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Escuela de Arquitectura y Diseño
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

De lo tangible y lo intangible.

Publicado por e[ad] y Silvia Arriagada • 4 de Enero, 2008 • Categoría: Diseño Gráfico

Se trata de una experiencia gráfica creativa. Las experiencias creativas pueden darse en continuidad, discontinuidad o bien ser ocasionales.

La presente es dentro de un ámbito que permite y facilita que se de en continuidad. Este ámbito universitario, y el de esta Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se ha constituido como un taller, que debe entenderse como un espacio de trabajo, discusión y debate de lo que se tiene entre manos, aquí, la edición de un libro de uno de sus fundadores.

El objeto libro lo he entendido como un hecho tangible e intangible. Lo tangible se da con una disciplina, la gráfica, el diseño gráfico. Lo intangible se da con una vocación y como tal, en la cercanía que se tiene con el escultor, profesor y amigo durante más de quince años.

Bien se diría que lo primero, lo tangible, otorga la fecundidad y lo segundo, lo intangible, la creatividad. Llevar a la par ambas es habérselas con lo concreto y lo abstracto simultáneamente. En ello, a la par con Claudio, con su obra escultórica y su visión artística. El afirmaba que “la pulsación que permite pasar de la vida a la existencia, ese es arte” y que la existencia es “insegura e inestable, porque el arte no da nunca ni el mismo modo ni la misma forma de existir”1. Por ello la relación de Claudio escultor con los Talleres de Diseño Gráfico llevados adelante en esta escuela, era la que solo un artista puede tener con todo aquello que deviene forma, es decir, en la más alta instancia a que todo oficio aspira, ella por cierto, poética2.

En sus talleres con alumnos, lo tangible e intangible se daba al unísono, en un mismo tempo, que no a la vez, en tanto a veces pulsaba uno primero y el otro después, o viceversa. Tempo que, junto a Godo, poeta, oficiaba en la disputa de la obra colocada en la libertad sin opción3. Un ejemplo de ello, son los Montajes de Actos Poéticos, Odas y Phalènes, Montajes Gráficos en Salas, el Taller de Investigaciones Gráficas, los Talleres de América y las Travesías, que junto con extremar el hacerse de las obras, extremaron el sentido y significado donde ellas querían ser aparecientes4. Así también, un centenar de tesis unidas a innumerables experiencias gráficas de ediciones en papel y otras tantas audiovisuales, conformaron el quehacer constante de los que pudimos palpar en acto presente, el sentido de obra como hecho creativo desde su origen hasta su generación. Todos recibimos la lección que decía que “todo oficio tiene ámbito y tiene orden, pues ámbito y orden traen aparejado el rigor y la concentración en el estudio y la tarea”. El Ambito, en el decir de Claudio, es lo que acerca a la admiración y el orden implica el amor a la obra y por tanto al lugar donde ella aparece, para él solo un ámbito y un orden con ese sentido creaba Taller.

Entonces podemos entender ese abundar en el trazo ajeno para ahondar en el propio, con sus seminarios del ámbito y sus lecturas de originales, pues constituían el vehículo para manifestar el sentido de originalidad que ese autor –bien se diría mediador5 traía a presencia, y cómo, acto seguido, montaba exposiciones que irrumpían en el día a día de la escuela, renovando la pregunta por la originalidad de lo presentado y de cómo hacerla presente in situ.

Todos en esta escuela, arquitectos y diseñadores, conocimos las disputas creativas de un artista y lo que ellas desataron: una fidelidad a la visión “amereidiana”; aquella que reinicia la aventura a lo desconocido –a las carencias americanas– no para volverlas conocidas, sino una vez más ir hasta más allá del fondo de las mismas6. Todos, en periodo de travesías, vimos como el escultor desde su aventura creativa ponía en cuestionamiento materia y material de sus obras, y como padeció la soledad de esa aventura. En una de sus clases expresa este padecimiento:

“Debo confesar que desde hace seis años que debo enfrentar la obra de travesía en cuanto escultor, siendo fiel al origen de la travesía amereidiana y no a otra, se me produce ese estado de irritación escultórica. Y digo fiel al origen amereidiano, porque sólo ese origen habla de pegar el salto desde la orilla conocida, a otras orillas menos conocidas o totalmente desconocidas. Estoy hablando de orillas no conocidas dentro de la continuidad de mis trabajos y experiencias, no estoy hablando pretenciosamente de algo desconocido por la modernidad. Y por otro lado, es bien sabido, que uno no nace nunca de sí mismo”7.

