donde estas cuestiones han de ser abordadas y llevadas adelante.