La fidelidad ante la obra, es llevada a un rigor del oficio cuando expresa:

“Un escultor sabe lo que no quiere con mucha certidumbre. Lo voy a decir con un ejemplo simple: el escultor no quiere que la Venus devenga ese mármol que trabaja ni que ese mismo mármol devenga sólo Venus. Pretende realizar, concretizar la presencia del espíritu junto al misterio de lo natural. Lo que quiere realizar, siguiendo el ejemplo, es mármol y Venus”8.

En ello, la poesía es más abriente:

… no esconde la piedra su lado que la oculta?, nos dice el poeta Godofredo Iommi en su “Discurso de los Secretos”9 como si nos advirtiera de esta suerte de invisibilidad en la que quedábamos colocados ante la soledad creativa de Claudio escultor.

Luego, lo invisible –aquí intangible– es consustancial al modo como se ha dado el hacerse de este libro. Opera cuando el diseñador gráfico recibe al artista y florece junto a su obra. Se recibe al artista en la legitimidad de una real presencia de belleza. Se florece junto a la obra, fijando y anclando la forma gráfica que la presenta, dando así cumplimiento al secreto que ella guarda. Tal ha sido el horizonte creativo de este libro.

Lo tangible, entonces, no quiere ser manifestación de formas que le son indiferentes, sino que ha de habérselas con el encuentro de la forma libro y no quedar en el reino de lo oportuno y de lo posible. Ahora bien, se entiende que el lector no puede correr la misma suerte que el diseñador en el camino a la concepción de la forma, menos en la ejecución de todas aquellas faenas que una obra impresa reclama. No; el lector ha de recibir forma y ejecución al unísono, sin un antes ni un después. El punto de partida es entonces la pregunta de cómo dar cuenta gráfica de la abstracción escultórica, de la originalidad del dibujo, como también, de la plenitud del espacio escultórico, para que ese lector quede ubicado ante una lectura con sentido y significado, y por cierto, ante la presencia de belleza que nos trae la obra aquí presentada en su totalidad.

Para dar cumplimiento al secreto de la obra de Claudio Girola, se pensó en un corpus de lectura anclada y fijada en su vida, trabajo y estudio, como ámbito creativo. Vida en común con otros, trabajo en común con otros y estudio en común con otros. La biografía gráfica y los textos inéditos dan cuenta de ello.

El debate del diseño de este libro ha sido sostener un sentido de vastedad original de los textos de Claudio; interpretación ésta de la poesía de “Amereida”10.

Así se ha optado por las dobles páginas en su totalidad, como también por el blanco o vacío junto a un espaciamiento de páginas o ritmo de intercalaciones que retiran los textos. Se quiere acercar al lector a un particular campo de contemplación, a veces de una escultura a otra escultura y de ambas al dibujo, o bien, desde una imagen a otra imagen y desde ambas vuelven al texto. Tal blanco y tal ritmo como tránsito necesario para aproximarse a un continuo sobre un fondo de discontinuidad11 de Claudio Girola.

Notas:
1. C. Girola, “La Dispersée”, en revista Po&sie, n 42, Editions Belin, París, Francia, pp 120.
2. G. Iommi, “Carta del Errante”, sin numeración. Consultar documento número 741.64 BAL 1980 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
3. Este término aparece en los textos de la exposición “Veinte años de la escuela de arquitectura UCV”, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, Chile, 1972. Allí se afirma que “por esa libertad sin opción los hombres no pueden dejar de hacer mundo, y por eso reconocemos en ella a la virtud, o coraje creador”. Consultar documento número 741.6 PAL 2005 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
4. C. Girola, G. Iommi, “Los Mantos de Gea en los talleres de Diseño Gráfico”, 1984, pp 23. Consultar documento número 709.04 GIR 1984 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
5. C. Girola, “La Dispersée”, en revista Po&sie, n 42, Editions Belin, París, Francia, pp 123.
6. “Acerca de la Modernidad”, clase dictada por Claudio Girola, s/data. Consultar documento número 741.6 GON 2005 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
7. “El Quehacer Escultórico”, clase dictada por Claudio Girola en el año 1986. Consultar documento número 741.64 CAS 1986 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
8. “Contemporaneidad en la Escultura”, clase dictada por Claudio Girola en el año 1982. Consultar documento número 724.6 CRU 1982 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
9. Es un poema de 155 páginas, donde el poeta nos coloca ante la paradoja que esconde su título. Consultar documento número ch 861 IOM 1984 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
10. Varios Autores. Volumen 1, año 1967. Consultar documento número ch 861 AME 1967 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.
11. “Norma y Apartado”, clase dictada por Godofredo Iommi a propósito de la Travesía a la Desembocadura del Río de la Plata, año1985. El tema aparece expuesto en extenso en las clases para el Taller de América en el año 1987. Consultar documentos números 743.8368 BAR 1985 y 741.6 MOS 1999 en Biblioteca de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.

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